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CaixaBank plantea el mayor ERE de la banca: recorta 8.291 empleos, 65 de ellos en Asturias

La entidad propone, tras haber absorbido Bankia, el cierre de 1.534 oficinas en el país, 250 en Asturias, País Vasco, Cantabria y Galicia

Una oficina de CaixaBank.

Una oficina de CaixaBank. EP

La dirección de CaixaBank planteó ayer a los sindicatos la mayor reestructuración de empleo en España desde la abordada por Telefónica en 1999 y que es fruto, justificó la dirección de la entidad financiera, de la complicada digestión de la absorción de Bankia, que ha provocado duplicidad de oficinas y servicios. El banco de origen catalán pretende aplicar un expediente de regulación (ERE) para recortar 8.291 empleos (el 18% del total) y cerrar 1.534 oficinas (el 27%). La tijera también tocará a Asturias, donde CaixaBank plantea eliminar 65 puestos de trabajo de una plantilla formada por 293 personas. Es el 22% de su plantilla.

Lo que no quedó tan claro en esta segunda reunión para discutir el ajuste (la primera fue solo una toma de contacto) es cuántas de las 55 oficinas que tiene en Asturias CaixaBank van a cerrar. El planteamiento de la entidad financiera es el de echar el cierre a 250 oficinas en lo que considera como zona norte, de la que forman parte las comunidades de País Vasco, Cantabria, Galicia y Asturias. Los sindicatos consideran que el ajuste es “excesivo”, calificaron las cifras de “un absurdo” y amenazaron ya con movilizaciones en las calles. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, tildó de “mala noticia” el ajuste y aseguró que “en la medida en que el Gobierno pueda influir, vamos a minimizar cualquier pérdida de empleo en el tejido productivo”. No obstante, también señaló que el recorte podría haber sido mayor si no llega a haber habido fusión.

La dirección del banco justificó el recorte, el mayor de la banca española, porque “es necesario” por motivos productivos y organizativos dadas las duplicidades de la fusión y las condiciones del mercado. No obstante, la entidad ha puesto algunas condiciones en la negociación. Pretende que el 50% de las salidas que se produzcan sea de trabajadores menores de 50 años. “Es una exigencia difícil de entender porque son los que tienen unas condiciones económicas inferiores”, resaltó Ricard Ruiz, secretario general de CC OO en CaixaBank. Los sindicatos también sostienen que las cifras que ha presentado la entidad para intentar sustentar el ajuste “no se sostienen”. UGT recalcó que la propuesta “es una falta de respeto. La dirección pretende ‘hacer el agosto’ a costa de los trabajadores”, y entiende que el proceso acabará en “despidos forzosos”.

La entidad explicó a los sindicatos que tratará que las salidas se basen en la voluntariedad y que, en caso de que no sea posible conseguir el objetivo mediante esta fórmula, se realizarán por criterios de meritocracia, con el reto de que se mantenga el mayor talento posible en el banco, independientemente de la edad, dijeron. El objetivo es tener cerrada la negociación a finales del segundo trimestre del año. La entidad, presidida por José Ignacio Goirigolzarri y cuyo consejero delegado es Gonzalo Gortázar, suma 623.800 millones de euros en activos totales en España, lo que la convierte en el banco de mayor dimensión del mercado doméstico.

Las condiciones

El banco ha establecido cuatro grupos de salida en este ERE. Ha propuesto 20 días por año trabajado con un tope de 12 mensualidades para los mayores de 63 años. De 58 a 63 años, con más de 15 años de antigüedad, la mitad del salario pensionable con descuento del desempleo y pago del convenio de la Seguridad Social. Asimismo, para los trabajadores de entre 55 y 58 años con 15 años de antigüedad ofrece el 50% del salario con máximo de dos anualidades. El resto de la plantilla tendría 25 días por año trabajado con un tope de 18 mensualidades. Respecto a oficinas, el proceso se saldará con el cierre de 1.534 de ellas y los criterios para elegir cuáles echan la persiana se basarán en el tamaño del municipio y competencia bancaria en la zona; la distancia entre oficinas de ambas entidades (CaixaBank y Bankia); la cuota de presencia y solapamientos; evitar la exclusión financiera y potenciar oficinas de mayor tamaño y especialización.

En su conjunto, la banca española está inmersa en un proceso de reducción de su red de oficinas y plantilla y, en estos momentos, el sector plantea más de 18.000 salidas (si se suman a los recortes de CaixaBank, los aplicados en el Santander y el Sabadell y las estimaciones que hay sobre el del BBVA). Pese a ello, la patronal bancaria avisa de que hay margen para llevar a cabo más ajustes, pues España sigue siendo de los países con más sucursales por habitantes.

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