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El ERE continuo de la banca: el sector suprimió cerca de 5.000 empleos en Asturias

El sector suprimió casi 106.000 empleos en España desde la crisis de 2008 y los nuevos ajustes previstos podrían recortar otros 19.000

Una oficina de Caixabank

Una oficina de Caixabank

El sector bancario español suprimió 105.855 empleos entre el inicio de la última crisis financiera (en 2008) y fines de 2020, lo que supuso un recorte del 39% de su plantilla total, y ahora el efecto combinado del covid, la digitalización, las fusiones y otros factores intrínsecos del negocio bancario auguran un ajuste adicional de otros 19.000 puestos de trabajo, según diversas estimaciones, que incluyen los planes ya pactados y en vías de ejecución, los que se acaban empezar a negociar y lo que se han anunciado pero aún no se han concretado. Se trata de un proceso de fortísima reconversión sectorial por causas coyunturales y estructurales que aún no ha finalizado.

El expediente de regulación temporal de empleo comunicado anteayer por CaixaBank para 8.291 empleados (65, en Asturias) de una plantilla total –tras la absorción de Bankia– de 44.400 trabajadores amplifica, con el mayor ajuste de la historia bancaria española, una tendencia acelerada y muy intensa de reducción de capacidad que ha venido protagonizando el sector desde la crisis financiera de 2008 y que va a prolongarse varios años. A CaixaBank se suma ahora BBVA. El banco plantea un ere con 3.800 despidos y 530 cierres de oficinas.

En estos algo más de doce años, el empleo bancario en España ha caído desde los 270.855 puestos de trabajo con que contaba el sector antes de la hecatombe de Lehman Brothers –y el consiguiente pinchazo de la doble “burbuja” crediticia e inmobiliaria– hasta los 176.830, según el último dato oficial del Banco de España, que corresponden al cierre de 2019. Se estima que a fines de 2020 las plantillas se habían reducido por debajo de los 165.000 trabajadores. Se trata de un recorte del 39% en algo más de un decenio.

En el caso de las oficinas bancarias, la supresión ha sido aún más acusada: entre 2008 y 2020 la red comercial se redujo en el 50,57%: el sector pasó de 45.707 sucursales en junio de 2008 a 22.589 al término del año pasado. Ahora se especula con la desaparición de otras 3.800 aproximadamente en virtud de los planes que ya están ejecutándose y los que se están desvelando más los que se prevén a corto plazo. Caixabank anunció anteayer la clausura de 1.534 oficinas, el 27% de su red tras haber anexionado a Bankia.

Asturias. En el caso de Asturias el proceso ha sido también muy intenso. La red comercial se redujo el 42% desde 2008 según el Banco de España (pasó de 970 agencias bancarias a 563, con la desaparición de 407) y la disminución de plantilla se acerca, según estimaciones sindicales, a las 5.000 personas.

Nuevos ajustes. Caixabank ha planteado su ajuste por la vía de las bajas voluntarias pero fuentes sindicales asturianas dudaron de que reclute muchas solicitudes a la vista de las condiciones económicas que propone la empresa para los excedentes. Se trata, en todo caso, de una propuesta de partida y que está pendiente por lo tanto de negociación y de probable modificación al alza a partir del martes próximo durante el periodo de consultas. En el caso de Asturias el ajuste que pretende Caixabank (65 puestos de trabajo) supondrá una reducción adicional del 39% de su plantilla actual. Al anuncio de Caixabank para el conjunto de España se suma el plan pactado el año pasado por Sabadell para 1.817 personas y que está en vías de ejecución; el último negociado por el Santander para 3.572 empleados; el anuncio por BBVA de un ERE que afectará a más de 3.800 trabajadores; los que están aplicando Unicaja e Ibercaja, y el que Unicaja va a acometer tras integrar a Liberbank, y que los analistas estiman entre 900 y 2.000. La ministra de Economía, Nadia Calviño, pidió ayer “responsabilidad” a los bancos para minimizar el efecto de las fusiones sobre el empleo y evitar, dijo, una pérdida de capital humano y profesional “que no podemos permitirnos”. Tachó de “inaceptables los altos sueldos y los bonus pagados a directivos” bancarios. A su juicio, se trata de “remuneraciones que no se corresponden con las situación económica de nuestro país”, “y aún menos”, agregó, “en aquellas entidades que están anunciando fuertes recortes de personal y cierres de oficinas”.

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