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La banca convoca a sus comités de riesgo para decidir sobre Duro Felguera la semana próxima

La firma del acuerdo financiero es condición para que el Estado rescate a la ingeniería | El plazo para salvar a la empresa vence el viernes

El tallerón de Duro Felguera en Gijón.

El tallerón de Duro Felguera en Gijón.

La banca acreedora de Duro Felguera no despejará el futuro de la compañía hasta la semana próxima. Los seis bancos han convocado a sus comités de riesgo para varias fechas a partir del lunes, días antes de que el viernes próximo concluya la prórroga “excepcional” concedida por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) y el Fondo estatal del Rescate. Sin la firma vinculante de un pacto con los prestamistas que comprometa la refinanciación y reestructuración de la deuda de Duro y el restablecimiento de la concesión de avales a la compañía –según el preacuerdo alcanzado en los primeros días de marzo–, el rescate de la ingeniería aprobado por el Consejo de Ministros el día 9 de ese mes decaería y la empresa estaría abocada al concurso de acreedores.

La banca comunicó hace una semana a las demás partes involucradas en el salvamento su intención de revisar los términos del preacuerdo financiero con Duro al considerar que la SEPI y el Gobierno habían modificado algunos términos del rescate, lo que afectaba a la posición de riesgo de las entidades crediticias. En el sector público se sostiene por el contrario que los términos aprobados en el Consejo de Ministros son los mismos que ya conocía la banca cuando accedió a pactar el preacuerdo financiero con Duro. Este entendimiento entre la empresa y sus bancos acreedores –previa anuencia por la SEPI de lo pactado– fue requisito imprescindible para que el Gobierno elevara al Consejo de Ministros el rescate de la ingeniería. Alterarlo “a posteriori” supondría, según medios del sector público, enmendar la decisión del Consejo de Ministros, lo que se juzgó inviable por un principio de autoridad, para no crear precedentes y por el temor a nuevos ataques de la oposición conservadora al Gobierno. PP y Vox fueron muy críticos con el ejecutivo por haber aprobado el rescate de la compañía asturiana.

En los últimos días hubo contactos para desbloquear la situación. La firma de los bancos es imprescindible para que se ejecute el rescate y que la SEPI inyecte a Duro el primer tramo de 40 millones de un desembolso total de 120 millones por el Gobierno central, además de otros 6 millones por el asturiano.

Voluntad de acuerdo. Medios bancarios explicaron que la semana próxima –a punto de agotarse la prórroga extraordinaria otorgada por el Gobierno, y que vence el día 30– los comités de riesgo de los bancos “revisarán la propuesta de la SEPI”. “Intuimos que se va a hacer todo lo posible para resolverlo”, dijo una fuente bancaria. En ámbitos financieros se aseguró que “las nuevas condiciones que planteó la SEPI respecto a las que se habían hablado varían la posición de los acreedores, por lo que hay que volver a estudiarlas”.

Argumentos. La principal modificación, según la banca, es que de los 120 millones del rescate, 30 millones iban a materializarse mediante aportación de capital del Estado a Duro, y el resto como préstamos (uno, participativo y el otro, convencional) mientras que ahora, al demorarse la entrada de inversores privados, esos 30 millones es cada vez más probable que se canalicen como préstamo participativo. La SEPI no desea ser el mayor accionista de las sociedades que rescate y modulará su aporte como capital para no incurrir en esa posición. En el sector público se asegura que no hay cambios y que ésta fue siempre la posición de partida.

La banca cree además que persiste una gran incertidumbre sobre Duro. “No sabemos nada de los nuevos inversores que iban a aportar capital a la compañía”, dijeron fuentes del sector financiero. En medios públicos se afirma que siguen las conversaciones con varios candidatos, y que la tardanza en ejecutar el rescate lo está demorando todo, incluido el relevo del consejero delegado, José María Orihuela.

La banca también ve en este extremo otro motivo de incertidumbre. “La SEPI cree que conviene un cambio en la gestión y nosotros también. Pero no se puede reclamar la marcha del consejero delegado si no hay un sustituto, y no sabemos que lo haya”, dijeron medios bancarios. “Entre todos no estamos contribuyendo a la estabilidad de la compañía”, dijeron esos mismos medios.

En el ámbito público se mantiene la voluntad, según fuentes consultadas, de consensuar el nombramiento del nuevo consejero delegado con la banca y, en su caso, con el nuevo accionista. Las limitaciones salariales que impone el decreto del rescate en “bonus” y otros incentivos a los directivos de las empresas auxiliadas podría dificultar no obstante la selección, según otras personas al tanto de los movimientos.

La decisión “in extremis” de la banca, que decantará el futuro inmediato de Duro, será “cuestión de días”, dijo un directivo bancario. “Se está analizando el nuevo documento de términos”.

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