Asturias se mantenía justo antes de la pandemia con una renta disponible por hogar (riqueza disfrutada) superior al promedio español pese a que la riqueza generada por los asturianos (PIB per capita) proseguía por debajo de la media nacional, según confirmó ayer el Instituto Nacional de Estadística (INE) con datos al cierre de 2019.

Este rasgo lo comparten nueve de las diecisiete comunidades autónomas, pero en ninguna de ellas es tan acusado el fenómeno como en Asturias, donde el peso de la renta disponible bruta respecto a la media española es 15,1 puntos porcentuales superior al PIB por habitante de la comunidad en relación al promedio del país.

Así, mientras la renta bruta de los hogares asturianos equivale al 103,2% de la que tienen de media las unidades familiares en España, el PIB per cápita asturiano sólo representa el 88,1% del promedio nacional. De modo que mientras Asturias es la undécima comunidad por su nivel de producción por ciudadano (sólo superior a la regiones de la mitad sur peninsular: Comunidad Valenciana, Murcia, Castilla-La Mancha, Andalucía y Extremadura), en renta disponible bruta se encarama al séptimo puesto, sólo por detrás de País Vasco, Madrid, Navarra, Cataluña, Aragón y La Rioja.

Que Asturias tengan el mayor diferencial de renta disponible en relación a la riqueza generada por la economía de la comunidad supone una alerta de futuro, en la medida en que las transferencias que recibe Asturias del resto del país (fundamentalmente pensiones) tenderán a declinar y la renta seguirá una tendencia de convergencia con el PIB. En la medida en que éste no experimente un revulsivo, la capacidad adquisitiva menguará. Y en los últimos años se ha mantenido la constante de crecimientos anuales de la economía asturiana inferiores al promedio nacional. En 2017 y 2018 la inferioridad asturiana respecto al crecimiento español fue de nueve décimas, y en 2019 (el año previo a la pandemia) se recortó en una, hasta los 0,8 puntos. Está pendiente de difundirse la contabilidad regional de 2020.

La otra consecuencia de la acusada inferioridad del PIB per cápita en relación a la renta por hogar es la distorsión de la medición de presión fiscal en el caso de Asturias, en la medida en que se computan todos los tributos por la renta disfrutada pero se divide por el PIB per cápita, que es sensiblemente inferior.