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Arcelor tiene trabajo asegurado ya en Asturias para todo 2021

La multinacional invirtió durante el año pasado 120 millones en la región, la mayoría para reducir sus gases contaminantes

Baterías de ArceroMittal en la factoría de Veriña (Gijón).

Baterías de ArceroMittal en la factoría de Veriña (Gijón). Javier CUARTAS

Las plantas asturianas de ArcelorMittal han dejado atrás las pérdidas que habían registrado en 2020, volviendo a las ganancias durante el primer trimestre del año, y cuentan con unas altas expectativas de volumen de trabajo para lo que queda de año. La dirección de la multinacional en Asturias transmitió estas buenas perspectivas a los sindicatos durante una reunión que se celebró ayer en La Granda. La siderúrgica tiene la cartera de pedidos repleta para lo que queda de segundo trimestre y para el tercero, mientras que para el cuarto tiene también grandes perspectivas. Ahora mismo prácticamente todos los talleres que Arcelor tiene en la región están produciendo al máximo de su capacidad.

La dirección de la empresa –en la reunión participaron el director de la multinacional en Asturias, Oswaldo Suárez; el responsable de largos, Jordi Torné, y el director de acabados, Pablo Avello, entre otros– sacó pecho del buen resultado de las últimas inversiones realizadas en las plantas asturianas. Entre ellas, citaron la segunda fase de la reconstrucción de las baterías de coque de Gijón (que entró en funcionamiento en febrero), el nuevo filtro para el sinter o el sistema para aprovechar el gas de las baterías para alimentar a los hornos altos y así meter un buen tijeretazo a los gases contaminantes. Según sus cuentas, la multinacional invirtió el año pasado 120 millones de euros en la región, 70 de ellos en lo que calificaron como “grandes proyectos”. La buena marcha de todas estas iniciativas, unida a la paz social que hay desde hace meses en los talleres de la multinacional, está poniendo a las factorías asturianas en una posición destacada dentro del grupo para beneficiarse de nuevos proyectos financiados con cargo a los próximos fondos europeos y así recortar al máximo sus gases contaminantes y dar el salto a la producción de lo que la compañía ha denominado como acero verde.

No obstante, la dirección no quiso desvelar a los sindicatos cuál será el camino que va a tomar para descarbonizar sus talleres asturianos. Según la versión de los sindicatos, llegaron a expresar algunas dudas sobre las vías a tomar. Una de ellas sería la posibilidad de transformar la acería de Gijón en una eléctrica. Aunque la multinacional tiene recelos, ya que argumentó que si todas las empresas o las plantas del grupo toman ese mismo camino puede llegar a producirse escasez de chatarra para alimentar a este tipo de instalaciones. No obstante, tampoco descartaron que ese fuera el camino que van a seguir para descarbonizarse.

La multinacional ya había expresado en más de una reunión con los sindicatos que estaba sorprendida de la fuerza con la que se había recuperado la demanda después del fuerte impacto que la pandemia había tenido sobre su negocio. Primero, señalaron los directivos, la recuperación había empezado por los talleres de Avilés, que llevan notando una importante alza de la demanda desde finales del año pasado, para trasladarse ya a comienzos de este 2021 a los de Gijón. Unesid –la patronal española del acero de la que forma parte Arcelor– divulgó también los datos de cómo había ido mejorando la producción de acero en el país durante estos últimos meses. El ascenso de la producción está siendo importante. De hecho, en marzo las siderúrgicas asentadas en el país produjeron un 13 por ciento más que hace un año.

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