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Duro Felguera recibirá ya los primeros 40 millones de la SEPI

El acuerdo con la banca desbloquea el rescate de la ingeniería, mientras se sigue dialogando con varios inversores que han mostrado disposición a aportar capital

La SEPI llega a un acuerdo con la banca que permite desbloquear el rescate de Duro Felguera

La SEPI llega a un acuerdo con la banca que permite desbloquear el rescate de Duro Felguera

La comisión gestora del Fondo estatal de rescate de empresas ha dado “luz verde” a la inyección del primero tramo de ayuda a Duro Felguera (40 millones de los 120 aprobados por el Consejo de Ministros el 9 de marzo), cuyo desembolso se producirá con carácter inmediato. Esta decisión, y el acuerdo alcanzado con la banca acreedora por el que las entidades se comprometen a refinanciar y reestructurar los 85 millones de deuda financiera de la empresa y a otorgarle una línea de avales para que pueda reanudar la contratación, despejan el futuro inmediato de la sociedad, que estaba abocada en caso contrario al concurso.

La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), sociedad gestora del fondo, y el sindicato bancario han pactado a su vez el nombramiento del asturiano Jaime Argüelles (ex directivo de Ence) como próximo consejero delegado de Duro Felguera, en sustitución de José María Orihuela, lo que será ratificado con toda seguridad por el consejo de administración de la ingeniería, dado que el relevo en el primer puesto ejecutivo es una de las condiciones que impuso el Consejo de Ministros. El Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas ha propuesto a su vez a dos directivos del grupo SEPI, con un perfil muy técnico (César Hernández y Miguel Ángel Santiago) como nuevos consejeros de la empresa asturiana, lo que ya estaba consensuado con la compañía como requisito para liberar las entregas de dinero.

Gráfico

Las fases del rescate

El acuerdo con la banca, a escasas horas de que venciera la prórroga excepcional otorgada hace un mes por el Gobierno, ha desbloqueado la puesta en marcha del salvamento de la compañía, que el pasado 8 de marzo admitió que, si bien es “una empresa viable a largo plazo”, “en ausencia del apoyo público temporal, el grupo podría tener graves dificultades para mantenerse en funcionamiento”.

De los 40 millones que el Estado aportará de inmediato para solventar las urgencias de liquidez y operacionales de Duro, 20 lo serán como crédito participativo y otros 20 como préstamo ordinario. Los 80 millones restantes (hasta un total de 120) serán desembolsados, según un calendario indicativo, antes del 30 de junio mediante la aportación de 50 millones como préstamo participativo y 30 millones bien como capital o como préstamo participativo, que tiene efectos similares para la mejora de la solvencia de la sociedad. Que se opte por una u otra vías dependerá de cuánto avancen las conversaciones que se siguen manteniendo con posibles inversores y cuánto capital estén dispuestos a poner en el grupo el futuro o futuros accionistas privados que se sumen al proyecto. La SEPI modulará en función de esto la cuantía de acciones que pudiera adquirir en una posible ampliación de capital de Duro, dado que el grupo estatal trata de no ser en el mayor accionista.

El Principado de Asturias, que aportará 6 millones, seguirá un criterio similar al de la SEPI, para lo que canalizará esa cuantía por unos u otros instrumentos financieros de los previstos en el decreto de julio pasado que creó el fondo estatal de rescate.

El compromiso del Estado con Duro será mayor, en la medida en que la aseguradora de mayoría pública Cesce cubrirá el 70% del riesgo de los avales que por unos 80 millones otorgará la banca a Duro Felguera.

El desbloqueo del rescate permitirá a su vez a Duro Felguera llevar a efecto el acuerdo vinculante por el que el fondo estadounidense Fortress se comprometió a adelantar una cuantía inicial de 40 millones a la ingeniería para quedarse con sus litigios, reclamaciones, arbitrajes y otros derechos de cobro. Duro tendrá una participación en los futuros logros que tenga Fortress en su gestión.

Duro también llegó a un acuerdo de venta a la SEPI del 40% de su filial tecnológica Epicom, cuyo principal cliente es el Estado español.

Las tareas pendientes

La compañía, que desde 2015 perdió 436,5 millones (las pérdidas operativas ascendieron a 630 millones), y ha superado un lustro sin avales, cuatro amagos de concurso, tres causas de disolución y dos reestructuraciones de deuda por los bancos, afronta aún un futuro inmediato complejo. Actualmente estaba en situación patrimonial neta negativa pero se vio eximida de presentar solicitud de concurso por el decreto de medidas extraordinarias contra el covid del 28 de abril de 2020.

El grupo tendrá que invertir una tendencia negativa de resultados (desde 2015 Duro sólo tuvo beneficios en 2019), arrastra proyectos importantes con problemas en varios países como Rumanía, Argentina, Argelia y Emiratos Árabes Unidos, y tiene que relanzar la contratación (muy dificultada en los últimos años por la ausencia de avales desde 2016) para garantizar el sostenimiento de su actual estructura y empleo (1.173 trabajadores) y para reponer carga de trabajo que permita dar visibilidad al negocio: pese a contratar 78,63 millones en 2020, su cartera de pedidos pendientes de ejecutar se redujo desde los 468,91 millones de 2019 a 268 millones.

La sociedad tiene que afrontar a fin de mes la finalización de su segundo expediente de regulación de empleo, que afecta a un máximo de 425 trabajadores al día; y tiene una investigación abierta en la Audiencia Nacional desde 2017 por supuestas comisiones pagadas en Venezuela entre 2008 y 2013, así como varias reclamaciones cuantiosas por la Agencia Tributaria. La empresa siempre se manifestó tranquila sobre estos procesos.

En el recuadro, Jaime Argüelles.

Un primer ejecutivo asturiano formado en Gijón

Ingeniero por la Escuela Superior de Gijón, en la que se licenció en 1994, el asturiano Jaime Argüelles Álvarez, próximo consejero delegado de Duro Felguera, inició su vida profesional en Central Lechera Asturiana como ingeniero de calidad y procesos.

Durante el servicio militar en la Armada, ejerció como ingeniero de aseguramiento de calidad en construcciones navales de la Empresa Nacional Bazán.

Con posterioridad, trabajó en el área de motores de arranque de Bosch durante casi siete años (1996-2003). Fue casi el mismo tiempo que permaneció en el grupo siderúrgico español Celsa, donde desempeñó diversos puestos entre 2003 y 2010. En ese tiempo fue responsable de varias fábricas de la empresa y finalmente director industrial de transformados de su división de trefilería, a la que ya pertenecía entonces la filial gijonesa Moreda Rivière Trefilerías.

En abril de 2013 se incorporó al grupo Ence como director de su fábrica de Navia, que había sido adquirida por el principal grupo español de celulosa en 1999. En 2011 fue promocionado a la dirección general de Operaciones Industriales de Ceulosa, Energía y Forestales de Ence, y con responsabilidad por lo tanto sobre las tres fábricas del negocio papelero que tenía entonces el grupo (las actuales de Navia y Pontevedra, más la clausurada de Huelva), así como las otras dos áreas de actividad (energía y forestal) de la compañía.

En enero de 2019, Argüelles abandonó Ence tras ser nombrado consejero delegado, de la compañía chilena de celulosa CMPC (Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones), uno de los mayores grupos forestales de Latinoamérica, con sede en Santiago de Chile, y plantas en este país andino y en Brasil. El grupo, conocido en su país como La Papelera, es propiedad de la familia Matte.

Argüelles, que permaneció en CMPC hasta ahora, ha cursado varios másteres en administración de empresas y organización industrial.

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