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ArcelorMittal amortizó otros 300 empleos en sus talleres de Asturias durante 2020

La multinacional acompasará el adelgazamiento de su plantilla y las jubilaciones anticipadas con sus planes para la descarbonización

La acería de ArcelorMittal en Tabaza (Avilés).

La acería de ArcelorMittal en Tabaza (Avilés).

La nómina de trabajadores de ArcelorMittal en Asturias continúa menguando y ya baja claramente de los 5.000 empleos tras haber amortizado otros 300 a lo largo del año pasado. Las cifras se las comunicó recientemente la dirección de la multinacional a los sindicatos durante una reunión en la que también participaron los responsables del departamento de recursos humanos de la multinacional y en la que se aseguró que la amortización de empleo continuará, pero su ritmo va a depender de los planes de descarbonización que se adoptenn a partir de ahora.

La compañía duda entre dos vías parar recortar sus gases. Este mismo año anunciará si moderniza el alto horno “A” de Gijón para rebajar sus emisiones con la utilización de nuevos combustibles, como el hidrógeno, o si lo sustituye por un horno eléctrico que use energía renovable certificada. La segunda alternativa provocaría, sostienen todos los sindicatos, que las necesidades de personal sean mucho menores.

Los representantes sindicales aseguran que, al contrario de lo que opina la compañía, la necesidad de mano de obra en los talleres asturianos son muy apremiantes. Especialmente ahora que todos, prácticamente sin excepción, están funcionando al máximo de su capacidad. A pleno pulmón. Con el objetivo de aliviar esas carencias y atender la enorme cartera de pedidos –la compañía tiene trabajo asegurado en Asturias para, al menos, todo lo que resta de año– la multinacional contrató hace semanas a 200 eventuales para poder ir dando ya las primeras tandas de vacaciones a su personal fijo. Los sindicatos critican que son la mitad de los que solían entrar por estas fechas en las factorías regionales para echar una mano con la producción. No obstante, son un pequeño alivio, que llega después de un año 2020 en el que Arcelor descartó incorporar nuevo personal, aunque fuera de forma temporal.

En estos momentos, la multinacional tiene paralizada la jubilación anticipada de unos 400 empleados de las fábricas de la región, los nacidos en los años 1960 y 1961. Está a la espera de evaluar la intensidad con la que debería menguar su plantilla en los próximos años. El paso lo marcará el camino por el que opte la compañía para meterle un tajo a sus gases contaminantes. No solo la compañía está metiendo tijera en la región. Tiene un plan global para ir reduciendo personal en el mundo.

La plantilla de la siderúrgica bajó ya a mediados del año pasado de la barrera de los 5.000 trabajadores en Asturias. Más en concreto, en septiembre la multinacional tenía en nómina a 4.931 empleados en la región. Ahora la cifra es aún menor, aunque la compañía no les comunicó a los sindicatos el número exacto. Hace justamente nueve años la multinacional, daba empleo en Asturias a 5.508 personas. Cuanto más se avanza hacia atrás en el tiempo más abultadas son las diferencias. Durante la década de los años 70 del pasado siglo, las instalaciones eran de la pública Ensidesa y tenían más de 27.000 empleados.

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