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El carbón aún tardará en desaparecer en Asturias: tiene que atender toda la demanda de la gran industria

Las renovables generarán el 72% de la energía regional en 2030, según la previsión del Principado

La hoja de ruta de la transición asturiana: la eólica despegará y se crearán 6.300 empleos

La hoja de ruta de la transición asturiana: la eólica despegará y se crearán 6.300 empleos AGUSTÍ SALA

Asturias irá modificando a lo largo de esta década su dieta energética, hipercalórica aún en carbón, por un menú más ligero –menos contaminante– en el que el ingrediente hegemónico serán los molinos de viento, aderezados con algunas nuevas tecnologías emergentes, como el hidrógeno verde, que aún está verde en su desarrollo. Eso sí, el carbón no desaparecerá así por así del menú. La gran industria electrointensiva (aquellas empresas que son grandes consumidores energéticos) aún necesitarán que haya térmicas a mano (como la de Aboño, para la que aún no hay planes de cierre) para evitar un apagón de su producción. Estos objetivos figuran en el borrador de la estrategia de transición energética justa de Asturias que acaba de publicar el Gobierno regional –que ha elaborado en colaboración con la Fundación Asturiana de la Energía (FAEN)– y que servirá como hoja de ruta de la mudanza que va a tener que hacer el sector energético asturiano para ser menos contaminante, como le exige la Unión Europea. Una cuestión llamativa del documento es que el Ejecutivo no prevé que ese camino deje a muchos trabajadores en la cuneta. Más bien todo lo contrario. Sostiene que las nuevas posibilidades que abre esta transición ayudarán a generar unos 6.300 empleos desde ahora a 2030.

El Gobierno reconoce que la transición tendrá impacto sobre seis concejos, entre ellos Gijón

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En el documento, el Principado realiza previsiones sobre los efectos que pueda tener la transición energética sobre la región en base a tres escenarios. Uno ceñido a los criterios del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) elaborado por el ministerio para la transición ecológica de Teresa Ribero; otro, bautizado como “tendencia”, asentado en los proyectos ligados con el sector energético que hay ahora mismo en tramitación en la región; y uno último, al que han puesto el nombre de “objetivo”, que está basado en una serie de hipótesis técnicas, económicas, laborales o tecnológicas y que van en la línea con las estrategias europeas. Aunque en los tres decorados las cifras y porcentajes solo varían mínimamente, todos tienen un objetivo común: el de que la economía asturiana esté completamente descarbonizada y digitalizada en 2050. Pero como para ese año todavía queda un trecho, la estrategia regional plantea una serie de objetivos mucho más cercanos, una de las metas volantes está situada en 2030, que ya no está tan lejos. Más bien está ya a la vuelta de la esquina. El objetivo para ese año es que, gracias al relevo de las renovables, los programas de eficiencia energética sobre viviendas, y la penetración del coche eléctrico en sustitución de los de combustión la región recorte en un 68% sus malos humos. Sus gases contaminantes.

Ya para ese año, las energías renovables serán capaces de cubrir el 72% de la demanda energética regional. Y en esa transición la energía eólica tendrá un papel protagonista. Hegemónico. El escenario más optimista asegura los molinos serán capaces de generar el 42% de la electricidad “made in Asturias”, el más modesto reduce ese porcentaje al 40,9%. Aunque, a la vista del plan, al carbón costará aún sacarlo para siempre del menú energético asturiano, debido a las peculiares características de la industria del Principado. Tendrá que seguir alimentando a ArcelorMittal, al corazón económico de la región.

El plan de transición energética sostiene que “la industria electrointensiva regional necesita abastecerse con unas altas prestaciones de calidad y seguridad de suministro”. Una garantía que las energías renovables, a día de hoy, aún no pueden darle. Por eso el documento agrega: “En el corto plazo, se deberá intensificar el cambio de modelo energético, lo que se reflejará en un menor consumo de carbón y un incremento de las energías renovables. El carbón irá concentrando sus consumos solamente en la actividad industrial, donde su cambio está previsto a más largo plazo”. En las siguientes líneas se recogen algunas de las ideas principales del borrador de la estrategia energética regional que estará en información pública hasta el día 28 de este mes.

Los efectos de la transición energética en la región

• Objetivo de energía renovable para cubrir la demanda de la industria

• Las inversiones previstas para la transición energética

• Distribución del consumo de energía final por sectores en 2030

En millones de euros

En porcentaje

Según escenario objetivo PNIEC

7.000

80

6.500

72

70

6.000

Industria

72,6%

60

5.000

50

4.000

Transporte

40

15,3%

3.000

30

Residencial

6,8%

2.000

20

Servicios

1.000

4,4%

10

Primario

0

0

0,9%

2020

2025

2030

2020

2025

2030

• El empleo que creará

la transición energética

• Distribución de la potencia eléctrica instalada en Asturias en 2030

Hidráulica

Según escenario tendencia

Empleos generados

20,5%

7.000

6.300

Gas natural/H2

6.000

28,0%

Almacenamiento

5.000

7,7%

4.000

Resto rég.

especial

3.000

Eólica

34,7%

5,3%

2.000

1.000

Otros

combustibles

0

3,9%

2020

2025

2030

Los efectos de la transición

energética en la región

• Las inversiones previstas para la transición energética

En millones de euros

6.500

7.000

6.000

5.000

4.000

3.000

2.000

1.000

0

2020

2025

2030

• Objetivo de energía renovable para cubrir la demanda de la industria

En porcentaje

80

72

70

60

50

40

30

20

10

0

2020

2025

2030

• Distribución del consumo de energía final por sectores en 2030

Según escenario objetivo PNIEC

Industria

72,6%

Transporte

15,3%

Residencial

6,8%

Servicios

4,4%

Primario

0,9%

• El empleo que creará

la transición energética

Empleos generados

7.000

6.300

6.000

5.000

4.000

3.000

2.000

1.000

0

2020

2025

2030

• Distribución de la potencia eléctrica instalada en Asturias en 2030

Hidráulica

Según escenario tendencia

20,5%

Gas natural/H2

28,0%

Almacenamiento

7,7%

Resto rég.

especial

Eólica

34,7%

5,3%

Otros

combustibles

3,9%

Los efectos de la transición energética en la región

• Objetivo de energía renovable para cubrir la demanda de la industria

• Las inversiones previstas para la transición energética

• Distribución del consumo de energía final por sectores en 2030

En millones de euros

En porcentaje

Según escenario objetivo PNIEC

7.000

80

6.500

72

70

6.000

Industria

72,6%

60

5.000

50

4.000

Transporte

40

15,3%

3.000

30

Residencial

6,8%

2.000

20

Servicios

1.000

4,4%

10

Primario

0

0

0,9%

2020

2025

2030

2020

2025

2030

• Distribución de la potencia eléctrica instalada en Asturias en 2030

• El empleo que creará

la transición energética

Hidráulica

Según escenario tendencia

Empleos generados

20,5%

7.000

6.300

Gas natural/H2

6.000

28,0%

Almacenamiento

5.000

7,7%

4.000

Resto rég.

especial

3.000

Eólica

34,7%

5,3%

2.000

1.000

Otros

combustibles

0

3,9%

2020

2025

2030

El punto de partida. La dieta energética asturiana aún tiene como ingrediente principal al carbón, pese a su declive y al cierre de las térmicas. Ahora mismo, las energías renovables solo llegan para cubrir el 10% de la demanda energética asturiana “lo que”, sostiene el documento, “muestra el ambicioso reto al que se enfrenta la región ante los objetivos para 2050 de descarbonización de la economía europea y, en particular el sector energético”.

La meta. El objetivo es que ya en el año 2030 la reducción del consumo de energía –gracias a las medidas de eficiencia energética, a la rehabilitación de edificios o al acelerón del coche eléctrico– sea del 26%. Eso tendrá importantes repercusiones en el bolsillo de los asturianos. “En lo que se refiere al ahorro de energía los efectos comenzarán a notar en el medio plazo”, dice el borrador. Será a partir de 2025 cuando todas esas medidas de eficiencia energética comiencen a trasladarse de una forma clara al recibo de la luz.

Los efectos sobre el empleo. La “cadena del carbón”, como define el borrador de la transición energética justa asturiana a la actividad entorno a este mineral (extracción, centrales térmicas y logística), se engrana en los municipios de Tineo, Mieres, Langreo, Soto de Ribera, Carreño y Gijón. Son territorios que representan el 33% de la región, el 55% en términos de población y que aportan el 44% del valor añadido bruto (VAB) que genera la economía asturiana. “Derivado de que los empleos generados por las actividades vinculadas con el carbón son empleos de calidad, la renta per cápita de estos municipios se encuentra por encima de la media regional, siendo un 11% mayor”, dice el informe, “la transformación energética va a tener un efecto directo sobre la economía de estos municipios por lo que se deberá realizar de un modo que reduzca los efectos negativos económicos y sociales”. Sin embargo, el Principado es muy optimista. Estima que en 2030 ya se haya realizado una “importante inversión” vinculada a la transición y que el nuevo parque de generación eléctrica estará muy avanzado. En ese horizonte habrá en la región “cadenas industriales de tecnologías emergentes como el hidrógeno, de la movilidad alternativa, y grupos de investigación especializados en energía”. Antes, en 2025, “ya estarán funcionando los nuevos parques eólicos, estará en marcha la campaña de rehabilitación energética de edificios que ayudará a la construcción a mantener su actividad y se prevé que exista una red básica de infraestructuras de recarga para el coche eléctrico”. Toda esa nueva economía que va emergiendo será capaz, calcula el Principado, de generar 3.600 empleos a lo largo de esta década.

Inversiones millonarias. La transición energética logrará movilizar, gracias a la iniciativa pública y privada, más de 6.500 millones de inversión.

La industria seguirá pujando. En esta Asturias más verde y menos contaminante que imagina el Principado, el sector industrial tendrá aún un papel hegemónico. Este sector “continuará manteniendo una importante actividad tractora sobre la economía regional, por lo que su consumo de energía crecerá un 3,9%”, se recoge en uno de los escenarios predictivos. Con todo, se estima que las emisiones contaminantes asturianas bajen hasta en un 68% durante esta década.

Los datos

La eólica. Esta energía experimentará en la próxima década un espectacular crecimiento. Llegará a aportar el 40% de la generación eléctrica.

Carbón. El carbón todavía se resistirá a desaparecer ya que será importante para atender la demanda de la gran industria.

Gran empresa. La expectativa regionales sostienen que la industria mantendrá su empuje y consumirá el 75% de la energía.

Rehabilitación. El Principado hará un gran esfuerzo para descarbonizar su parque de viviendas, lo que permitirá grandes ahorros en la luz.

Los datos

La eólica. Esta energía experimentará en la próxima década un espectacular crecimiento. Llegará a aportar el 40% de la generación eléctrica.

Carbón. El carbón todavía se resistirá a desaparecer ya que será importante para atender la demanda de la gran industria.

Gran empresa. La expectativa regionales sostienen que la industria mantendrá su empuje y consumirá el 75% de la energía.

Rehabilitación. El Principado hará un gran esfuerzo para descarbonizar su parque de viviendas, lo que permitirá grandes ahorros en la luz.

La estrategia asturiana de la transición energética para Asturias incluye también una serie de medidas más concretas para contribuir a la descarbonización de la economía regional. Entre esas líneas de actuación figura, por ejemplo, el impulso de la conocida como energía eólica marina, la “off shore”. En concreto, el documento asegura que “se preparará a la red eléctrica regional para recibir la energía de origen marino y se potenciarán las sinergias con el tejido industrial asturiano y la red de centros de investigación” para que este emergente sector energético tome impulso. De hecho, ya hay planes para instalar dos parques eólicos flotantes en la costa occidental del Principado. Según las prospecciones que ha venido realizando durante estos últimos meses la Fundación Asturiana de la Energía (FAEN), la región tiene las condiciones propicias para albergar este tipo de instalaciones. Incluso, sus estudios sostienen que la región tiene ventajas frente a otras regiones, a priori, más ventosas como la vecina Galicia.

Más madera. Otra fuente energética a potenciar será la de la biomasa, donde el Gobierno asturiano ve que hay un importante yacimiento. “Existe una gran cantidad de recurso forestal que no se aprovecha. Se plantea llevar a cabo acciones para facilitar la puesta en marcha de proyectos que realicen un aprovechamiento energético de los recursos forestales, pero de una manera sostenible y aportando valor a su entorno”.

El Principado también quiere subirse a la ola del hidrógeno verde, una de las grandes apuestas de futuro de la Unión Europea. El Gobierno regional considera que los terrenos de las térmicas de Lada y de Soto de la Barca (en Tineo) pueden ser propicios para albergar los conocidos como “nodos”, los puntos de conexión, necesarios para impulsar esta tecnología. Todo ese combustible que pueda ir generándose irá directamente para alimentar a la industria asturiana. Más en concreto, el Principado pretende realizar cursos demostrativos con la industria regional sobre las oportunidades de este combustible aún de futuro.

El documento también recoge una recomendación, cuanto menos, curiosa. La estrategia asturiana de transición energética justa propone la puesta en marcha “de acciones para reducir el consumo de energía final y de las emisiones de dióxido de carbono sobre la movilidad urbana”. Traducido esa manifestación de intenciones supone darle el empuje definitivo al coche eléctrico, para que vaya sustituyendo en las calles a los de combustión, fomentar el uso compartido de los turismos, así como, dice el informe, promover otras formas de moverse por las ciudades que no contaminen, como desplazarse a pie o en bicicleta.

A lo que no ve un gran recorrido el informe, por “las limitaciones del suelo y del recurso”, es al desarrollo de la energía solar.

Díaz: “La estrategia busca aprovechar el conocimiento energético que hay en Asturias”


La directora general de Energía, Belarmina Díaz, sostiene que el borrador de estrategias para afrontar la transición energética en Asturias –que acaba de publicar el Principado– recoge 16 líneas de acción y 63 medidas concretas para afrontar con garantías el tránsito hacia una economía descarbonizada y menos contaminante. Según apunta, “la estrategia busca aprovechar el conocimiento que existe en Asturias en el sector energético tanto a nivel de diseño, como de ingeniería o fabricación. Tecnologías como el almacenamiento energético, la eólica terrestre y marina, el hidrógeno renovable, la biomasa y la geotermia forman parte de estos planes que tiene el fin de proponer acciones de futuro”. Esta estrategia es el resultado de los trabajos desarrollados desde septiembre de 2010 por la Mesa Regional para la Transición Energética, en la que han participado el Gobierno de Asturias, FAEN, la Universidad de Oviedo, CSIC-INCAR, la Federación Asturiana de Empresarios (FADE), los sindicatos CC OO, SOMA-FITAG-UGT y UGT, representantes de empresas electrointensivas y energéticas, el Club de la Energía y entidades representativas de los sectores implicados. Se trata, según informó el Ejecutivo asturiano, de la primera planificación autonómica en este ámbito y la única que ha contado con el asesoramiento de la Comisión Europea y de la Plataforma de Regiones Europeas de Carbón en Transición.


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