Cipriano Fernández es el director general de Efibat, empresa cuya sede central se encuentra afincada en Gijón (Asturias) y que nace en el año 2012 con el objetivo de satisfacer las necesidades presentes y futuras dentro del ámbito de la calidad de energía y la eficiencia energética. Cuenta con un equipo humano formado por profesionales de reconocido prestigio y dilatada experiencia profesional en el sector eléctrico dividido entre el core business de la empresa, el cual esta formado por los departamento de ventas, I+D+I, marketing y administración. Dispone de un experto equipo comercial que se extiende por toda España y que tiene como principal función identificar y analizar las soluciones a implementar en cada instalación, dando un servicio personalizado a cada uno de nuestros clientes.

–Lo sostenible es el presente y el futuro, ¿cómo contribuye una empresa como la suya a ese nuevo desarrollo?

–Desde el nacimiento de la empresa nuestro propio slogan, “Let´s save Energy” es una invitación al ahorro energético. Desarrollamos productos enfocados en el ahorro energético y en la calidad de la energía.

–¿Cuáles son sus principales líneas de actuación?

–Fabricamos una línea de equipos para mejorar la calidad de la red eléctrica (baterías de condensadores), que con ello contribuimos a hacer mucho más eficientes las redes de distribución de energía reduciendo la factura de electricidad. Hemos desarrollado un extenso programa de puntos de recarga para vehículos eléctrico. Para nuestra línea EFIPLUG hemos preparado un plan de negocio con inversiones para multiplicar por 10 la capacidad de producción y en el que el BBVA nos ha apoyado en las primeras etapas.

–¿El consumidor debe cambiar sus pautas?

–El reto es de la sociedad en su conjunto, pero claro que cada uno de nosotros podemos y debemos contribuir. Yo creo que ya estamos cambiando y además de forma acelerada. No hay más que ver las flotas de coches y motos compartidos que ya no son hechos aislados

–¿Por qué es tan importante promover el ahorro energético?

–Es un bien escaso y por tanto, caro. Tenemos acceso a tecnologías que lo hacen posible y rentable. Una sociedad avanzada no puede permitirse desperdiciar recursos y debe actuar de forma responsable para hacer que nuestra actividad sea realmente sostenible.