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Orihuela dejará el consejo de administración de Duro Felguera el 30 de junio

Los accionistas votarán la designación de Jaime Argüelles como nuevo consejero delegado

El tallerón de Duro Felguera en Gijón.

El tallerón de Duro Felguera en Gijón.

José María Orihuela, exconsejero delegado de Duro Felguera, abandonará el próximo 30 de junio el consejo de administración de la compañía, en la que actualmente seguía como vocal.

Orihuela no opta a la reelección, lo que sí harán en la junta general de accionistas a celebrar ese día la presidenta no ejecutiva, Rosa Aza, y el resto de los consejeros: Valeriano Gómez Sánchez, José Julián Massa Gutiérrez del Álamo y Jordi Sevilla Segura. A su vez, los accionistas deberán votar la ratificación y reelección de las tres recientes incorporaciones: el nuevo consejero delegado, Jaime Argüelles, y los dos vocales (César Hernández Blanco y Miguel Ángel Santiago Mesa) en representación de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI).

El ingeniero José María Orihuela Uzal se incorporó a Duro Felguera, procedente de Sacyr, en octubre de 2018, tres meses después de que se hubiese salvado a la ingeniería asturiana con la refinanciación y reestructuración de su deuda bancaria y mediante una ampliación de capital. Un mes después, el 30 de noviembre, fue designado primer ejecutivo. Su sustitución como consejero delegado se produjo el pasado 30 de abril tras un entendimiento entre la SEPI y la banca acreedora, con conocimiento del Principado, para su relevo por el ingeniero asturiano Jaime Argüelles.

La junta general de accionistas deberá votar el 30 de junio tres operaciones con obligaciones convertibles que la empresa pactó con los acreedores bancarios a fines de abril como parte del acuerdo de reestructuración de la deuda financiera. Se trata de cancelar las obligaciones convertibles en acciones de la sociedad de la clase “B” (emitidas por Duro en julio de 2018, durante la anterior refinanciación bancaria), ampliar hasta 2027 la fecha de vencimiento de las obligaciones de clase “A” que en aquella fecha también suscribió –a igual que las “B”– la banca acreedora y realizar una nueva emisión (clase “C”) por un importe de 52 millones. Duro adeuda 85 millones a la banca, que se reducirán previa amortización por Duro de 7,5 millones. De los 77,5 millones resultantes, 25,5 millones se convertirán en un préstamo participativo en dos tramos y los 52 millones restante se canjearán por las nuevas obligaciones, que, de llegar a ser convertidas en acciones, darían los bancos al menos el 13% de Duro. La banca otorgará a su vez avales a Duro.

La junta no abordará por ahora la ampliación de capital para dar entrada en el accionariado a nuevos inversores ni a la SEPI, que, de momento, opta por inyectar los 120 millones de ayuda estatal a Duro como crédito participativo.

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