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Solo el 8% de los trabajadores de la construcción en Asturias tiene menos de 30 años

Más de la mitad de los empleados tienen más de 45 años | La contratación de especialistas en instaladores de refrigeración se duplicó este año

Un edifición en construcción.

Un edifición en construcción.

La construcción asturiana necesita savia nueva, pero no la encuentra. Solo el 8% de los trabajadores del sector tienen menos de 30 años y las compañías critican que les está costando muchísimo conseguir reenganchar a los jóvenes a un negocio que vuelve a tener futuro después del fuerte parón que sufrió después de la crisis inmobiliaria de 2008, cuando cayó a plomo, y tras el pequeño frenazo en la pandemia. Ahora la situación ha cambiado. Mucho. Y estas empresas vuelven a demandar mano de obra como antaño para poder echar el vuelo de nuevo.

Los últimos datos de la memoria de la Fundación Laboral de la Construcción (FLC) –un centro de formación para los trabajadores del ladrillo y en cuyos órganos de gestión participan tanto la patronal (CAC-Asprocom) como los sindicatos UGT y CC OO– da muestra de lo envejecidas que están las plantillas de las empresas del sector. El 54% de los empleados en nómina tienen más de 45 años. Pese a que la demanda de mano de obra es cada vez mayor, la fundación tiene serios problemas para cubrir todas las plazas en los cursos que oferta. Ahora mismo, tiene 25 en marcha en los que están inscritos 240 alumnos. Menos de los que, por cupo, podrían ser. De ellos, 19 cursillos están dirigidos a desempleados con 177 estudiantes y el resto a personal con trabajo que lo que pretende sus conocimientos.

Y eso que la demanda laboral es alta. Altísima. El director de la Fundación, Joaquín Aurelio Rodríguez, asegura que los niveles de inserción de los cursos son muy altos. Aun así, cuesta encontrar estudiantes interesados en el sector. Tanto que cuando las empresas se ponen a buscar nuevo personal, explica el presidente de la patronal asturiana de la construcción (CAC-Asprocom), Joel García, solo reciben curriculums de trabajadores de más de 45 años. El sector vive una época dorada y demanda cada vez más mano de obrar para poder continuar creciendo. Tanto es así que muchas compañías están teniendo que renunciar a algunos trabajos porque ya no dan abasto.

El ministerio de Trabajo elabora cada mes un informe sobre las ocupaciones que, por comunidades autónomas, tienen una tendencia positiva de contratación. Que están con la flecha para arriba, usando un símil deportivo. En el último documento, relativo al mes de abril, el informe señala que hay cinco oficios de la construcción que tienen unas enormes perspectivas. Se necesitan en Asturias, según el estudio, encofradores; carpinteros; mecánicos e instaladores de sistemas de refrigeración y de climatización; personal de limpieza de fachadas y de edificios; y electricistas. En algunos de esos trabajos el ritmo de contratación está creciendo a un ritmo endiablado. Tanto que, por ejemplo, la demanda de instaladores de refrigeración se ha más que duplicado desde hace un año para acá. Estas estadísticas coinciden, más o menos, con los datos que maneja la agencia de colocación de la Fundación Laboral, donde ahora mismo entre las ofertas abunda la búsqueda de encofradores, albañiles o marmolistas.

Joel García asegura que ya durante la pandemia el sector consiguió resistir bastante bien las arremetidas de las diferentes oleadas del coronavirus y las consecuencias restricciones sobre la actividad que aplicaron los gobiernos (tanto el autonómico como el nacional) para intentar frenar la expansión del virus. Durante los peores meses de la pandemia solo se perdieron 600 puestos de trabajo en el sector en Asturias, según sus cuentas. Una vez que la evolución de la pandemia comenzó a controlarse el sector se reconstruyó con una tremenda fuerza.

Los empresarios del sector están convencidos de que la actividad puede ir a más y alcanzar incluso los niveles de empleo que tenían antes de la crisis inmobiliaria de 2008 cuando llegaron a tener 30.000 empleados en nómina. Las cuentas de la CAC-Asprocom aseguran que con una inversión pública de 500 millones al año por parte de las administraciones públicas el sector podría alcanzar los 25.000 empleos directos en Asturias y de esa forma consolidarse como uno de los motores de la recuperación económica. Ahora mismo la inversión de las administraciones está, más o menos, en la mitad de esa cifra: ronda los 280 millones de euros. Los empresarios ven una buena fuente de actividad, de cara a los próximos meses, la rehabilitación de viviendas y en la mejora de la eficiencia energética de los envejecidos edificios de la región.

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