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Javier fernández lanero | Secretario general de UGT en Asturias

“Cada nueva medida del Gobierno nacional va en perjuicio de la industria asturiana”

“El Principado nos traslada que sí que hay proyectos muy importantes para los fondos, pero no los conocemos, solo sabemos de cierres”

Javier Fernández, en la sede de UGT en Oviedo. | Luisma Murias

Javier Fernández, en la sede de UGT en Oviedo. | Luisma Murias

Javier Fernández Lanero (Mieres, 1973) fue reelegido hace unas semanas como secretario general de la UGT en Asturias. Su primer mandato al frente del sindicato estuvo marcado por los efectos de la pandemia, los cambios políticos y una nueva crisis económica. Ahora, entre sus objetivos está el hacer todo lo posible por salvar a la industria asturiana para que el sector salga indemne de las zancadillas que le ponen Madrid y Bruselas.

–¿Cómo valora estos primeros cinco años al frente la UGT de Asturias?

–Ha sido un mandato marcado por los acontecimientos. A raíz de la pandemia firmamos una concertación social exprés y hemos conseguido bastantes acuerdos. Al comienzo ya veíamos que la amenaza industrial nos iba llegando y todo eso se está materializando hoy en día. Quedó por adoptar una gran medida que sería ofrecer una protección mayor a los trabajadores que son los grandes olvidados de esta crisis.

–Durante estos meses han ido de la mano en muchos pactos con CC OO y la FADE.

–Teníamos claro que debíamos aparcar todas nuestras diferencias. La unidad sindical entre los dos sindicatos y con los empresarios ha sido muy importante. Hemos optado por fortalecer lo que nos une y olvidarnos de lo que nos separa.

–Hace unos días han firmado la nueva estrategia industrial de la región. ¿Qué supondrá?

–Al Gobierno asturiano le tocaba hacer la estrategia industrial y para hacerla ha contado con nosotros y ha tenido en cuenta nuestras propuestas. Llevamos ocho meses de trabajo. Otra cosa es que nos hubiera gustado que se hubieran incluido medidas más concretas, pero esta es una estrategia a nueve años y la parte importante viene ahora con la creación de una comisión de seguimiento que va a definir los sectores industriales que tenemos en Asturias para proponer medidas concretas en cada uno de ellos. Es un documento muy importante, pero ahora necesitamos algo que no hemos tenido y que es el apoyo del Gobierno central. No se nos ha querido recibir ni escuchar en las propuestas que hemos hecho en la alianza por la industria. Hay que aprovechar la remodelación del Ejecutivo nacional para dar un giro a las políticas que se están poniendo en marcha desde el Ministerio para la Transición Ecológica y que están perjudicando gravemente a Asturias. Esta ministra (Teresa Ribera) cada vez que pone una medida en marcha en lugar de solucionar nada lo estropea todo. Da igual que hablemos de la transición, del estatuto electrointensivo, del lobo o de la nueva factura eléctrica que nadie comprende.

–¿En qué situación está ahora la industria asturiana?

–La situación es muy difícil. La industria tiene una incidencia sobre el PIB del 19%, pero es que el 12 o 13 lo producen dos empresas. Cualquier medida que está adoptando el Gobierno de España o la UE va en la línea de perjudicar a la producción industrial en Asturias, la última ha sido la tasa de residuos. Necesitamos soluciones, necesitamos el ajuste en frontera, que las bonificaciones del CO2 se eleven al máximo y una alternativa a la subasta de interrumpibilidad que se dice que en España es ilegal, pero en otros países funciona. Tiene que haber una relación más directa entre las grandes empresas y los ministerios. Lo mismo para la transición energética. Alemania está abriendo térmicas mientras que nosotros las cerramos sin alternativas. De nada sirve que cierres la térmica de Lada y que se ponga en marcha un proyecto para dar empleo a 15 trabajadores.

–¿Les escama que en otros territorios sí que se estén presentando alternativas?

–A nosotros nos trasladan que sí que hay proyectos muy interesantes y muy importantes para Asturias. Quiero creer al Gobierno de Asturias, pero lo que sí que conocemos hasta ahora son cierres, no las alternativas.

–Han emprendido movilizaciones para defender la industria, ¿con qué receptividad se han encontrado por parte de los ciudadanos y empresarios?

–Hay receptividad en los ciudadanos y los empresarios. Debemos ser capaces de trasladar a todos los ciudadanos de Asturias que se pueden cambiar las cosas. Hay que ser exigentes y necesitamos movilizarnos todos, también las empresas. Ellos con su lenguaje, con negociación o proyectos alternativos y medidas, y no quejándose. Tienen capacidad de influencia y deben ejercerla. Desde Asturias tienes que hacerte oír en Madrid, y si no te escuchan debes dar más voces.

–¿Es un problema de que Asturias tiene poca voz o de que en Madrid andan duros de oído?

–En Asturias hemos firmado muchas estrategias, pero todo esto depende del apoyo central, de que lleguen recursos que te permitan poner todo esto en marcha. El Gobierno de España no está teniendo entre sus prioridades a Asturias. A veces da la impresión de que hacen más caso a otras comunidades, bien por necesidades de apoyo o no sabemos muy bien por qué.

–Se baraja una remodelación del Gobierno central. ¿Vería con buenos ojos una posible marcha de Teresa Ribera?

–Necesitamos un giro completo en las políticas en materia energética e industrial con respecto a Asturias. Esto se puede hacer porque pones a otro ministro que haga las cosas de otra manera o, simplemente, porque hay un giro en el propio Ministerio. Es una cuestión de voluntad.

–¿Le preocupa que Asturias desaproveche la oportunidad que le ofrecen los fondos europeos?

–Tengo que creerme lo que dice el Gobierno, que habrá proyectos y que no vamos con retraso. No los conocemos, por lo que siempre te queda la duda y el miedo de no ser capaces de aprovechar esta oportunidad. Si no somos capaces de aprovecharlos, el Gobierno asturiano será esclavo de sus palabras.

–¿A qué debería destinarse el dinero de Bruselas?

–Asturias es industria o no será nada. Los proyectos tienen que repercutir en el crecimiento económico de la región, ser tractores, que generen actividad, que arrastren, y que vertebren a la región. Necesitamos que las alas de Asturias tengan proyectos que puedan generar empleo para fijar población.

–¿Le convence la apuesta en materia energética regional, con el desarrollo del hidrógeno verde, por ejemplo?

–Todo el mundo está apostando por eso, los expertos sabrán. Las renovables son el futuro, pero deben estar enmarcadas en una transición justa, que es lo que no hay. Están corriendo mucho para cerrar las actividades que tenemos y, sin embargo, no están llegando a tiempo los nuevos proyectos. Mientras tanto, estamos perdiendo mucho empleo.

–¿Qué propone para frenar el paro juvenil?

–Hay que fijar actividad productiva, para eso los fondos europeos serán muy importantes. Es necesario formar para lo que necesitamos, debe haber una orientación laboral desde la etapa escolar. Hay que apostar por la Formación Profesional dual y acercarla al mercado y evitar que el Gobierno de este país penalice la jubilación anticipada.

–Llevan tiempo exigiendo la derogación de la reforma laboral, el Gobierno lo prometió, pero no lo ha hecho. ¿Por qué?

–Toca ya. Era un compromiso del Gobierno que después de dos años no se ha cumplido. La reforma laboral está destruyendo mucho empleo. Su derogación llega tarde.

–¿Qué puede suponer el fin de los ERTE sobre la actividad económica?

–Es importante que se alarguen hasta finales de año. Ahora que la situación va mejorando es cuando vamos a comprobar cuántas empresas pueden recuperar la actividad y volver a la normalidad. Quitar los ERTE ahora mismo sería un desastre. También deben mantenerse las ayudas a los autónomos.

–¿Qué hacer con el sistema de pensiones?

–España no tiene un problema de gasto de pensiones, tiene un problema de ingresos. Demandamos una reforma fiscal que acabe con la economía sumergida y que incida sobre los impuestos directos. Hay que subir impuestos a los que más ganan y recaudar. Tenemos que aprovechar para hacer las cosas de otra manera. Hay que apostar mucho por los servicios públicos y hay que dotar de más servicios económicos y humanos al sistema educativo, al de dependencia o al sanitario. Es el momento de cambiar el modelo productivo, llevando un control público de servicios estratégicos. Tenemos que tener un control público del sector energético o de la banca. Para que las empresas no reciban un montón de subvenciones y cuando se cansan se marchen.

–En unos meses se iniciará el juicio por el caso del presunto fraude en los cursos de formación del sindicato, ¿cómo afronta el proceso?

–Estamos con ganas de que el proceso empiece, de que termine y de poder defendernos. En estos años no hemos podido defendernos. El juicio que hemos tenido ha sido mediático, ha sido mucho tiempo de indefensión.

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