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Los talleres de coches asturianos, obligados a retrasar las reparaciones de sus clientes

Un operario, en un taller de coches.

Un operario, en un taller de coches.

La alta demanda de materia prima y su carestía está provocando que haya cierta escasez de algunos productos en el mercado. Rogelio Cuesta, presidente de la asociación de talleres y concesionarios de Asturias (Aspa), asegura que ya hay problemas para conseguir algunas piezas, lo que se está traduciendo en ciertas demoras en las reparaciones por no poder disponer del material. “Hasta ahora los fabricantes estaban tirando de lo que tenían en el almacén, pero eso se acabó”, asegura. Por lo que han tenido que ponerse a fabricar como locos. Todos a la vez. Eso, por ejemplo, está acarreando una escasez de “microchips”, fundamentales para instalar en los nuevos modelos de coches –los que vienen equipados con ordenadores de a bordo– por lo que muchos vehículos están compuestos en las fábricas, pero sin poder arrancar con destino a los concesionarios porque les falta ese toque final. El del ordenador interior.

Joel García, presidente de la patronal asturiana de la construcción (CAC-Asprocon), tira de memoria para hacer recuento del “exagerado” aumento que están sufriendo las materias primas desde que la crisis económica aflojó. “El precio del acero creció entre un 20 y un 30%; el de las tuberías un 70%, y la madera muchísimo más”, asegura. Y, como era previsible, esos incrementos ya están tocando el bolsillo de los consumidores. El presidente de la asociación de empresarios de fontanería, calefacciones, saneamientos y afines en Asturias (Afoncasa), Luis Nevares, agrega que este nuevo escenario está obligando a que los presupuestos de las obras que se realizan en las casas –generalmente pequeñas reformas– estén subiendo sobre un 30% en la región. “El del material es un coste directo, que no queda otro remedio que repercutir”, asegura. Todo esto se produce en un momento en el que las reformas domésticas, generalmente para buscar una mejor eficiencia energética (es decir, para gastar menos en luz), están multiplicándose con cierta intensidad.

Ese fuerte incremento de la demanda es también el que está repercutiendo directamente sobre los precios de los materiales. Pero no es la única explicación. El broker langreano Rubén Vilela (y especialista en este tipo de mercados) explica que “la gran subida de los precios del petróleo y de metales como el cobre o el acero responde a varios factores, entre ellos la recuperación económica y a los estímulos fiscales y monetarios”. Esto último es debido, agrega, a que “la posibilidad de que vaya a haber más inflación favorece que suban las materias primas, ya que suelen ser activos en los que los inversores se fijan en este tipo de coyunturas e invierten en ellos en estas circunstancias”. Vamos, como la pescadilla que se muerde la cola.

El problema, que amenaza con convertirse en problemón si la curva de crecimiento de los precios no deja de crecer, ya está tocando también al corazón de la industria asturiana. Rubén Vilela asegura que “en nuestra región el encarecimiento de las materias primas provoca un aumento de gastos de la producción y pone a prueba la habilidad de los administradores económicos de las diferentes empresas para negociar en los mercados de futuro”. Por el momento, este espectacular incremento del precio de las materias primas está evitando que el sector industrial asturiano, motor de la economía regional, rearranque con la fuerza que se podría esperar. Guillermo Ulacia, presidente de la patronal asturiana del metal (Femetal), asegura que “estamos detectando que se ha invertido el balance del poder de negociación. Es decir, en estos momentos los vendedores de materias primas tienen más poder que los compradores”. Ese cóctel cargadito y casi que explosivo está provocando que todos los productos siderúrgicos tengan unos niveles que no se recuerdan desde 2008. Es decir, desde el comienzo de la Gran Recesión, como la han bautizado los economistas.

En la industria asturiana se están dando ya diversos problemas. Las empresas siderúrgicas –como ArcelorMittal– están incrementando el precio de los productos que venden a otras compañías intermediarias. Pero estas, añade Ulacia, “actúan con prudencia porque la demanda final no se ha recuperado y no quieren perjudicar la recuperación de la actividad”. Al final de la cadena están las empresas transformadoras (las metalmecánicas, que abundan también en la región) y que “se enfrentan al problema de la disponibilidad del material, que se adjudica al que acepta el mejor precio”, agrega Ulacia. Como una subasta.

La patronal FADE también reconoce que este notable incremento de los precios está “provocando una importante pérdida de rentabilidad y competitividad a las empresas transformadoras y manufactureras, pues la subida de los costes, en la mayoría de los casos, no se puede repercutir en el producto final”. Más madera (y más cara). “Esta tensión en la oferta y la demanda pone en peligro los contratos por la imposibilidad de cumplir con los plazos de entrega”, agrega la asociación empresarial. No obstante, la FADE espera que la situación sea pasajera. “Esperamos que esta situación se vaya normalizando tanto en el precio como en los plazos de entrega en los próximos meses, porque la inestabilidad está lastrando duramente la competitividad de las empresas, que, en el caso de Asturias, son pequeñas y medianas, y con escaso margen de maniobra”

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