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La inversión de Arcelor superará los 2.000 millones si opta por la tecnología más “verde”

La alternativa de fabricar acero con hidrógeno en Asturias disparará los costes, pero tendría menor impacto laboral que la producción con chatarra en horno eléctrico

Los dos hornos altos de ArcelorMittal en Gijón. | Juan Plaza

Los dos hornos altos de ArcelorMittal en Gijón. | Juan Plaza

La inversión para descarbonizar la cabecera siderúrgica de Asturias que anunciarán en julio la dirección de ArcelorMittal y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, superará los 2.000 millones de euros si se opta por la tecnología más ecológica, la del acero “verde”.

Fuentes de la compañía siderurgia señalaron que sea cual sea la ruta para reducir las emisiones de los dos hornos altos de Gijón –su concreción está pendiente del visto bueno de la dirección de la multinacional en Luxemburgo– la inversión apoyada con fondos europeos será “multimillonaria” y supondrá “una transformación de la cabecera” siderúrgica. Para el horno alto “B”, que fue mejorado en 2019 y en el que este año se han introducido mejoras para reducir sus emisiones (con el aprovechamiento de gases residuales de las baterías de coque) se estudian diferentes alternativas para seguir reduciendo sus niveles de CO2 con el uso de combustibles alternativos o incluso tecnologías de captura. En cambio, para el horno alto “A”, que está al borde del fin de su vida útil, prácticamente se da por descartada su mejora y se estudia la implantación de tecnologías alternativas a la del horno alto de producción de arrabio. Esas tecnologías son las de acero reciclado y acero “verde”.

Acero reciclado. En esta alternativa tanto el horno alto “A” como la acería de Gijón serían sustituidas por una nueva planta siderúrgica con horno de arco eléctrico que utilizaría como materia prima chatarra. Es la tecnología que ArcelorMittal ya utiliza en la acería compacta de Sestao (Vizcaya) pero a diferencia de esta, y para eliminar emisiones, se alimentaría con electricidad con garantía de procedencia de renovables. Esta alternativa tiene como ventaja que se trata de una tecnología madura, pero se perdería calidad en la producción frente al acero fabricado a partir de arrabio. Además, el impacto laboral sería muy importante porque se necesitarían muchos menos trabajadores, ya que no sólo se eliminaría el horno alto y la acería sino también otras instalaciones vinculadas como el sinter, en el que se prepara el mineral de hierro. Además las baterías de coque y el parque de carbones podrían registrar una importante caída de actividad al pasar a trabajar sólo para un horno alto. Por ese motivo, enla plantilla ven con recelos esta vía. Además, al tratarse de una tecnología madura ,su implantación podría ser relativamente rápida, lo que podría acelerar la transición y con ello la posibilidad de que los ajustes de plantilla no se produzcan exclusivamente por la vía de jubilaciones anticipadas.

Acero “verde”. La otra vía es la de la tecnología DRI, de reducción directa de mineral de hierro pero aplicando hidrógeno “verde” –el generado a partir de renovables– en vez de gas natural y utilizando hornos de arco eléctrico. En Hamburgo (Alemania), donde ArcelorMittal dispone de la única instalación en Europa que combina la tecnología DRI con el proceso de acería eléctrica, se están llevando a cabo pruebas para demostrar la viabilidad de utilizar hidrógeno para reducir el mineral de hierro sin generar emisiones. Y en la factoría de la multinacional en Dunkerque (Francia) se está proyectando una planta a gran escala con esa tecnología, aunque incialmente utilizaría gas natural. No obstante, “gracias a la excepcional experiencia con la que cuenta ArcelorMittal en el proceso de DRI, combinada con los resultados del proyecto de utilización hidrógeno para la reducción directa del mineral en Hamburgo, la nueva planta será plenamente compatible con el uso de hidrógeno”, aseguraron fuentes del ArcelorMittal. Esa planta se podría replicar en Asturias.

En Europa otras compañías tienen proyectos similares. Es el caso de la sueca H2 Green Steel, que ha presupuestado su acería “verde” en 2.500 millones de euros, pero incluye también la planta de electrólisis para producir el hidrógeno. En Asturias la alianza Naturgy-Enagás y EDP ya tienen proyectos para construir plantas de producción de hidrógeno para el uso en la gran industria y en los que se podría apoyar ArcelorMittal. Aún con ello, la inversión necesaria para producir acero “verde” por esa vía sería muy alta, de más de 2.000 millones de euros según fuentes del sector.

Además del alto coste de inversión y de producción –el hidrógeno es de momento mucho más caro que el gas natural– estaría el problema de rendimiento, puesto que con esta tecnología se podría perder producción. No obstante, sería acero 100% “verde” y el impacto laboral en las plantas de Asturias sería menor. En primero lugar porque, al tratarse de una tecnología inmadura, la transición sería más lenta. Y al no usarse chatarra como matería prima, la fase de preparación del mineral de hierro también requería personal añadido al de la “acería verde”. En todo caso, la necesidad de plantilla sería menor a la actual y sería preciso recapacitarla. Es por ello que junto al plan industrial que la dirección de Arcelor y Pedro Sánchez presentarán en julio se incluye un plan social que la compañía pretende negociar antes de septiembre.

El Principado destaca que el proyecto “permitiría asentar la compañía”


El consejero de Industria, Enrique Fernández, se refirió ayer a las “posibles inversiones futuras de ArcelorMittal en Asturias” y destacó que “si estas noticias se confirmasen sería una buenísima noticia, ya que nos permitiría asentar a la compañía para los próximos años abordando ese reto de la transición ecológica”. No obstante, y a pesar de que tanto el Gobierno regional como el nacional están en contacto con la multinacional para sacar adelante la inversión con los fondos europeos, Fernández apeló a la prudencia y señaló que esperará a que sea la empresa la que haga pública la inversión. La eurodiputada asturiana de Ciudadanos Susana Solís destacó la posibilidad de que Arcelor se pueda beneficiar “de fondos europeos de transición justa para abordar sus inversiones de descarbonización en Asturias”. La cifra de negocio de la industria creció en abril en Asturias un 62% en tasa interanual, según el INE, empujada por la recuperación de la siderurgia. “Controlar la pandemia y salvar vidas era el camino para reanimar la economía y crear empleo. Los datos nos dan la razón”, señaló el presidente regional Adrián Barbón.

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