Gobierno, patronales y sindicatos han desencallado las negociaciones para cerrar el primer gran acuerdo en pensiones. Las partes están ultimando los últimos flecos de un acuerdo que plasme el consenso final al que han llegado y derogar ahora la principal herencia del PP en pensiones: el factor de sostenibilidad. Fuentes conocedoras de las negociaciones afirman que el próximo lunes están citados a una reunión técnica para cerrar definitivamente el texto y poder remitirlo a un próximo Consejo de Ministros.

Las partes no descartan que pueda ir, en forma de anteproyecto de ley, al cónclave del mismo martes 29 de junio. Aunque dada la complejidad del texto normativo y alguna posible modificación que introduzcan las partes a última hora, su redactado puede demorar el pase hasta el primer martes de julio. “[El acuerdo] lo tenemos no cerrado, pero muy ultimado. […] Espero que la semana que viene lo podamos concretar”, declarado el secretario general de UGT, Pepe Álvarez.

Las negociaciones han sido un continuo toma y daca entre las partes, como momentos de alta tensión y el cartel de “inminente” desde hace más de un mes. No obstante, un enroque en las últimas semanas debido al rechazo del ministro José Luís Escrivá a derogar ya el factor de sostenibilidad del PP en este primer bloque de reformas ha demorado la entente. CC OO y UGT trazaron aquí una línea roja y Escrivá pretendía dejar para el segundo bloque de reformas, tal como se comprometió ante Bruselas, esta cuestión. Este elemento, que pese a que lo aprobó Mariano Rajoy no estaba previsto que entrara en vigor hasta el 2023, ligaba la cuantía de las pensiones a la esperanza de vida de los pensionistas.

El acuerdo en ciernes incorpora varias novedades, como la de fijar por ley la revisión anual de las pensiones al IPC. Otras son un nuevo esquema de incentivos para demorar la jubilación y desincentivos para avanzarla.