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Alberto Álvarez Presidente de Central Lechera Asturiana (Clas)

“En leche es difícil crecer, pero en quesos tenemos opción de ser un actor relevante”

“Este año va a ser complicado porque se suma la carestía de cereales, energía, CO2 y plásticos más el impuesto a los residuos”

Alberto Álvarez. | Luisma Murias

Alberto Álvarez. | Luisma Murias

El encarecimiento de las materias primas está estrechando los márgenes de los ganaderos y de la industria láctea, a lo que se suma la carestía de la energía, los plásticos y los derechos de emisión del CO2 y el nuevo impuesto a los residuos, alerta Alberto Álvarez (Santullano, Tineo, 1976,) que el día 2 cumplirá su primer año como presidente de Central Lechera Asturiana (Clas). Tras un 2020 excepcional, pese a la pandemia, para los resultados del grupo Álvarez afirma que 2021 es un ejercicio “complicado”.

–¿Qué balance hace de su primer año de gestión?–

Este año ha estado marcado por la pandemia, que afectó a la forma de hacer negocio. El canal de hostelería desapareció prácticamente y, en contrapartida, aumento el consumo de lácteos en el hogar por vez primera en 20 años. En este contexto, la marca Central Lechera Asturiana fue la que más cuota de mercado capturó.

–¿Cómo respondió la organización?

–Hubo una gran capacidad de respuesta y de adaptación de los productores, una gran agilidad y capacidad de adaptación a una situación tan dramática por parte de Capsa [la filial de Clas fabricante de los productos lácteos] y también de las demás filiales del grupo, como ASA, que es líder destacado en fabricación de piensos en Asturias. También se puso de manifiesto (sobre todo, en la época más dura de la pandemia) el valor estratégico y esencial del sector alimentario y del ganadero. En enero de 2020 (poco antes del covid), el sector ganadero había planteado reclamaciones y ese reconocimiento que demandaba se produjo paradójicamente por la pandemia. Ahora, al remitir los contagios, podría olvidarse de nuevo la importancia de estos sectores.

–¿Percibe un retroceso?

–Estamos volviendo a la situación anterior por la elevación del costes de los insumos a los productores. En el caso de Capsa, se enfrenta al encarecimiento de los derechos de emisión de CO2 (casi se triplicaron), las nuevas exigencias sobre plásticos, el próximo impuesto sobre los residuos y la carestía de la energía.

–¿2021 no será un ejercicio tan rentable como lo fue 2020 para Clas y Capsa?

–El consumo en el hogar ya no está creciendo este año y hasta se reduce, mientras que la hostelería aún no está recuperando lo suficiente para compensarlo y todavía no ha vuelto al nivel de 2019. Además, estamos en un escenario de inflación y, sin embargo, en los lineales de las tiendas se mantienen precios bajos, que podrían permanecer. El 40% de la leche se está vendiendo por debajo de 60 céntimos el litro. Y tenemos que competir en este escenario. Así que 2021 va a ser un año complicado.

–¿Se está resintiendo la renta del ganadero?

–Sí, por el aumento de costes, sobre todo la soja, que tira a su vez del resto de cereales para la alimentación del ganado. Lo mismo ocurre con la energía que consumen las explotaciones y los plásticos para ensilar el forraje. Hay mucha especulación en el mercado de cereales. A esto se suma el aumento de la demanda de China por la recuperación de su economía y el fin de la peste porcina en ese país, que no se ve acompañada por las cosechas.

–¿Central Lechera está en situación de estabilidad interna?

–Sí. La asamblea del 10 de junio transcurrió en un clima constructivo y se aprobaron todas las decisiones por amplia mayor. Más allá de las distintas sensibilidades, reina un clima positivo. Los órganos de gobierno queremos escuchar de forma activa a los socios y velar por su bien y el de la sociedad.

–¿Qué objetivos se plantean?

–Seguir mejorando el servicio al socio. Nuestro sello de Garantía Ganadera contribuye a la eficiencia, a la mejora de los socios y al fortalecimiento y diferenciación de la marca Central Lechera. La sostenibilidad (económica, ambiental y social) forma parte de nuestro modo de actuar desde hace 50 años y es un objetivo clave. Aunque la sostenibilidad ambiental está tomando mucho protagonismo, sin una rentabilidad del ganadero y, por lo tanto sin su sostenibilidad económica, no se podrá mantener el paisaje como lo conocemos ni la protección ambiental.

–Los socios activos de Clas (productores de leche) siguen reduciéndose. ¿Les inquieta?

–Es una tendencia común en el resto de España y la UE porque la producción láctea está concentrándose. Nosotros estamos atentos a la evolución de la sociedad, pero el número de socios activos tenemos que compaginarlo con la capacidad de comercialización, transformación, logística, etc. Llegará un momento en que la curva de producción se estabilice y luego baje. Hay también condicionantes ambientales y la nueva Política Agraria Común (PAC) va a estar muy ligada a este factor. Cuando se ralentice la producción, tendremos que estar atentos y analizarlo con orden y criterio.

–La marca Central Lechera Asturiana ¿puede seguir creciendo en cuota de mercado o empezará a tocar techo?

–En un mercado muy maduro como el lácteo y que decrece, crecer será cada vez más difícil. Pero tenemos una marca muy valorada y con alta penetración: es la tercera marca alimentaria en España y está en el 60% de los hogares. El crecimiento no es infinito.

–¿La alternativa es la diversificación y la exportación?

–El de leche líquida es un mercado muy maduro, pero el del queso tiene potencial de desarrollo. La adquisición del 50% de Flor de Burgos (que está en fase de desarrollo) y la participación en la marca de quesos asturianos Maestro Quesero responde a esa estrategia de querer ser un actor protagonista. Y tenemos una presencia fuerte en queso de barra y charcutería.

–¿Y la exportación?

–Creo que las cosas se están haciendo muy bien. Aunque el mercado exterior es complicado de gestionar y aunque nos movemos en volúmenes que aún no son altos, Capsa ya exporta el 40% de la leche que España vende en el extranjero. Lo que estamos haciendo es fidelizar clientes más que operaciones voluminosas aisladas. Es un crecimiento ordenado y sostenido. Se está haciendo con mucho criterio.

–Siguen apostando por Biogastur, la planta para generar energía con los purines del ganado.

–Hemos ampliado nuestra participación accionarial hasta el 100%. Consideramos que es un proyecto estratégico y que se integra en el plan sostenibilidad ambiental y economía circular del grupo, y que resuelve un problema de gestión de purines por los socios. En el desarrollo del proyecto tenemos una visión a largo plazo. En Biogastur hemos acometido una reordenación patrimonial, financiera y de producción, pero, al ser un proyecto pionero, es complejo. Esperamos reiniciar la recogida de purines en breve para alcanzar el régimen de funcionamiento en seis u ocho meses.

–¿Tienen otros proyectos?

–Proyectos e inquietud siempre existen. Estamos abiertos a las expectativas y con la vista puesta en el mercado.

–¿A que Centra Lechera Asturiana aspira?

–A una sociedad fuerte y compacta que, con altura de miras, dé futuro y viabilidad a los socios, y que sea tractora de la economía asturiana y siga siendo un referente en el sector lácteo y cooperativo.

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