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La UE blinda al acero asturiano frente a las exportaciones turcas y chinas

Bruselas penalizará durante tres años a los exportadores que amenacen con inundar al mercado europeo de productos siderúrgicos baratos

Carga de chapa gruesa en el puerto de El Musel (Gijón). | Ángel González

Carga de chapa gruesa en el puerto de El Musel (Gijón). | Ángel González

Bruselas blindará al acero asturiano frente a la amenaza de los productores que vienen de más allá de las fronteras europeas. La Unión Europea aprobó, “por una abrumadora mayoría” –según puntualizó la patronal nacional siderúrgica, Unesid– unas medidas de salvaguarda que estarán vigentes durante los próximos tres años, pero que serán revisadas de forma anual, pudiendo incluso endurecerse. La protección beneficiará a prácticamente todos los productos que ArcelorMittal fabrica en Asturias, especialmente a sus talleres de planos (chapa gruesa, hojalata y galvanizado). Al único que no darán cobijo estas barreras comerciales será a los carriles para las vías del tren que se hacen en Veriña (Gijón).

El director general de Unesid, Andrés Barceló, aseguró que “el objetivo de estas medidas no es, en modo alguno, cerrar el mercado sino proteger al mercado europeo”. El caso es que, al otro lado del charco, Estados Unidos ha endurecido las barreras a los importadores de acero. Lo hizo primero Donald Trump. Unas salvaguardas que Joe Biden no ha levantado. Con lo que a los productores mundiales no les quedó más remedio que buscarse nuevos mercados y Europa era una presa fácil. Ya no. “En el mundo hay una gran sobrecapacidad mundial de acero y era más que probable una invasión de acero en Europa, como destino alternativo al norteamericano”, señala Barceló. De hecho, la amenaza no está demasiado lejos. Los productores turcos son los que estaban inundando a Europa con acero. Sin miramientos. Sin embargo, ahora tendrán serias dificultades.

Fuentes de la industria asturiana señalaron que el funcionamiento de estos mecanismos de salvaguarda será el siguiente. Los países importadores tendrán una cuota que establecerá cuantas toneladas de productos de acero pueden introducir en suelo europeo. Exigua. No demasiado alta. Si la superan es cuando se meten en problemas porque Bruselas tiene preparadas una serie de penalizaciones. No obstante, Barceló apunta que “las medidas incluyen una flexibilización (pueden aumentar un 3% cada año) y los contingentes arancelarios que garantizan el mantenimiento de los flujos tradicionales de comercio”.

En el mundo hay una gran sobrecapacidad mundial de acero y era más que probable una invasión de acero en Europa

Andrés Barceló - Director general de Unesid

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Las empresas están contentas y satisfechas con el paso dado por Bruselas. “Acogemos favorablemente la decisión y agradecemos el apoyo del Gobierno español en este caso”, agregó Barceló. También la patronal siderúrgica europea, Eurofer, aplaudió la medida.

Todo esto se une a que China ha eliminado algunos de los incentivos de los que disfrutaban hasta ahora sus exportadores, con lo que ya no les sale tan rentable llevar sus productos a Europa o a Estados Unidos. De hecho, Arcelor vienen notando desde hace tiempo que el tigre asiático no es ya tan fiero. El Gobierno chino busca con esa maniobra tener un mayor control sobre sus empresas y, a la vez, que estas atiendan al sediento mercado interior, que ha rebotado con fuerza tras el parón por el coronavirus.

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