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El Principado pujará por una fábrica de coches eléctricos y otra de baterías

El Gobierno regional se ofrece a los fabricantes invocando la posición estratégica de Asturias y la existencia de industrias auxiliares

Coche eléctrico.

Asturias quiere subirse a la ola del coche eléctrico y va a pujar con otras regiones españolas por conseguir atraer al Principado una fábrica para ensamblar estos vehículos y otra para hacer baterías. La pieza fundamental de estos automóviles. Su corazón. “Vamos a por todo”, asegura el consejero de Industria, Enrique Fernández. El Principado ya está tanteando a los fabricantes para ofrecerles a la región como destino de sus inversiones en este amplio campo aún por labrar. Para ello ha elaborado lo que se denomina un “cuaderno de venta” en el que exhibe ante estas compañías el potencial de la región, que ya cuenta con un importante sector auxiliar ligado al automóvil –liderado por ArcelorMittal, que fabrica la chapa para este mercado– y en el que también destaca su posición geoestratégica, sobre todo a la hora de intentar captar la fábrica de baterías, un viejo anhelo regional. El Principado, defiende el Ejecutivo en ese documento, está a tiro de piedra de provincias como Vigo, Valladolid, Vitoria o, incluso, de Navarra, donde ya hay fábricas de montaje de coches –aún de combustión– a las que podría abastecer con las baterías “made in Asturias”.

Aunque va tratar de captar ambas factorías, la Consejería de Industria se ve con muchas más posibilidades de atraer la de baterías. Por varias razones. Primero porque España ya tiene una potente industria de montaje de coches, que ahora solo tendrán que adaptarse para poder fabricar eléctricos. En cambio, Asturias parte en esta carrera desde cero. Es más, el proyecto de la fábrica de ensamblaje de coches para la región está ahora mismo en punto muerto, a la búsqueda de un inversor que, por el momento, no aparece. Sobre este asunto Enrique Fernández es bastante claro. “Lo mismo que en el desarrollo del hidrógeno, por el que van a competir el resto de comunidades tenemos ventajas, porque ya tenemos una industria que lo va a demandar y consumir, todas las regiones van a intentar también tener una planta para construir eléctricos y las que ya tienen una de ensamblaje de vehículos de combustión parten con ventaja, solo tendrán que adaptarla”, asegura.

La factoría para montar coches eléctricos está en punto muerto, a la búsqueda de un inversor privado

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Sin embargo, añade que el Principado no ha tirado ni mucho menos la toalla por este proyecto. Lo esencial encontrar un inversor. “Todo esto no significa que Asturias se vaya a quedar descolgada, estamos interesados en obtener capacidades industriales, pero también reconocemos que hay otras regiones que van a luchar con uñas y dientes por transformar lo que ya tienen”, expone Fernández.

Otra historia es la fábrica de baterías. El Principado se ve con muchas más posibilidades de atraer a la región una fábrica de estas características, pese a que la competencia con el resto de las regiones también va a ser feroz. Sería el complemento ideal para la industria auxiliar que ya hay montada en la región en torno al automóvil, defiende Industria. Por ejemplo, ArcelorMittal fabrica en sus plantas asturianas chapa ligera y resistente para este exigente sector y su tren de alambrón hace un cordón de acero que se usa como refuerzo en la fabricación de neumáticos. Saint-Gobain cuenta en Avilés con una línea de fabricación de parabrisas que comercializa bajo la marca Sekurit. La factoría de PMG Asturias Powder Metal, en el polígono de Baiña en Mieres, produce engranajes destinados al sistema de transmisión de los automóviles. Más velocidad aún. Isastur, a través de su filial Asas, fabrica e instala sistemas de transporte y posicionamiento para cadenas de montajes de automóviles. Todas trabajan para los principales fabricantes de coches del mundo. Y todas estas industrias son las cartas de presentación que el Principado muestra a los potenciales inversores. Enrique Fernández asegura que “tenemos un sector de componentes del automóvil que puede generar un efecto de arrastre”.

La planta de baterías podría abastecer a las automovilísticas de Galicia o Castilla y León

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Las capacidades industriales son una de las fortalezas, la otra es la de la localización de la región. “Estamos en un punto de confluencia entre Vigo, Valladolid, País Vasco y Navarra. Si alguien quiere tirar un centro logístico estamos en el medio de estas cuatro regiones que ya tienen plantas de fabricación de vehículos, y una factoría de baterías podría abastecer desde aquí a todos esos centros de producción”, asegura Enrique Fernández.

El Gobierno nacional acaba de poner en marcha el Proyecto para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE) ligado al vehículo eléctrico –dotado con 4.300 millones de euros– y en el que pueden tener cabida todas estas nuevas iniciativas para impulsar la nueva industria ligada al coche eléctrico. Algunos grandes fabricantes ya han mostrado interés en captar las ayudas para, por ejemplo, ir transformando las plantas de ensamblajes que ya tienen en España.

Otro pellizco de las subvenciones lo ha pedido Extremadura para potenciar la extracción de litio, un material clave en la fabricación de las baterías y que abunda por el subsuelo extremeño. También ha transcendido el interés de varias comunidades (Cantabria, País Vasco, Andalucía o Valencia) para albergar una fábrica de baterías. España va a contrarreloj. La Unión Europea prohibirá que se vendan coches de combustión –gasolina y gasóleo– a partir de 2035. Desde esa fecha, solo se venderán eléctricos.

Asturias precisa mil puntos de recarga para dar impulso al nuevo vehículo


Un estudio de las patronales de fabricantes de vehículos (Anfac) y la de concesionarios (Faconauto) asegura que Asturias aún necesita un millar de nuevos puntos de recarga públicos para poder acelerar la expansión del coche eléctrico. La cifra figura en un informe que ambas asociaciones presentaron hace unos días y donde se fija el objetivo de que los enchufes estén instalados antes de que acabe esta década. Es decir, antes de 2030. Son cinco años antes del plazo a partir del cual los concesionarios solo podrán vender eléctricos por mandato de la Unión Europea. A nivel nacional, la cifra es mucho más escandalosa. Estiman estas dos patronales que se van a necesitar 340.000 puntos de recarga. Un número que está alejadísimo del actual: 11.417 de estos enchufes repartidos por el país. De ellos, 224 están en Asturias. De la mano, Anfac y Faconauto han elaborado una hoja de ruta para alcanzar ese hito. Se incluye que para 2023 –es decir, en solo un par de años– haya en España 70.000 puntos de recarga públicos. Para lograr el objetivo final, el de 2030, se necesitaría una inversión de 5.500 millones de euros. “El sector tiene un fuerte compromiso con la descarbonización y ya está poniendo en el mercado una amplia oferta de vehículos electrificados. Pero nos enfrentamos a objetivos cada vez más exigentes en materia de reducción de emisiones y, por lo tanto, es necesario establecer herramientas a la altura que aceleren la transición”, señaló el director general de Anfac, José López-Tafall. La vicepresidenta ejecutiva de Faconauto, Marta Blázquez, insistió en la necesidad de eliminar las barreras de los ciudadanos al vehículo eléctrico. “Las cifras nos dicen que hoy una de las barreras más importantes es la falta de una red pública de puntos de recarga numerosa y suficientemente extendida por la geografía de nuestro país”, reivindicó. No obstante, las patronales aseguran que ahora lo importante es que el Gobierno establezca una hoja de ruta clara, con unos objetivos vinculantes, basada en una metodología consensuada para el despliegue de estos puntos de recarga. “Hay que seguir trabajando en la movilidad del futuro. Nosotros hemos desarrollado una metodología constructiva y concreta para ayudar a cumplir con los objetivos de descarbonización y electrificación en España, y este es un ejemplo más del compromiso que tiene la industria con el país y con el desarrollo de la movilidad sostenible”, subrayó José López-Tafall.

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