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Las razones de la importante bajada del paro en Asturias: la hostelería, la industria y los jóvenes son los culpables

Las empresas dedicadas al turismo y las industrias necesitaron más trabajadores

Una entrevista de trabajo.

Una entrevista de trabajo.

El paro registrado en las oficinas de empleo bajó en Asturias en julio en 7.194 personas, lo que supone un descenso del 9,94 por ciento respecto a junio y el segundo mayor recorte entre las comunidades autónomas, hasta 65.165 desempleados, según los datos difundidos este martes por el Ministerio de Trabajo. Además, Asturias ganó 4.736 afiliados a la Seguridad Social, lo que representa un aumento del empleo del 1,29 por ciento, el quinto mejor dato del país, hasta 371.262 ocupados.

Asturias, que hacía dos años que no rebajaba la cifra de desempleados a unos niveles similares, ha reducido el paro en el último año en 12.468 personas, el 16,06 por ciento, la cuarta mejor evolución entre las comunidades autónomas. En julio de 2019 se registraron 65.344 desempleados en la región.

Acercando más la lupa, los datos reflejan situaciones curiosas. En Asturias el sector de los servicios (esencialmente la hostelería) fue el que más tiró de la bajada del desempleo. Pero el paro también bajó con fuerza entre un colectivo, hasta ahora, muy castigado: el de los jóvenes. El Principado sacó pecho de que un millar de menores de 25 años habían encontrado empleo durante el último mes en la región, mayoritariamente gracias a un contrato en prácticas. Aun así, la caída es notable y significativa. “Los jóvenes están siendo uno de los grupos prioritarios de nuestras políticas activas de empleo para mejorar la inserción laboral”, resaltó Pilar Valera, la directora general de Empleo.

Más al detalle. No solo las empresas hosteleras necesitaron mano de obra. También la potente industria regional necesitó incrementar su plantilla. Y lo hizo con una intensidad que hacía tiempo que no se veía. Este sector tenía a finales de julio 4.951 desempleados, un 25,87% menos que en el mismo mes del año pasado. Y desciende por primera vez en 17 años de la barrera psicológica de los 5.000 demandantes de empleo. El caso es que, tras las severas dificultades por las que atravesó este sector durante los peores meses de la pandemia, la industria asturiana está levantando la cabeza con fuerza, pese a algunas trabas como las de los altos precios de la energía eléctrica que aún lastran su actividad. Solo durante el mes de julio, las empresas industriales asentadas en la región –un sector que suele presumir de tener una gran estabilidad laboral– realizaron 3.665 contratos laborales.

También el sector de la construcción –otro de los que tiene serias dificultades para encontrar personal, según ha denunciado en varias ocasiones– continúa reduciendo su número de parados a un ritmo endemoniado. El desempleo en este sector bajó un 9,19%.

En global, durante julio se firmaron en la región 32.955 contratos laborales, un 10,76% más que en junio. De ellos, 2.203 fueron indefinidos. De hecho, esa es una de las pegas que sacan los sindicatos a esta recuperación laboral en la región, que está sustentada sobre las bases de la temporalidad. Con todos estos datos es pertinente echar un vistazo a la evolución de los expedientes de regulación de empleo (ERTE), el escudo social pactado entre el gobierno nacional y los agentes sociales (la patronal y los sindicatos) y que ha logrado evitar una catástrofe laboral durante estos últimos meses. En el Principado hay 5.014 trabajadores afectados por alguno de estos expedientes, son 2.366 menos que en junio. Y están ya lejísimos, a años luz, de los 59.221 empleados en ERTE que llegó a tener la región en abril del año pasado, durante lo peor de la pandemia.

Pilar Valera también resaltó que, aunque la evolución de los datos es muy positiva, “la incidencia del paro todavía es elevada, por lo que vamos a mantener el refuerzo de los programas de inserción y políticas activas de empleo acordadas con los agentes sociales en el pacto de concertación social”. 

En el Principado las valoraciones de los agentes sociales fueron también positivas. El director general de la Federación Asturiana de Empresarios (FADE), Alberto González, destacó que “el mercado laboral comienza a recoger la recuperación que las cifras de crecimiento económico vienen apuntando desde hace varios meses”. Aunque destacó que “es preciso desplegar los estímulos necesarios para que esta mejoría coyuntural se transforme en estructural en los próximos meses”. Por su parte, Belén Bernabéu, secretaria de Empleo de UGT en Asturias, aseguró que “aunque los datos son positivos, debemos también valorar la precariedad de este empleo, en su mayor parte de carácter temporal, y en muchos casos basado en el salario mínimo interprofesional (SMI)”. En una línea muy similar, Úrsula Szalata, responsable de Empleo y Formación de CC OO, señaló que “en la medida en que persistan las restricciones hay que mantener los ERTE para proteger a los trabajadores y garantizar que vuelvan a sus puestos de trabajo”. También destacó que “si queremos que la recuperación sea sólida hay que acabar con los niveles de temporalidad, precariedad y rotación”.

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