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La caída del paro aviva los problemas de las empresas para encontrar personal

La hostelería tiene ya dificultades para contratar empleados l Asturias resta 7.194 desocupados gracias a los servicios, industria y construcción

INFOGRAFÍA: Paro en Asturias Julio

Pablo Solares

La histórica caída del paro en Asturias durante el mes de julio está avivando los problemas de algunos sectores para encontrar mano de obra. Las oficinas del Servicio Público de Empleo del Principado cerraron el mes con 65.165 demandantes de empleo, la cifra más baja desde diciembre de 2008 (antes incluso de la Gran Recesión, que trajo consigo una brutal destrucción de empleo) y 7.194 menos de los que había a finales de junio. Lo que supone una caída del desempleo del 9,94% en la comparativa mensual, el segundo mayor porcentaje del país, solo por detrás de la turística Baleares (-15,8). La rápida recuperación del mercado laboral está provocando que algunos sectores estén comenzando a tener serias dificultades para encontrar nuevos trabajadores. Nadie llama cuando cuelgan el cartel de “se necesita personal”. La hostelería asturiana, especialmente la de aquellas zonas más turísticas, ha sido de las últimas en denunciar este problema que comparte con la industria, la construcción o las compañías de nuevas tecnologías.

El de julio fue el quinto mes consecutivo en el que el paro bajó en el Principado. Una situación análoga a la que se vive en el conjunto del país, donde el número de desempleados también está cayendo con paso ágil. Las oficinas de empleo españolas descontaron 197.841 efectivos aupadas por la buena campaña turística, lo que supone un descenso del 5,47% en la comparativa mensual.

Acercando más la lupa, los datos reflejan situaciones curiosas. En Asturias el sector de los servicios (esencialmente la hostelería) fue el que más tiró de la bajada del desempleo. Pero el paro también bajó con fuerza entre un colectivo, hasta ahora, muy castigado: el de los jóvenes. El Principado sacó pecho de que un millar de menores de 25 años habían encontrado empleo durante el último mes en la región, mayoritariamente gracias a un contrato en prácticas. Aun así, la caída es notable y significativa. “Los jóvenes están siendo uno de los grupos prioritarios de nuestras políticas activas de empleo para mejorar la inserción laboral”, resaltó Pilar Varela, la directora general de Empleo.

Más al detalle. No solo las empresas hosteleras necesitaron mano de obra. También la potente industria regional necesitó incrementar su plantilla. Y lo hizo con una intensidad que hacía tiempo que no se veía. Este sector tenía a finales de julio 4.951 desempleados, un 25,87% menos que en el mismo mes del año pasado. Y desciende por primera vez en 17 años de la barrera psicológica de los 5.000 demandantes de empleo. El caso es que, tras las severas dificultades por las que atravesó este sector durante los peores meses de la pandemia, la industria asturiana está levantando la cabeza con fuerza, pese a algunas trabas como las de los altos precios de la energía eléctrica que aún lastran su actividad. Solo durante el mes de julio, las empresas industriales asentadas en la región –un sector que suele presumir de tener una gran estabilidad laboral– realizaron 3.665 contratos laborales.

También el sector de la construcción –otro de los que tiene serias dificultades para encontrar personal, según ha denunciado en varias ocasiones– continúa reduciendo su número de parados a un ritmo elevado. El desempleo en este sector bajó un 9,19%.

En global, durante julio se firmaron en la región 32.955 contratos laborales, un 10,76% más que en junio. De ellos, 2.203 fueron indefinidos. De hecho, esa es una de las pegas que sacan los sindicatos a esta recuperación laboral en la región, que está sustentada sobre las bases de la temporalidad. Con todos estos datos es pertinente echar un vistazo a la evolución de los expedientes de regulación de empleo (ERTE), el escudo social pactado entre el gobierno nacional y los agentes sociales (la patronal y los sindicatos) y que ha logrado evitar una catástrofe laboral durante estos últimos meses. En el Principado hay 5.014 trabajadores afectados por alguno de estos expedientes, son 2.366 menos que en junio. Y están ya lejísimos, a años luz, de los 59.221 empleados en ERTE que llegó a tener la región en abril del año pasado, durante lo peor de la pandemia.

Pilar Varela también resaltó que, aunque la evolución de los datos es muy positiva, “la incidencia del paro todavía es elevada, por lo que vamos a mantener el refuerzo de los programas de inserción y políticas activas de empleo acordadas con los agentes sociales en el pacto de concertación social”.

En el conjunto de España, la caída del paro también se ganó el calificativo de histórica. El descenso fue más acusado en las comunidades más turísticas, que fueron las que coparon los mayores descensos. Todas ellas por encima de la media nacional (-5,47), a excepción de la Comunidad Valenciana. El secretario de Estado de Empleo y Economía Social, Joaquín Pérez Rey, y el de Seguridad Social, Israel Arroyo, pusieron el acento en que los datos de empleo de estos últimos meses muestran que el país está en una “profunda senda de recuperación”. El segundo señaló que ya se han recuperado los niveles previos a la pandemia, mientras que durante la crisis financiera (iniciada en 2008) se necesitaron 130 meses para consolidar esa recuperación. Aun así, en España todavía hay 3.416.498 desempleados.

En Asturias las valoraciones de los agentes sociales fueron también positivas. El director general de la Federación Asturiana de Empresarios (FADE), Alberto González, destacó que “el mercado laboral comienza a recoger la recuperación que las cifras de crecimiento económico vienen apuntando desde hace varios meses”. Aunque destacó que “es preciso desplegar los estímulos necesarios para que esta mejoría coyuntural se transforme en estructural en los próximos meses”. Por su parte, Belén Bernabéu, secretaria de Empleo de UGT en Asturias, aseguró que “aunque los datos son positivos, debemos también valorar la precariedad de este empleo, en su mayor parte de carácter temporal, y en muchos casos basado en el salario mínimo interprofesional (SMI)”. En una línea muy similar, Úrsula Szalata, responsable de Empleo y Formación de CC OO, señaló que “en la medida en que persistan las restricciones hay que mantener los ERTE para proteger a los trabajadores y garantizar que vuelvan a sus puestos de trabajo”. También destacó que “si queremos que la recuperación sea sólida hay que acabar con los niveles de temporalidad, precariedad y rotación”.

El Oriente pide mano de obra para todo el año

Los hosteleros de los concejos turísticos dicen que “debemos ofrecer un proyecto de vida, no solo trabajo para dos meses”

“Tenemos que ser capaces de ofrecer a nuestros trabajadores un proyecto de vida aquí, en el oriente asturiano y durante todo el año”. La reflexión la hacía ayer Alberto Concha, empresario del sector de la hostelería en Llanes y portavoz de OTEA, la patronal del sector en la región. La fuerte recuperación del sector turístico ha sorprendido incluso a los propios empresarios, que ahora se ven con serias dificultades para cubrir las vacantes de empleo que necesitan. Pocos quieren un trabajo para solo un par de meses, se valora más la estabilidad. Concha sostiene que “ese es nuestro déficit, necesitamos ofrecer un futuro”. Para conseguirlo, asegura que es necesario potenciar el turismo internacional con el objetivo de que la temporada se alargue lo máximo posible. Así, habría más trabajo durante más tiempo, y los posibles candidatos tendrían menos dudas a la hora de aceptar un posible empleo en el sector.

Alberto Concha, en su hotel de Llanes.

Otro problema añadido, asegura Concha, es que la proliferación de pisos turísticos en esa zona de la región hace aún más complicado atraer trabajadores. “Aquí en Llanes el mercado inmobiliario está desvirtuado por culpa de esos pisos y así es más complicado que la gente pueda tener un proyecto de vida aquí y todo esto provoca que queden vacantes sin cubrir”, asegura el empresario, que aclara que “el déficit es estructural porque, al final, tenemos que facturar en un mes lo que en otros sitios facturan en seis”.

Son problemas, entiende Cocha, que necesitan de una reflexión seria con el objetivo de “dignificar a la industria turística”. También reclama que las empresas puedan tener una mayor flexibilidad laboral; por ejemplo, a la hora de distribuir las horas extra de su personal, un asunto que ahora está muy limitado por la legislación actual. Pese a los problemas, Concha reconoce que el “verano va bien, incluso a pesar de las dificultades por el covid”. El empresario no está solo en sus críticas. También hosteleros de Cangas de Onís denuncian esas mismas dificultades. “No es que no les interesen las condiciones, es que ni siquiera preguntan por ellas”, señala un empresario de esa localidad.

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