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La forma de compensar los gastos bloquea la expansión del teletrabajo en la empresa asturiana

La discusión sobre los gastos del hogar y la dotación de medios hace que la actividad en remoto solo se consolide en las tecnológicas

Europa Press

La falta de acuerdo sobre cómo compensar los gastos ha frenado en seco el avance del teletrabajo en las empresas asturianas que lo había impulsado –por obligación– con la pandemia del coronavirus. Los directivos de las compañías regionales y los comités no están consiguiendo llegar a acuerdos sobre cómo regular las compensaciones a las que obliga la ley para que los trabajadores no carguen solos con la factura de la luz o de internet del hogar mientras realizan tareas laborales. Lo señalan los laboralistas asturianos, que advierten que, desde el 1 de octubre, el Gobierno tiene manga ancha para multar a aquellas compañías que no hayan cumplido con la ley, es decir, que no hayan firmado un acuerdo en esta materia. Las sanciones van de los 751 a los 7.500 euros.

El Ejecutivo había dado un periodo transitorio de un año y tres meses para que las empresas llegaran a un acuerdo con sus comités, aunque, en algunos casos muy concretos esa transición se alarga hasta los tres años, es decir hasta el verano de 2023. No obstante, los laboralistas asturianos critican que la normativa es “un tanto genérica y abierta”. ¿Por qué? La regulación no determina qué se entiende por compensación. Y ahí es donde se están dando los puntos de fricción más importantes. Hay dudas, señala la laboralista Belén Fraga, “sobre qué han de abonar las empresas al trabajador como compensación de gastos o si están obligados a proporcionarles algún medio material concreto”.

La pandemia –y, más en concreto, el duro confinamiento que tuvo lugar en 2020 para frenar la expansión del virus– provocó que muchos trabajadores tuvieran que hacer de su casa su oficina. Ante la avalancha del teletrabajo, el Gobierno tuvo que meter mano y en julio de 2020 aprobó una nueva ley que más que aclarar la situación ha creado una enorme confusión. Marcos Martínez, presidente del Colegio de Graduados Sociales de Asturias, señala que las empresas han optado por negociar directamente con los trabajadores para llegar a acuerdos de manera individual para solucionar el problema. Aunque también puntualiza que una vez que la situación de la pandemia ha quedado bajo control, tampoco hay demasiado interés –salvo algunos casos aislados– por prolongar el teletrabajo. El “boom” inicial se ha ido desinflando. La mayoría de los casos, de hecho, se dan en el sector de las nuevas tecnologías, más habituadas al trabajo a distancia. Lo explica Belén Fraga: “Hay sectores, como el TIC, donde esto se ve como algo normal, en otros se ven dificultades para implantarlo. Luego también influye la mentalidad de la empresa, hay quien sigue pensando que de manera presencial se puede controlar más al trabajador”.

Las compañías asturianas no están viendo la regulación del teletrabajo como una prioridad. Al final, puntualiza Marcos Martínez, lo que debe regularse en el convenio son unas reglas generales sobre las que debe asentarse esa regulación. Pero, también destaca que la condición de teletrabajar puede ser rechazada tanto por el propio trabajador como por la empresa.

Asturias no es una isla. Son muy pocas las compañías españolas que hayan regulado ya el teletrabajo. Todas están tropezando en el mismo escollo, el de la compensación de los gastos.

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