El crecimiento de la economía española seguirá siendo fuerte pero muy inferior a lo previsto hace tan solo tres meses. Pasa de liderar la recuperación al furgón de cola este año. La Comisión Europea se suma a otros organismos como el Fondo Monetario Internacional o el Banco de España y enfría las proyecciones del Gobierno de Pedro Sánchez aunque con el hachazo más pronunciado de todos. Bruselas estima que el crecimiento del Producto Interior Bruto español será este año de un 4,6% y un 5,5% en 2022, casi dos puntos menos de lo que proyecta el Ejecutivo para este año (del 6,5%) y punto y medio (7%) el próximo.

La estimación se sitúa también muy por debajo de lo previsto por el equipo de Ursula von der Leyen hace tan solo tres meses. Entonces, Bruselas revisó al alza un crecimiento, augurando un avance este año del 6,2% y de 6,3% el próximo, que ahora vuelve a recortar. «Los motivos de esta revisión a la baja probablemente están ligados a los cuellos de botella del lado de la oferta, los precios galopantes de la energía y un consumo doméstico menos dinámico», explicó ayer el comisario de asuntos económicos, Paolo Gentiloni.

Aún así, el político italiano sostiene que detrás de la economía española hay un «marco de expansión relativamente fuerte» y que «las cosas van a moverse» aunque «un poco más tarde.

Según el análisis de los técnicos comunitarios, desde el levantamiento del estado de emergencia a mediados de mayo, respaldado por una exitosa campaña de vacunación, «la economía española ha entrado en una recuperación constante» con un sector servicios que están apoyando este rebote, con una creación de empleo que se ha acelerado e indicadores de la confianza que se mantienen altos tanto para la industria manufacturera como los servicios.

Este diagnóstico lleva a la Comisión Europea a pensar que el crecimiento seguirá siendo fuerte, impulsado principalmente por el consumo privado. Tras el rebote en la segunda mitad de 2021, «la economía española seguirá creciendo en 2022 y cerrará la brecha con su nivel prepandémico en el primer trimestre de 2023», más tarde que la mayoría de Estados miembros que recuperarán sus niveles prepandemia a finales de este año. Francia crecerá este año un 6,5%; Italia, un 6,2%; Polonia, un 4,9, y Alemania, un 2,7% y el dato de la Eurozona se situará en el 5% para caer al 4,3% en 2022 y rebotar al 4,4% en 2023

Bruselas confía en que los nuevos fondos europeos se conviertan en uno de los motores de esta reactivación económica que permita estimular la inversión pública y privada.

Por el lado de los riesgos, Bruselas se refiere, entre otros factores, a los precios de la energía y del transporte, que podrían retrasar la recuperación a corto plazo.