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La Nueva España

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Crisis de suministros

Una Navidad de segunda mano

Los problemas de suministro por los desabastecimientos y el encarecimiento de algunos productos por el alza de las materias primas y la energía potencian el mercado de ocasión

Un concesionario de Paterna (València), lleno de coches usados y sin apenas nuevos.

La pandemia ha trastocado los frágiles equilibrios del comercio mundial. El cierre fulminante de la actividad industrial y la posterior reactivación del consumo, más rápida de lo previsto, hizo que desde hace meses se estén experimentando escaseces de materias primas, cuellos de botella en diversas industrias y atascos y precios disparados en el transporte marítimo desde Asia. Los comercios insisten en que el suministro está garantizado de cara a Navidad, pero la escalada de los costes y la incertidumbre a cerca de los plazos de entrega, sobre todo en la compra online, están haciendo que muchas personas opten por una vía más segura (que además juega sus bazas de ser una alternativa más económica y sostenible) y se lancen a comprar artículos de ocasión, generando un auge en el mercado de segunda mano.

El ejemplo más claro es el que se está viviendo con los microchips. La carestía global de estas pequeñas obleas de silicio que hoy en día incorpora casi cualquier dispositivo electrónico se arrastra ya durante meses y está provocando corrimientos de tierra en muchos sectores que se nutren de estos componentes microscópicos pero esenciales en el mundo digitalizado actual. La gran perjudicada está siendo la industria del automóvil, pero sus efectos se extienden a otras ramas de actividad como la telefonía, las videoconsolas, los electrodomésticos, el material deportivo, los juguetes o incluso la vivienda.

Las ventas de teléfonos móviles nuevos se frenaron en el tercer trimestre por primera vez desde que estalló la pandemia de coronavirus y las de reacondicionados (artículos de exposición que se venden a precios más reducidos pero con garantía del comercializador) aspiran a cerrar el ejercicio de 2021 con un crecimiento del 13,2%, según datos de la consultora IDC. Es casi el doble que los terminales a estrenar, que rondarán el 7% de aumento interanual.

Las paradas de producción en el sector del automóvil están acaparando la atención mediática por el peso que esta industria tiene en el empleo y el PIB nacional, pero los fabricantes de móviles también están sintiendo la falta de chips: Apple fabricará 10 millones menos de unidades del iPhone 13 y Samsung ha retrasado el lanzamiento de su último modelo, el Galaxy Note.

Un año sin PlayStation

Desde Wallapop, la aplicación estrella de productos de segunda mano, señalan que los epígrafes "móviles y telefonía" y "consolas y videojuegos" lideraron el pasado mes de octubre el ránking de artículos más buscados en esta plataforma de compraventa de objetos usados, con más de dos millones de búsquedas cada uno. Las videoconsolas han irrumpido en esta tabla porque esa falta de semiconductores también ha mermado su capacidad productiva hasta el punto de que la quinta edición de la PlayStation, lanzada en noviembre de 2020, sigue suministrándose a cuentagotas un año después y agota stocks a los pocos minutos de cada reposición.

Esa escasez ha hecho florecer incluso grupos de mensajería instantánea en los que se informa por adelantado de qué comercios van a recibir unidades y cuándo, y que cuentan con decenas de miles de usuarios suscritos para ser los primeros en pujar por la consola cuando está disponible. Además, muchos usuarios que se hacen con el preciado artículo acuden a plataformas como Wallapop para hacer negocio, ya que llegan a revenderse entre un 20% y un 30% más caras de su precio original.

Con los coches se replica la situación: la falta de unidades nuevas ha empujado a muchos clientes al mercado de ocasión, que hasta octubre triplica en ventas a los nuevos en la C. Valenciana —casi 190.000 frente a apenas 60.000 matriculaciones—. En este sector los plazos de entrega de un vehículo a estrenar se han disparado y ya oscilan entre los seis meses y el año, por lo que muchos compradores optan por la segunda mano.

Esto ha provocado un repunte de precios de los coches usados y que los concesionarios con vehículos de ocasión estén priorizando la adquisición de coches viejos a la venta, ya que incluso este segmento está agotando unidades porque a su vez tampoco reciben los vehículos usados que solían adquirir de empresas de renting, que al no poder renovar su flota están alargando la vida útil de cada coche.

Al margen de los chips, la escasez y consiguiente encarecimiento de otras materias primas está provocando desabastecimientos de componentes para artículos como bicicletas. Muchos comercios ya ni dan plazo para entregar las nuevas y los que se dedican a la segunda mano también miran con temor a su stock. "Como no hay nuevas, nadie se deshace de la suya", explica Óscar, encargado en Bikeconverters, tienda de bicicletas de València. Explica que es habitual que sus clientes aporten su bici antigua como parte de pago de una nueva, pero como esa opción no existe ahora mismo, esa rotación se ha "congelado". "El negocio ahora es reparar y poco más", dice.

Queda por saber si el auge actual es atribuible a las distorsiones mundiales o si la segunda mano ha venido para quedarse. Wallapop asegura que un 20% de españoles prevé «gastar más» en este segmento en los próximos años.

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