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La odisea de los nuevos prejubilados de Arcelor para salir de la siderúrgica

Los 349 trabajadores de la compañía con más de 61 años denuncian trabas para jubilarse anticipadamente como se les habían prometido antes de la firma del último convenio colectivo

Isidro Fernández, Francisco Álvarez y Mariano Iglesias. Víctor Alonso.

“Primero tuvimos que luchar por entrar en esta empresa y ahora tenemos que luchar por salir”. Francisco Álvarez Gil e Isidro Fernández Pérez llevan 37 años al pie del tajo en ArcelorMittal –el primero es el autor de la frase inicial–, mientras que Marino Iglesias García suma 44 “largos años de servicio”, puntualiza. Toda una vida. Los dos primeros fueron también trabajadores de Metalsa, una filial de Ensidesa que acabó, tras mucha batalla sindical y dos años de continuas huelgas, engullida por la matriz. Ahora les toca volver a plantar cara al gigante. Pero esta vez para salir de la empresa.

Superan los 61 años, la edad a la que todos sus compañeros fueron abandonando de manera escalonada la compañía. Todos, hasta este mismo año. El día 1 de enero de este 2021 esa “tradición” se frenó en seco. La empresa les ha cerrado el grifo de las prejubilaciones (por la vía de la jubilación parcial con contrato-relevo). En su situación están un total de 349 siderúrgicos –el bloqueo afecta a nacidos en 1960 y 1961–, a los que la puerta de salida se les cerró cuando ya tenían la miel en los labios. Y hay otros afectados: los relevistas, jóvenes que esperan a ocupar los contratos que dejen los mayores.

El desamparo que sienten es tal que han decidido asociarse para exigir su derecho a una prejubilación que les había sido prometida. Gil, Álvarez e Iglesias son la cara visible de esa asociación. En su día, explica Isidro Fernández, “la mayoría sindical, formada por UGT, USO y ACCIA, firmó un preacuerdo con la empresa donde dice que habrá contrato relevo”, el sistema utilizado por la multinacional desde hace muchos años para ir aligerando y rejuveneciendo su plantilla. Eso ocurrió en 2019. Fernández remarca que el asunto venía incluso recogido en los comunicados que fueron divulgando los sindicatos en los días previos a la firma del acuerdo. Pero la sorpresa fue mayúscula cuando conocieron unos meses después el texto definitivo del pacto. “Allí no ponía nada. Ninguna referencia”, asegura Fernández, que saca de una carpeta el documento para afianzar sus palabras. “En ningún punto se habla de lo que nos contaron a nosotros. Ahí empiezan todos los problemas”, asegura.

Los miembros de la plataforma tienen reproches para todos. Aseguran sentirse engañados por los sindicatos, pese a que muchos de ellos son afiliados con larguísimas carreras de militancia e incluso llegaron a ocupar cargos a nivel regional. ¿Por qué? “El texto definitivo del acuerdo que habían firmado no lo conocimos hasta meses después, y nos llevaron a las asambleas para aprobar el preacuerdo sin saber lo que decía el convenio. Solo habíamos visto los comunicados”, relata Fernández.

Así que, al principio –a falta de conocer el texto final– todo parecía ir sobre ruedas. Hasta el día 1 de enero. cuando tocaba que saliera la primero de la tanda de los nuevos prejubilados. Y no sale. Tiene que seguir en el tajo. En la fábrica.

Un poco más tarde cumplía Marino Iglesias. Tendría que haberse prejubilado en marzo. Isidro Fernández en abril y Francisco Álvarez en agosto. Ninguno lo ha podido hacer aún. “Empezamos a ver que los compañeros iban cumpliendo la edad, pero no salían de la empresa”, señalan. El tiempo va pasando y la inquietud entre este colectivo de trabajadores se acrecienta. Muy preocupados ya por la situación, deciden acudir directamente a preguntar a los sindicatos qué es lo que ocurre. “Un alto cargo sindical nos dice que van a llevar el tema a juicio; nuestra respuesta fue que cómo es que lo iban a llevar a juicio si era algo que estaba firmado en un convenio. No había dudas de que tenía que aplicarse”.

La plataforma de afectados pide movilizaciones y exige responsabilidades al comité

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Como el hartazgo era máximo, el 16 de mayo este colectivo de trabajadores decide poner en marcha una plataforma para exigir que aquella promesa se lleve a cabo. De la empresa no tienen noticias, pese a que han intentado ponerse en varias ocasiones en contacto con la dirección. Solo conocen la versión que les llega a través de las actas de las reuniones entre los sindicatos y los responsables de recursos humanos de ArcelorMittal. En uno de esos documentos públicos, sobre un encuentro que ambas partes tuvieron en el Servicio Asturiano de Solución Extrajudicial de Conflictos (SASEC), la compañía arguye sobre la salida de estos trabajadores que no está incumpliendo ningún acuerdo, porque no hay nada firmado. Lo vuelve a reiterar en otra reunión de la comisión de seguimiento del convenio colectivo que mantuvo con los representantes nacionales de los sindicatos unos días después.

"No buscamos ningún minuto de gloria, solo que se cumpla lo prometido", aseguran

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“En una de esas reuniones se les dijo claramente que lo único que cuenta es lo que finalmente se firma”, señala Francisco Álvarez Gil. Solo un par de días después de que la plataforma viera la luz –el 19 de mayo–, los sindicatos convocaron movilizaciones en las plantas asturianas de Arcelor en protesta por el retraso en la salida de los prejubilados. Para chasco de este colectivo, las protestas acabaron suspendiéndose después de solo una acción a la que acudieron cientos de personas. En el SASEC la empresa y la mayoría de los sindicatos acordaron detener los paros porque en unos días iba a tener lugar una reunión interna para hablar del asunto y otros temas. “Sí que llegó a haber una reunión a nivel nacional, de la que solo conocemos los comunicados posteriores de los sindicatos; en ninguno de ellos se hace ninguna mención a los contratos relevo”, apunta Isidro Fernández. Añade Mariano Iglesias que “todo este relato coincidió con la visita a Gijón del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para presentar el plan de descarbonización de la multinacional”.

Ante la desconvocatoria de las protestas, esta plataforma de trabajadores buscó dar un paso más e intentó convocar una asamblea general de trabajadores para hablar de forma exclusiva de su problema. Con el apoyo de CC OO, lograron recoger las firmas suficientes para tener esa reunión, que se celebró finalmente a finales de septiembre. Fue tan tensa, asegura Francisco Álvarez, que “no hay ni acta”. ¿Qué pasó? “En esa asamblea no solo manifestamos nuestro malestar, también hicimos una serie de duras peticiones expresas; exigimos al comité que se fuera y que se hicieran movilizaciones de manera inmediata”, señala Iglesias.

Muchos de los trabajadores que deberían haberse prejubilado este año han sido enviados al expediente de regulación temporal de empleo (ERTE). De hecho, Francisco Álvarez Gil e Isidro Fernández están regulados. “Nosotros no queremos notoriedad, sólo irnos ya para casa como se nos prometió; al día siguiente de que nos prejubilemos la plataforma se acabó”, señala Fernández. . A lo que Álvarez añade: “No buscamos minutos de gloria”. Marino Iglesias, el único de los tres que tiene que seguir yendo al tajo cada día, apunta otro hecho curioso: “Si esto no se soluciona, el uno de enero de 2022 será el primer día en el que en esta empresa haya un trabajador con más de 62 años. Nunca había pasado algo así en Arcelor”.

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