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La alta inflación rasca el bolsillo de los asturianos: así se encarecerá la cesta de la compra este 2022

La tasa del IPC alcanzó el 6,2% en diciembre, la mayor en 29 años | La tensión se transmite a los alimentos con subidas superiores al 4%

Clientes en un supermercado LA OPINION

El episodio de alta inflación que España y buena parte del resto del mundo registran desde mediado 2021 tiene su origen en la factura de la energía, y particularmente en el precio de la luz y de los carburantes, pero se aprecia ya la transmisión de las tensiones a otros capítulos del consumo de los hogares, en particular a alimentos y bebidas. La información estadística conocida ayer señala que, con carácter general, el índice de precios (IPC) fue en diciembre en Asturias el 6,2% más alto que en el mismo mes de 2020. Ello supone el resultado mensual más alto en 29 años y sitúa la inflación media del año en el 3%, algo no visto en la última década y que desborda las actualizaciones de salarios realizadas en la mayoría de las empresas.

Comparada con otras regiones, Asturias tuvo en diciembre una inflación más contenida que la media española (6,5%). Comparada consigo misma, la tasa general de los precios creció un punto desde noviembre (del 5,2% al 6,2%). En los siguientes puntos se comentan algunos pormenores de la evolución del IPC en la comunidad.

El “tarifazo”.

La energía persiste como el foco principal de la tensiones inflacionarias. Ello tiene reflejo en un encarecimiento interanual de casi el 25% en los costes de mantenimiento de la vivienda, que comprenden la luz, la calefacción y otros suministros. También en el coste del transporte personal (uso del coche), el 9,8% más caro en diciembre que un año antes. La metodología del índice de precios al consumo, ahora en revisión, hace que el trabajo del Instituto Nacional de Estadística (INE) mida la variación de la factura eléctrica considerando exclusivamente la información de la tarifa regulada (PVPC) y no los datos de los contratos de mercado libre, con precios más estables. Con esa salvedad, el INE calcula que el recibo de la luz se ha disparado desde hace un año más del 70%. En el caso de Asturias, los directamente concernidos por esa explosiva evolución son los 200.000 clientes (hogares y pequeños negocios) adscritos a la tarifa PVPC. Medio millón más de usuarios que están en el mercado libre verán subir sus gastos, previsiblemente, cuando toque renovar los precios fijos del kilovatio que tengan concertados con sus compañías eléctricas.

La alimentación.

La transmisión de los gastos energéticos a los bienes de consumo, al repercutir sus sobrecostes los elaboradores, fabricantes, transportistas y operadores intermedios, se percibe en la evolución del precio de los alimentos y las bebidas no alcohólicas, con una subida interanual media del 4,2% en Asturias en diciembre. La última vez que se registró una tasa así fue en abril de 2020, durante el confinamiento de la pandemia, que había suscitado un magno aumento del consumo preventivo ante el riesgo de desabastecimiento que temían muchos hogares. El precedente anterior data de 2013. El pan, el pescado, los huevos, la fruta, los elaborados lácteos, los zumos y los refrescos estuvieron entre los productos con encarecimientos superiores al 4% en relación a diciembre de 2020. Las mayores subidas correspondieron a la carne de cordero (16,7%) y al aceite (24%).

Hostelería y turismo.

El epígrafe que agrupa los servicios de bares, restaurantes, hoteles y otros turísticos se encareció en Asturias el 2,7% en el último año, la tasa más alta observada en un mes desde 2017. Las subidas verdaderamente intensas están focalizadas en los alojamientos (13,2%). Bares y restaurantes presentan variaciones modestas (2,2%). El hábito del sector, con aumentos de costes por las subidas de precios de sus proveedores, es actualizar los suyos a principios de año.

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