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Alquiler

Dueños de viviendas en Vigo recurren a subastas para escoger inquilinos

Los precios al alza, la escasa oferta y la elevada demanda fomentan esta práctica, que, hasta el momento, no es generalizada

Una subasta.

Precios por las nubes, una oferta escasa –en gran parte, a causa de un Plan Xeral de Ordenación Municipal sin actualizar– y demanda elevada. Son tres de los ingredientes que algunos dueños de viviendas en arrendamiento en Vigo, con la colaboración de agencias inmobiliarias, han visto ideales para realizar subastas y, así, decidir qué inquilino entra en su propiedad. Es decir, es el potencial arrendatario el que determina la cantidad que está dispuesto a desembolsar para habitar en ese piso o casa y compite con otras personas interesadas en entrar, una práctica que se realiza al margen de la ley y permite al titular conseguir un precio más elevado, lo que deja en fuera de juego a los ciudadanos que tienen menos posibilidades económicas.

Lejos de ser una maniobra generalizada, transparenta un panorama preocupante en el sector del alquiler en la urbe más poblada de Galicia, que cuenta con los precios más elevados de la comunidad, por encima de 500 euros de media. Es una situación de la que no escapan el resto de ciudades de España, razón por la que, precisamente, el Gobierno aprobó el martes en el Consejo de Ministros el bono joven al alquiler para menores de 35 años, de 250 euros al mes en el caso de los pisos y de 300 euros por habitación, aunque los criterios definitivos se fijarán en la próxima conferencia sectorial entre el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agencia Urbana y las comunidades autónomas.

El presidente de la Federación Galega de Empresas Inmobiliarias (Fegein) y la Asociación de Empresas Inmobiliarias de Vigo (Asemi), Benito Iglesias, asegura a FARO que desconoce que se estén realizando subastas por parte de inmobiliarias o propietarios; en todo caso, denuncia este tipo de prácticas. “Hacer eso me parecería poco profesional y sin ética ninguna. Lo rechazo, me parece inaceptable”, anota.

Este modo de decidir el inquilino del piso, utilizado en zonas más exclusivas de la ciudad, en las que es más sencillo dar salida a las propiedades, dista mucho de la realidad que se vive en las zonas rurales. Y es que la situación del alquiler en Vigo se refleja en una moneda con dos caras bien diferenciadas. Según las cifras publicadas por el Observatorio da Vivenda de Galicia del Instituto Galego de Vivenda e Solo (IGVS), el coste medio de las nuevas operaciones que se realizaron en 2021 –a falta de integrar los resultados de diciembre– aumenta con respecto a 2020 en tres de cada cuatro distritos postales del municipio vigués. Se libran de esta subida solo siete áreas: zonas de Bembrive, Oia, Valladares, Coruxo, Beade, Matamá y Teis.

Estas localizaciones, ajenas a una vorágine que afecta a inquilinos de todo el país y deja cifras de escalada récord en la comunidad gallega, se completaron menos contratos que en las zonas donde sí sube el alquiler. Esta es, precisamente, una de las razones de que los guarismos bajen: hay menos oferta. Lo explica Benito Iglesias: “Las viviendas que están en arrendamiento son escasas y unifamiliares en su práctica mayoría. Una gran parte han pasado del circuito de comercialización al de alquiler vacacional porque hay más rentabilidad, más demanda y más seguridad jurídica”.

En base a la información facilitada por la administración autonómica, que dispone de la información real del mercado con las fianzas que, obligatoriamente, los propietarios tienen que depositar cada vez que formalizan un nuevo contrato, el precio medio del alquiler sube en el casco urbano olívico, mientras que retrocede en las zonas más alejadas, como son las parroquias o, en el caso de Teis, en la zona más cercana a Redondela.

El distrito postal que reúne más contratos formalizados en 2021 –a falta de diciembre– es el 36201, que se corresponde con las calles García Barbón, Areal, Rosalía de Castro, Marqués de Valladares o la Praza de Portugal: un total de 577 y un precio medio de 623,20 euros. Le sigue, con 520 contratos y 525,5 euros, el 36204: Pizarro, Brasil, Couto San Honorato, Baixada á Salgueira o el entorno de la Praza de Santa Rita.

Las zonas en las que se registraron las operaciones más costosas fueron la zona de costa más próxima a Canido –entre 853,1 y 1.100 euros–. En el otro lado de la balanza, se situaron Teis –en el área más próxima a Redondela–, con 427,90 euros, y Coruxo –lejos de la zona de mar–, con 429,10 euros.

En los siete concellos más poblados, donde se concentran seis de cada 10 contratos de alquiler, el importe medio roza los 500 euros. Vigo sigue en lo más alto de la tabla –536,8 euros– tras un ascenso anual del 3,2%, seguido de A Coruña –532,6 euros, un 0,4% más–.

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