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La compraventa de viviendas se dispara en Asturias el 23,5% y se sitúa en niveles de 2010

El repunte en la región es uno de los más contenidos de España | Los precios siguen moderados y no hay signos de recalentamiento

Escaparate de una agencia inmobiliaria. MARA VILLAMUZA

El sector inmobiliario asturiano protagonizó el año pasado el mayor movimiento de transacciones de viviendas (9.417) desde 2010, aunque aún sigue lejos del récord de 2017, cuando, en plena “burbuja”, se alcanzaron las 17.677 operaciones. Este repunte, el primero desde 2018, se inserta en una recuperación de la demanda aún más acusada en España, donde el volumen de transacciones (565.523) fue el más elevado desde 2007.

El alza del mercado en Asturias, aun siendo muy relevante (el incremento fue del 23,5% respecto a 2020), se quedó 11,1 puntos por debajo del avance medio en España, donde las operaciones aumentaron el 34,6%. En La Rioja y Andalucía el incremento superó el 42%.

Asturias, que supone en torno al 2% de la economía y la población españolas, concentró el 1,66% de las compraventas habidas en el país y fue la tercera comunidad en la que menos creció el número absoluto de operaciones, solo por delante de Canarias y País Vasco. En términos relativos (compraventas por cada 100.000 habitantes), el Principado también se situó en el decimocuarto lugar, con una tasa de 1.138 viviendas frente a un promedio nacional de 1.505, según informó el Instituto Nacional de Estadística (INE).

El gran repunte del mercado no se está transmitiendo aún en la misma medida a los precios, señaló ayer Katia Domingo, presidenta de la Asociación de Inmobiliarias de Asturias (Asocias). “Hay una subida de precios moderada (del 1% o 2% respecto a hace cinco años), y solo en el centro de las ciudades y en zonas como la playa de Gijón, por lo que aún son atractivos”, explicó. En España, pese a que su ciclo inmobiliario está más avanzado que en Asturias, tampoco se aprecian signos de un recalentamiento de precios, según un informe del Banco Central Europeo (BCE) del pasado enero, en el que la autoridad monetaria sí alertó del riesgo de sobrevaloración del mercado inmobiliario en otros países del área.

El 79% de las compraventas habidas en Asturias el año pasado (7.441 de un total de 9.417) se concentraron en el mercado de segunda mano, según Sadei, lo que es coincidente con el testimonio de Asocias, que vincula este hecho con que la obra nueva, aunque está repuntando, no lo ha hecho todavía con la misma intensidad que la demanda. La venta de vivienda usada está de hecho en Asturias en cifras que no se habían visto desde 2008, el año del “pinchazo” de la última “burbuja” del sector. Por el contrario, el mercado de la vivienda nueva aún está por debajo de los volúmenes de 2018. A su vez, el grueso del mercado está claramente inclinado –como antaño– hacia la vivienda libre (en 2021 supuso el 86,18%), con cifras sin precedentes desde 2010, mientras que la vivienda protegida aún está por debajo de los volúmenes de 2019.

La tendencia prosigue en lo que va de año. “El mes pasado ha sido el mejor enero en diez años o más”, dijo Domingo.

Según Asocias, el mercado está siendo muy dinámico en Gijón (“más que en Oviedo”) y en zonas costeras, en este último caso con predominio de segundas residencias. “Lo que más se demandan son pisos. La subida de precios se nota más en pisos con terraza y casas unifamiliares porque hay menos oferta”, dijo su presidenta.

Además de la recuperación económica, en el repunte del mercado está influyendo, señaló Domingo, los bajos tipos de interés y que algunas entidades asturianas, caso de “las cajas rurales”, están ofreciendo hipotecas por hasta el 98% del valor de la vivienda, explicó.

La inflación se desacelera en la región, pero sigue en niveles inéditos en 20 año: 5,9%


El índice de precios al consumo (IPC) aumentó en enero en España el 6,1% en relación al mismo mes de 2021, tasa que es cuatro décimas inferior a la calculada en diciembre por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Esa desaceleración se reprodujo con análoga intensidad en Asturias, donde la inflación interanual pasó del 6,2% al 5,9%. Pese a tal contención, el dato de enero es el segundo más alto desde 1992 y el mayor registrado también desde ese año en un mes de enero. Estadística asocia la referida ralentización al precio de la electricidad, que últimamente ha frenado su escalada en el mercado mayorista, aunque se mantiene en cotizaciones elevadas (hoy se pagarán 178 euros por megavatio/hora). Cabe precisar que el IPC recoge información de la factura de la luz de los consumidores acogidos a la tarifa regulada, pero no de quienes están en el llamado mercado libre, que son la mayoría. Con esa salvedad, y considerando también el ascenso de los combustibles fósiles, el INE señala que el gasto de los asturianos en luz, calefacción y otros suministros del hogar fue este enero el 35% superior al de hace un año. El encarecimiento de la energía, unido al registrado por las materias primas, se está transmitiendo a los precios de otros productos, particularmente a los alimentos, que en Asturias cuestan de media el 4,2% más que en enero de 2021. La fruta, huevos, la leche, las patatas han subido más del 5%. Y el aceite se ha disparado el 29%, en su caso por la menor cosecha y la elevada demanda internacional.

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