Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Arcelor busca alternativas al carbón ruso y veta el expoliado a Ucrania

El grupo rechaza envíos desde el puerto en el que Rusia carga el mineral extraído en el Donbás y pone sus ojos en minas de Sudáfrica y Perú

Instalaciones de Arcelor.

ArcelorMittal ha tomado medidas para evitar la entrega a las factorías de la multinacional siderúrgica de carbón expoliado por Rusia en minas de las regiones ucranianas de Donetsk y Luhansk y también está dando pasos para encontrar países de suministro alternativos al carbón siderúrgico que adquiere en Rusia, según explican fuentes del sector. Se trata de una medida que afecta a todas sus plantas, incluidas las asturianas, a donde cada trimestre llegan varios cientos de miles de toneladas de antracita (que se utiliza en el los hornos altos, el sínter y en menor medida como combustible en las acerías) y del carbón que se utiliza en el sistema de inyección PCI de los hornos altos de Gijón.

La multinacional ha enviado una circular a todos sus proveedores internacionales informándoles de que ante el estallido de la guerra en Ucrania y Rusia, cumple con todas las medidas de sanción pertinentes, que actualmente consisten en cuanto al carbón, no adquirir los de Donetsk y Luhansk (las repúblicas ucranianas del Donbás a las que Rusia reconoció su independencia justo antes de invadir Ucrania). Arcelor agrega que no aceptará más entregas de carbón procedente del puerto de Rostov. Se trata de un puerto fluvial ruso en el que desde hace tiempo se viene embarcando el carbón expoliado en las regiones del Donbás controladas por separatistas prorrusos, un mineral que aunque su origen es ucraniano se estaría haciendo pasar por extraído en Rusia, agregan las mismas fuentes.

El principal grupo siderúrgico mundial no sólo ha advertido a sus proveedores del rechazo de más envíos con ese origen, si no que también se está interesando por adquirir carbón procedente de países alternativos a Rusia, a pesar de que actualmente las sanciones internacionales no afectan a los contratos en vigor de suministro de esta materia prima desde la Federación Rusa.

La incertidumbre que actualmente existe respecto a cómo puedan evolucionar los acontecimientos y las sanciones a Rusia están llevando a compañías de múltiples sectores a abandonar los negocios con este país. En el caso de Arcelor, la clave es garantizarse el suministro de materias primas que necesita para sus factorías. Sudáfrica y Perú son algunos de los países desde los que se podría el hueco del carbón ruso en el caso de que Arcelor no pueda o decida dejar de comprar ese mineral por los riesgos asociados, en el caso en que se prolongue en el tiempo el conflicto entre occidente y Rusia por la invasión de Ucrania.

De rebote, la situación también puede reactivar la extracción de antracita en el Suroccidente asturiano, con dos minas actualmente en funcionamiento –Pilotuerto y Tormaleo–, pero con muy escasa producción, con otras minas ya cerradas, y con yacimientos para los que se han concedido permisos de investigación minera.

Arcelor ya inició hace meses la compra de pequeñas partidas de antracita extraída de una de las minas del Suroccidente asturiano, para comprobar si era apta para reemplazar a la antracita ucraniana que viene utilizando en los sínter de la factoría de Gijón. El incremento de los precios internacionales del carbón fue lo que entonces abrió la puerta a probar el mineral autóctono. La guerra y las sanciones a Rusia podrían acabar dándole un empujón a la minería del Suroccidente como proveedor de la siderurgia asturiana. Otra de las cuestiones relativas al aprovisionamiento de materias primas de Rusia, es cómo se transportan. En este sentido, el envío en barcos de navieras rusas puede acabar generando problemas y que la carga no llegue, si las sanciones alcanzan a esas navieras o a sus propietarios.

La invasión de Ucrania también ha llevado a ArcelorMittal a parar la producción en la factoría siderúrgica que tiene en Krivói Rog, a unos 200 kilómetros al norte de la península de Crimea, para evitar riesgos para sus trabajadores.

Compartir el artículo

stats