Entrevista | Jonás Fernández Eurodiputado y economista

“Es necesario sacar el gas del precio de la luz y creo que la Comisión acabará aceptando”

“Parar toda la importación de combustibles fósiles de Rusia es algo muy complejo, pero quizás haya que llegar a hacerlo”

Jonás Fernández.  Fernando Rodríguez

Jonás Fernández. Fernando Rodríguez / Marcos Palicio

Llegados a este punto, Jonás Fernández espera que sea verdad lo que dijo el político francés Jean Monnet, que “Europa se forja en las crisis”. No hay descanso para un continente que se enfrenta a las repercusiones y amenazas de la guerra sin tiempo a salir de las tribulaciones de la pandemia. Casi recién llegado de la frontera entre Polonia y Ucrania, el eurodiputado asturiano del PSOE trata de predecir con sus herramientas de economista lo que puede de un futuro en el que la economía se le aparece demasiado contaminada por la progresión de los ejércitos.

–Josep Borrell recomienda bajar la calefacción y reducir el consumo de gas. ¿Ya estamos ahí?

–Estamos en una situación muy complicada y esa complicación podría elevarse en función de la evolución de la guerra. No hay escenario bueno en estos momentos, pero unos son peores que otros. Si nos vamos a un conflicto largo, sin duda se harán necesarias sanciones adicionales y los efectos tanto de la guerra como de esos castigos a Rusia tendrán también un coste sobre los europeos. Todos debemos asumir nuestra responsabilidad, aun sabiendo que siempre será mayor la de las autoridades.

–¿Si se alargara menos...?

–En el escenario no tan negativo de un conflicto más breve, las sanciones seguirán en marcha, e igualmente podrían elevarse, aunque seguramente no tanto… En cualquier caso, pasamos a una fase en la que la relación con Rusia que hemos vivido en las últimas décadas se está replanteando de arriba abajo, y eso exige un mayor grado de independencia y autonomía energética. Es un seguro con un coste que debemos evitar que recaiga sobre los que tienen menos. Esta tarea implica a las autoridades, pero también exige un comportamiento responsable de todos los ciudadanos.

–¿Ve mucho margen para apretar más las tuercas de las sanciones?

–Sí. El mismo Borrell ha anunciado una ampliación del número de oligarcas y responsables políticos rusos incluidos en la lista. También se han introducido más bancos rusos y bielorrusos en la prohibición de usar el sistema “Swift”, pero es verdad que la piedra de toque probablemente esté en la posibilidad de paralizar todas las importaciones de Rusia, fundamentalmente de gas, pero también de petróleo y carbón. Esta decisión, que ya han tomado el Reino Unido y Estados Unidos, es muy compleja en Europa, porque aquí importamos de Rusia el 40 por ciento del gas, el 25 del petróleo y el 45 del carbón. Se han hecho algunos cálculos preliminares para Alemania que estiman una caída de tres puntos de su PIB, un coste muy relevante en un entorno en el que la economía europea ya va camino de la recesión. Es una decisión que está encima de la mesa, pero que será complicado tomar, aunque dependerá de la evolución del conflicto militar.

–¿Le parece factible?

–El Parlamento Europeo aprobó la semana pasada una resolución que corta las importaciones de combustibles fósiles de Rusia y me consta que la Comisión y los estados miembros lo están estudiando. De momento, se ha presentado un paquete con medidas complementarias para facilitar el almacenamiento de gas en Europa y la reducción del consumo de gas y petróleo de Rusia. Se estima que en un año se pueden reducir las importaciones de gas de la UE en dos tercios, pero necesitamos un año…

–¿Y en el corto plazo?

–Cortarlo ahora mismo tendría unos costes muy elevados y todo va a depender de la evolución del conflicto militar. Quizá lleguemos a una situación en la que haya que hacerlo, porque aunque las sanciones estén funcionando, el rublo se desmorone y la bolsa rusa siga bloqueada, pese a la salida de empresas y a los problemas financieros que están teniendo los oligarcas, es cierto que mantener las importaciones de combustibles fósiles permite vías de arbitraje de esas sanciones.

–Con mucha cautela, la Comisión se ha abierto a estudiar la desvinculación del precio del gas del de la electricidad, un movimiento esencial para contener la factura de la luz de la gran industria asturiana. ¿Lo hará?

–No tardará en ocurrir. De momento, la Comisión ha propuesto dos medidas relacionadas con el mercado eléctrico. Por una parte, se da una cobertura más amplia a los impuestos que en España ya se han aprobado para obtener recursos de los llamados “beneficios caídos del cielo” que reciben las eléctricas por el influjo de los precios del gas en los de la luz, y transferirlos a los hogares y las empresas para reducir el impacto de la factura. También se ha revisado el marco de las ayudas de Estado para facilitar el apoyo a las empresas electrointensivas. Todo esto está bien, pero no es suficiente. Resulta estrictamente necesario sacar ya el gas del pool del mercado de la luz eléctrica y creo que la Comisión acabará aceptando.

–¿Alterará esta crisis la gestión y el reparto de los fondos de recuperación?

–Más que la revisión de los planes de recuperación y resiliencia, lo que se está discutiendo es el diseño de un nuevo instrumento. Se financiaría también con deuda comunitaria y permitiría complementar los fondos de recuperación destinados a temas energéticos y ayudar a financiar nuevas inversiones en defensa. La presidencia francesa está presionando fuertemente, igual que el Gobierno español, pero los liberales alemanes no son partidarios de momento de emitir nueva deuda. En el Parlamento, yo percibo una mayoría favorable.

–¿Ve a Ucrania en la Unión en breve?

–El Parlamento y el conjunto de los estados miembros respaldaron reconocer a Ucrania como país candidato a la adhesión. Hay alguna nación, como Polonia, que pide que se habilite un sistema exprés, pero de momento esta opción no es prioritaria en la medida en que el ingreso requiere tener un marco legal homologable, y eso es algo que en estos momentos, con independencia de la situación militar, tampoco se cumplía. Existe el compromiso político de estudiar y acelerar en su caso un proceso de adhesión que resulta muy largo, y de apoyar a Ucrania con todos los instrumentos. También rige un acuerdo bilateral por el que Ucrania recibe financiación de la UE y sus bienes y servicios pueden entrar en el mercado único con un sistema preferencial. Eso se puede reforzar, pero no veo un ingreso en 2022.

–¿Entiende la tormenta política en España por el envío de armas?

–Lo que estamos presenciando es una división dentro de Podemos sobre este asunto y una polémica que no logro entender. Necesitamos colaborar con Ucrania para paralizar esta invasión absolutamente unilateral y fuera de cualquier análisis racional. Debemos hacerlo no sólo por los lazos culturales y sociales o de humanidad, sino también porque no se sabe hasta dónde llegan las ambiciones de Putin en esta operación. Leyendo el discurso del lunes previo a la invasión, en el que reconoce la independencia del Donbás y niega la existencia no sólo de Ucrania, sino también de los países bálticos, y observando su aislamiento dentro de Rusia y su poder omnímodo, no podemos asegurar que este conflicto militar se acabe en una invasión absoluta de Ucrania. Esta discusión, por lo demás, es marginal e irrelevante ante el respaldo masivo de la ciudadanía española al pueblo ucraniano y sus muestras de solidaridad y acogida.

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