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José Fernández Delgado | Coordinador de la Plataforma en Defensa del Sector del Transporte

“No trabajaremos más a pérdidas, si nos arruinamos será con el camión parado”

“Nunca hemos tenido tanto reconocimiento, en el confinamiento fuimos vitales y ahora la gente se da cuenta de que si paramos se para todo”

José Fernández Delgado.

José Fernández Delgado es el coordinador en Asturias de la Plataforma en Defensa del Sector del Transporte, convocante del paro, y presidente de la Unión Independiente de Transportistas Autónomos (UITA). Tiene 63 años, nació en Pola de Lena y vive en Siero.

–¿Por qué no valen los 500 millones que ofrece el Gobierno?

–Sacarían esos 500 millones de las costillas de los contribuyentes. No pedimos limosnas, queremos vivir de nuestro trabajo. Si el carburante es un coste de explotación debe reconocerse. Así, si sube el precio, subirá el porte, y si baja, bajará. Pero para repercutir los costes hay que mover fichas en la ley.

–¿Qué fichas?

–Los intermediarios están distorsionado el ejercicio de la libre empresa. El único coste que tienen es el teléfono. Contratan en nuestro nombre a precios ruinosos que luego nos cargan. No tienen camiones y el Ministerio de Transportes les concede autorizaciones que no existen en los demás países europeos. Y contratan volúmenes inimaginables. Hay empresas que facturan 7.000 millones de transporte y no tiene ni una furgoneta. La intermediación tiene que desaparecer, y lo que ahora hace debe ponerse en manos de las empresas de transportes, que pagan seguridad social e impuestos.

–Algunos colectivos aseguran que 500 millones es más que lo que dan otros países.

–Que digan lo que quieran. Eso es paja. Si dan ahora 30 céntimos por litro de gasóleo, ¿Quién garantiza que mañana no está a 2,50 euros? ¿Qué hacemos entonces, pedimos otros 500 millones? ¿De dónde los sacan? ¿Otra vez del bolsillo de los contribuyentes?

–¿No aceptaría 15 céntimos por litro, como en Francia?

–No nos valdría. Los transportistas franceses no tienen intermediarios y sí un sistema fiscal muy favorable. Los elementos que negociaron esos 500 millones pertenecen solo a una patronal, otras tres se salieron. A la Ministra (Raquel Sánchez) le viene bien un cautivo que firme lo que ella quiera.

–También se queja de la competencia extranjera.

–El cabotaje ilegal es otro problema. Nosotros transportamos en Alemania, pero con normas alemanas. Aquí transportan rumanos, polacos, lituanos… que tienen unos costes laborales muy inferiores a los nuestros. En Rumanía el sueldo de un transportista está en unos 300 euros; aquí un conductor le cuesta 3.000 euros a la empresa.

–¿Qué pide para dejar la huelga?

–Lo primero, una garantía de recuperación del coste. Y que se clarifique la intermediación. Ahí está la clave, porque los intermediarios no tienen ninguna limitación, pues los precios están libres. Puede revender el viaje a uno, a otro y a otro… Y cuando llega al camión faltan 300 euros; el cargador pagó 75 euros y al camión llegan 45.

–Lo mismo que en el sector agroganadero.

–Igual. La cadena de intermediación en España es un auténtico atraco a mano armada. Los cargadores nos dicen que en la cadena pasan cosas muy oscuras que hay que clarificar. Pero quizá el Gobierno tiene ministros interesados en que no se aclaren.

–¿A qué refiere?

–A que es sospechoso que no haya una trazabilidad que deje claro qué paga el cargador y qué percibe el transportista.

–¿Por qué ahora esta huelga?

–Del 1 de enero de 2021 al 5 marzo de 2022 el precio del carburante subió un 70 por ciento. El paro no es un capricho.

–¿No le preocupa llevar al país a un colapso económico?

–Claro que nos preocupa. No queremos llevar al país al caos, pero no podemos trabajar a pérdidas. No volveremos a hacerlo. Los ciudadanos tienen que comprenderlo.

–¿No le representa el Comité Nacional del Transporte por Carretera, único interlocutor que reconoce el Gobierno?

–No. Es un órgano totalmente ficticio. A esos señores no los ha votado nadie. Se presentaron unos listados y el Ministerio los dio por válidos.

–¿Quién elabora los listados?

–Los intermediarios, porque la mayoría de los transportistas cargan en esas logísticas. De ahí viene la falacia de que son mayoritarios. Si lo son, ¿por qué sigue el paro?

–¿Seguirán las movilizaciones hasta que les reciba el Gobierno?

–Sí. Si nos tenemos que arruinar será con los camiones quietos.

–¿No teme que haya una reacción en contra en la ciudadanía?

–Todo lo contrario. Nunca hemos tenido tanto reconocimiento como ahora. Durante el confinamiento los transportistas repartieron alimentos por España a costa de sus costillas, sin mascarilla, sin tener donde comer, dormir o hacer las necesidades… como unos apestados. Y no faltó de nada. Eso la gente lo reconoce. Se han dado cuenta de que somos básicos, y de que si paramos se para todo.

–¿Son ustedes agentes de la extrema derecha?

–Eso lo dice el Gobierno. Lo suelen decir los incompetentes que tienen que buscar un chivo expiatorio para echar culpas a otros y no reconocer la suya.

–¿Esto es una huelga o un paro patronal?

–Todo el que tiene una actividad económica es una empresa. Así que sí, esto es un paro patronal. Entre nosotros hay gente de derecha, de centro y de izquierda, pero nuestra única política es la del transporte.

–¿Es cierto que defendió la intervención de Rusia en Ucrania?

–No he dicho nada de eso nunca. Manifesté una percepción particular. Tengo familiares en Ucrania y sé lo que hay allí, pero en ningún momento apoyé la guerra. Jamás.

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