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Arcelor amplía sus paradas en Asturias por el coste energético: la acería de Gijón no arrancará, por lo menos, hasta el viernes

El frenazo en la producción de la siderúrgica, que sigue a mínimos debido a la huelga del transporte y el precio de la luz, afecta a unos 1.500 empleados asturianos

Instalaciones de Arcelor en Gijón.

El paro de la acería de Gijón, una de las grandes instalaciones de ArcelorMittal en Asturias, estaba previsto que finalizase hoy. El alto coste de la electricidad primero y, después, la huelga de los transportistas, han desbaratado los planes del gigante del acero. La compañía ha alargado el paro, por lo menos, hasta el viernes 1 de abril. Este plazo podría volver a posponerse en función de los costes energéticos y la evolución del cierre patronal de los camioneros, que amenazan con no desconvocar sus movilizaciones.

Los paros en Arcelor afectan también a las líneas de alambrón, hojalata, laminación en frío y carril. Está previsto que este último taller vuelva a entrar en funcionamiento dentro de una semana, el próximo lunes día 4 de abril. Una de las líneas de galvanizado de la empresa también está parada, pero con el objetivo de acometer unas inversiones pendientes en las instalaciones para que pueda producir Magnelis (un acero de ArcelorMittal recubierto por una aleación de cinc, aluminio y magnesio con resistencia a ambientes muy agresivos). La caída de la productividad debido a los cierres temporales provoca una reacción en cadena en la siderúrgica. Cerca de 1.500 empleados de las instalaciones asturianos están afectados por las paradas. Desde la empresa confirman que todavía no se han sentado a negociar un ERTE con los trabajadores, algo a lo que se han abierto los sindicatos. ArcelorMittal está negociando las regulaciones de empleo planta por planta con los comités de empresa. De momento, en Asturias se están aplicando otro tipo de medidas de flexibilidad laboral permitidas en su convenio: adelantar vacaciones o impartir jornadas de formación para los empleados. Una solución que, reconocen desde la empresa, no puede sostenerse en el tiempo.

En Arcelor asisten con preocupación a la situación que, temen, pueda interferir en sus planes de inversión. El próximo mes de mayo la dirección de las instalaciones asturianas tiene el comité de inversiones con la dirección de la empresa. En diversos comunicados la dirección asturiana ha llamado al fin de la conflictividad para garantizar la viabilidad a futuro de la siderúrgica asturiana que solo podría pasar, aseguran, por la reconversión a las tecnologías verdes.

Las difíciles circunstancias que vienen atravesando las plantas asturianas de la multinacional comenzaron en febrero con una huelga convocada por los sindicatos más críticos con el rumbo de la compañía (CC OO y CSI). Las protestas se levantaron la semana pasada tras más de un mes de paradas intermitentes. El resto de las plantas de la compañía también están atravesando tiempos complicados: Vergara y Olaberría (Vizcaya) están paradas, lo mismo que Legasa y Lesaca (Navarra). La vasca Sestao también está aplicando frenazos intermitentes.

Los factores del precio de la luz y la crisis del transporte afectan a todo el tejido económico asturiano. El sector del metal está especialmente afectado. Como adelantó LA NUEVA ESPAÑA, Asturfeito se ha visto obligado a frenar una de sus líneas por la falta de suministros y otras grandes ingenierías están haciendo recortes de producción para adaptarse a las nuevas circunstancias.

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