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Vivienda

El reto de las comunidades de propietarios hasta mayo de 2023: adiós a la calefacción central

“Un número importante” de hogares, señalan los administradores de fincas, tienen que afrontar el cambio | Los edificios deberán instalar contadores individuales o repartidores de costes para reducir el consumo

Contadores de luz de un edificio. Víctor Echave

La norma que pondrá fin a las calefacciones centrales entrará en vigor dentro de un año, en mayo de 2023. La medida, ordenada por Bruselas en 2012, pretende reducir el consumo y que cada hogar pague por el calor que utiliza, por lo que las comunidades de propietarios tienen que instalar contadores individuales o repartidores de costes. A Coruña, que forma parte de la zona climática C, cuenta con dos plazos: el de los edificios con más de 20 viviendas, que deben hacer el cambio antes del 1 de marzo de 2023, y el de los edificios con menos de 20 viviendas, cuyo plazo expira el 1 de mayo de 2023. La norma afecta a los inmuebles construidos antes de 1998, pues los edificios posteriores a ese año ya estaban obligados por ley a tener esta instalación.

“Las comunidades de propietarios tendrían que haber solicitado ya presupuesto para poder hacer la obra en los plazos que marcan”, informa la vicepresidenta del Colegio de Administración de Fincas de Galicia, Carmela Lavandeira, quien asegura que “aunque no son la mayoría, sí hay un número importante de edificios en la ciudad” que van a tener que adaptarse a esta normativa. “Algunos ya hicieron la transformación antes, pero quedan bastantes”, detalla.

De esta forma, los inmuebles con calefacción central tendrán que instalar en cada piso un contador individual que mida el consumo exacto o, en caso de no ser viable, repartidores de costes que funcionen en cada radiador. “Ahora, los propietarios con calefacción central no tienen forma de medir lo que cada uno gasta, pagan a partes iguales. Se busca evitar eso y que cada propietario pague lo que le toque”, explica Lavandeira.

Y hay otro asunto importante: el consumo. “En muchas de estas casas, la calefacción está tan alta que para que haga más fresco, se abre la ventana. Y puede pasar al contrario. Que antes de que se encienda la calefacción central, haga frío y se quiera poner y no se pueda. Que cada uno regule y pague por coste”, reflexiona la vicepresidenta del Colegio de Administración de Fincas de Galicia.

¿Quién debe asumir este cambio? Las comunidades de propietarios pagarán las instalaciones de contadores o repartidores de costes que, indica Carmela Lavandeira, “son aparatos que miden el consumo individual de cada radiador”.

Tanto las empresas instaladoras como los administradores ya están trasladando a los propietarios la necesidad de acometer esta actuación. “Es obligatorio cumplirlo”, avisa. Las multas, de hecho, van de los mil a los 10.000 euros. Lavandeira recuerda que esto afecta “sobre todo, a edificios antiguos, de los años 80 y 90” ya que en 1998 se aprobó la normativa del Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios y sus Instrucciones Técnicas Complementarias, que obligaba a los nuevos edificios a disponer de un sistema que permitiera el reparto de gastos correspondientes de cada suministro. Sin embargo, hay excepciones. No todos los hogares con calefacción central tendrán que hacer la transformación. La norma señala que en los edificios en que adaptar los medidores de consumo a la nueva ley no sea viable ni técnica ni económicamente no tendrán que hacerlo. Esto es si la inversión en las obras no es rentable, es decir, si no se recupera en un plazo de cuatro años, o bien si las obras no suponen un ahorro. “Cuando se hizo la norma, se calculó que un 5% de los edificios de las zonas climáticas C, D y E quedarían exentos de cumplir la norma. Pero ese porcentaje se está incrementando”, alerta.

La normativa obliga a hacer un informe que justifique si el edificio cumple o no las condiciones para no acometer el cambio. “Probablemente la Administración autonómica vaya a pedir informes más completos para comprobarlo”, avisa Lavandeira. Y lanza un mensaje a los propietarios que se encuentren en esta situación: “Los edificios no pueden pedir que se haga el informe y ya. Hay que presentarlo en el registro junto a una declaración del presidente de la comunidad alegando ser responsable del informe. Todo eso hay que inscribirlo. Es importante, ya que hay muchas comunidades que no lo están haciendo”.

La vicepresidenta del Colegio de Administración de Fincas de Galicia apunta, además, que “la norma también establece la obligación de lectura de contadores”. “Todos los que se hayan instalado a partir del 7 de agosto de 2020 tienen que tener lectura remota, algo que será obligatorio a partir de 2027, por lo que los antiguos tendrán que adaptarse”, comenta, recordando que así se acabará lo de “ir a mirar el contador para hacer el cálculo”.

El fin de la calefacción central es una regulación que, a pesar de que Bruselas lo ordenó hace una década, aún genera debate. Hay propietarios que defienden que este sistema es más rentable y otros que están a favor del decreto, sobre todo los que utilizan menos la calefacción pero que pagan lo mismo que el resto.

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