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Las claves de la gran inversión de Fertiberia: así será la mayor transformación del complejo en 50 años

"La fábrica se situará en la vanguardia europea en fertilización verde en 2026", asegura su director, Jesús Alberto González Martínez

Fábrica de Fertiberia en Trasona (Corvera) Mara Villamuza

El complejo fabril de Fertiberia en Trasona (Corvera) se situará en 2026 "en la vanguardia en Europa en el desarrollo de la fertilización verde" y será "uno de los más innovadores del mundo", afirma su director, Jesús Alberto González Martínez. Ingeniero de minas, González sostiene que la inversión que se va a realizar en la fábrica para descarbonizarla, hacerla energéticamente autosuficiente, duplicar capacidad productiva con nuevas instalaciones y completar su proceso productivo con la incorporación de una planta de producción de amoniaco verde supondrá "un cambio total" y su "mayor transformación" en más de medio siglo. La cuantía de la inversión "aún no se puede precisar, pero será de una magnitud muy relevante", afirma. En esta entrevista da las claves de la mayor transformación del complejo en 50 años.

–¿Qué relevancia tendrá para la fábrica de Trasona el desarrollo del proyecto HyDeal de hidrógeno verde?

–Es la mayor transformación que vivirá la planta desde su nacimiento, hace más de cincuenta años, y proyecta su futuro para otros cincuenta años más. La inversión en Trasona se enmarca dentro del plan que ha puesto en marcha la compañía para reducir a cero las emisiones de su actividad industrial antes de 2035 y liderar el desarrollo del mercado del amoniaco verde en Europa. Fertiberia será la primera gran compañía del sector en el mundo que asume el compromiso de ser neutra en carbono en la próxima década. Una parte de este plan se basa en las alianzas que ha forjado con los líderes europeos del mercado energético para que sus cuatro grandes centros industriales en España formen parte de los principales consorcios asociados al desarrollo del hidrógeno verde en la península Ibérica, y en el caso de Trasona esto se ha materializado con HyDeal España. Esta planta se convierte así en un activo estratégico para que Fertiberia sea la primera empresa de su sector en el mundo que reduce a cero sus emisiones. Esta fuerte apuesta por el hidrógeno verde va a ser totalmente transformadora para la fábrica. El concepto es revolucionario: es cambiar el gas natural por agua y olvidarte absolutamente del carbono. Hace cuatro días era impensable.

–¿Qué va a suponer para la fábrica la gran inversión que van a acometer?

–Será, con seguridad, una de las plantas más innovadoras del mundo. Vamos a ir a una fábrica que duplicará su producción (pasaremos de unas 465.000 toneladas de fertilizantes al entorno de 950.000 o un millón de toneladas), sin emisiones de CO2 y con autosuficiencia energética. Es un cambio total del complejo. Se cambiará la configuración del corazón de la fábrica. Hasta ahora producíamos ácido nítrico a partir del amoniaco que nos llegaba. Ahora empezaremos el proceso un paso antes, produciendo nosotros mismos el amoniaco. Al disponer de esta planta de amoniaco, se va a hacer una nueva planta de ácido nítrico, que duplicará su producción. La actual tiene 50 años y no es eficiente. Esto llevará a que ampliemos de dos a tres las líneas de producción de licor de nitrato amónico y que hagamos lo mismo en la fase final del proceso, aumentando de dos a tres las líneas de granulado para obtener el fertilizante final.

–¿Ampliarán empleo?

–Necesitaremos hacerlo, pero aún no lo tenemos estimado.

–¿Qué trascendencia tendrá que la fábrica se dote de su propia producción de amoniaco y además de amoniaco verde?

–El proyecto de Trasona nos ayuda decisivamente a reducir la dependencia energética de la compañía, ya que el amoniaco que utiliza actualmente se fabrica a partir de gas natural, una fuente fósil de la que nos abastecemos en terceros mercados. Al producir localmente el amoniaco con fuentes de energía renovables reducimos esa dependencia. El hecho de que se dote de su propia producción de amoniaco también le permite diversificar su actividad, dado que el amoniaco se utiliza para desarrollar productos que permiten abatir emisiones en otras industrias (como es el caso del AdBlue para reducir emisiones en los vehículos diésel) y también se puede utilizar como combustible en el sector del transporte marítimo. Ya se están fabricando barcos cuyos motores funcionan utilizando amoniaco y numerosos expertos coinciden en señalar su altísimo potencial en este campo. Se podrá poner una gasolinera de amoniaco en el puerto de Avilés o utilizar buques nodriza que abastezcan a barcos en el mar. También se espera que se utilice como combustible en aviación.

–¿En qué cambiará el proceso productivo?

–Se seguirá utilizando el método Haber-Bosch. Ahora el amoniaco se consigue a partir del hidrógeno obtenido del gas natural, que se mezcla con el nitrógeno tomado del aire. Con el nuevo procedimiento, el hidrógeno se obtendrá a partir de agua mediante electrolisis utilizando para ello energía renovable. No habrá emisión de CO2. El amoniaco es el producto que más vidas permite salvar en el mundo porque permite fabricar fertilizantes para la agricultura. La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) dice que un tercio de la población mundial (2.500 millones de personas) viven gracias a los fertilizantes.

–¿Esta integración en vertical y la autosuficiencia en amoniaco tendrán ventajas más allá de ahorro de costes al evitar el transporte de amoniaco desde la fábrica de Palos de la Frontera?

–Además de nuestra fábrica de Palos de la Frontera, también traemos amoniaco de Argelia y de otros países. Esta integración vertical exige la puesta en marcha de una planta de nueva generación, innovadora y altamente flexible, que conlleva un enorme esfuerzo en innovación. Habrá ventajas en eficiencia y mejora de costes energéticos que refuerzan la competitividad de la planta.

–¿Qué ventajas tendrá disponer de amoniaco de origen renovable? ¿El mercado es receptivo a fertilizantes sin huella de carbono?

–Los grandes mercados europeos están especialmente sensibilizados con la necesidad de adoptar productos que reduzcan a cero la huella de carbono de la cadena agroalimentaria. La adopción de tecnologías que mitiguen la huella de carbono en nuestro sector es una necesidad si queremos responder de forma sostenible al crecimiento de la población mundial. Según la Agencia Internacional de la Energía, se prevé que la demanda de fertilizantes desarrollados a partir de amoniaco crezca un 40% anual hasta 2050 para dar respuesta a las necesidades de una población creciente. El mundo necesitará una mayor producción con menos emisiones, por lo que nuestra empresa se está anticipando a las exigencias futuras de este mercado.

–¿Ya lo han testado?

–Hace solo un mes presentamos la última línea de fertilizantes que vamos a lanzar al mercado. Se denomina Impact Zero y es la primera solución de nutrición vegetal en el mundo con 0% huella de carbono. El interés que ha suscitado ha sido enorme porque aporta a los agricultores una clara diferenciación para sus cosechas. Aquellas grandes compañías que quieran ofrecer pan, galletas o aceite libres de emisiones tendrán que proveerse de trigo, girasol o aceitunas en cuyo cultivo no se haya emitido CO2, y para ello es absolutamente necesario una solución como la que acabamos de lanzar al mercado. La sociedad está exigiendo productos que no generen huella de carbono, y las soluciones que estamos desarrollando serán esenciales para que la industria alimentaria pueda cumplir ese objetivo.

–¿La inversión en Trasona facilitará la producción de los fertilizantes "inteligentes"?

–Son dos aspectos que van de la mano. En 2020, por primera vez, logramos que más del 50% de nuestras ventas provinieran de lo que llamamos productos especiales, que, a diferencia de los fertilizantes convencionales, aportan un mayor valor añadido al agricultor gracias a la investigación y la innovación. Son los fertilizantes inteligentes, adaptados a las necesidades nutricionales de cada cultivo, para los que es clave nuestro Centro de Tecnologías Agroambientales (CTA). Ahora logramos que estos productos se fabriquen, además, sin generar huella de carbono gracias a la utilización de fuentes renovables, con lo que reducimos al mínimo su impacto en el medio ambiente.

–Ahora exportan el 50% de su producción. ¿Sería previsible que aumentasen esta cuota?

–Vamos a diversificar la producción gracias al amoniaco verde y vamos a desarrollar fertilizantes sin huella de carbono, que son muy apreciados en los grandes mercados de la UE, con lo cual nos debe ayudar a elevar las exportaciones.

–¿Cuál será el impacto en el puerto de Avilés de este proyecto de Fertiberia?

–Desde luego, muy importante: se estima que las exportaciones se multipliquen por 2,5.

–¿Tiene fechas para acometer la planta de amoniaco?

–Queremos que esté finalizada para 2026. El proyecto de HyDeal prevé estar listo a fines de 2025 o comienzos de 2026.

–HyDeal considera vital que ArcelorMittal y Fertiberia coordinen la programación de sus inversiones entre sí y a su vez también con las que hará HyDeal para construir las plantas de producción de hidrógeno en Castilla y León y Aragón, y acometer las conducciones hasta Asturias. ¿Están avanzando ya en la planificación coordinada?

–Hay reuniones de coordinación casi todas las semanas.

–¿Tienen una estimación del volumen de inversión que requerirá las nuevas plantas?

–El proyecto para producir amoniaco verde en Avilés exigirá la construcción de una nueva planta de última generación y altamente flexible que situará a nuestro complejo industrial en la vanguardia en Europa en el desarrollo de la fertilización verde. Este proyecto está en este momento en su fase de maduración y la inversión exacta aún no se puede precisar, aunque será de una magnitud muy relevante. Es un proyecto muy importante para la fábrica, Avilés y Asturias.

–Ustedes invirtieron 10 millones en Trasona para ampliar la planta de nitrosulfato amónico y se ha dicho que invertirán ahora otros 40 millones. ¿Es correcta esta cifra?

–Esa cifra no es correcta. Se publicó, pero no fue emitida por Fertiberia. La cifra aún no está cerrada, pero es mucho más alta.

–¿La finalidad es que toda la fabricación de Trasona evolucione a fertilizantes verdes?

–Antes de 2035 el 100% de nuestros productos serán neutros en carbono.

–¿Cuántas toneladas pretenden producir en Trasona de amoniaco verde?

–Son cifras que dependen del estudio de viabilidad que se está haciendo, pero como mínimo se trata de cubrir las necesidades de nuestro entorno industrial.

–¿Se sabe ya cuál será la participación accionarial de Fertiberia en HyDeal España o dependerá de que entren más accionistas, como se prevé?

–Fertiberia forma parte de HyDeal porque se trata de un consorcio que garantizará el suministro estable y a largo plazo de hidrógeno verde que sustituirá al gas natural en la producción de amoniaco, lo que permite que la compañía descarbonice toda su cartera de fertilizantes y soluciones medioambientales para la industria. A su vez colaboramos a hacer posible esta iniciativa, ya que, a diferencia de otros proyectos que se han anunciado en España, HyDeal nace con un gran cliente que dota al proyecto de viabilidad (no hay que olvidar que Fertiberia es el mayor consumidor de hidrógeno de España). No se trata de la participación accionarial en el proyecto, sino de las sinergias mutuas que se generan entre los socios, que en nuestro caso son muy claras.   

–¿Cómo les afectará la supresión de los derechos de emisión gratuitos de CO2 en la UE si prospera la fecha más exigente (2032) de las planteadas?

–Si cumplimos el calendario, nuestro grupo tiene el compromiso de suprimir el CO2 en 2035. En Avilés no emitiremos desde 2026.

–La carestía de los fertilizantes se ha disparado con la guerra en Ucrania. ¿Prevén cómo van a evolucionar?

–Se está disparando el precio de los fertilizantes, de la energía y de todas las materias primas. El mercado está convulso. Todo está afectado y hay mucha incertidumbre. Ahora mismo el mercado es inestable.

–Fertiberia es propiedad del fondo Triton desde 2019. ¿Es un accionista comprometido?

–Es un fondo con vocación industrial y con músculo. Hemos tenido mucha suerte. Han creído en este proyecto y nos hacen creer en él y nos animan a este cambio transformacional. Es muy ilusionante. Con el anterior accionista, el Grupo Villar Mir, también tuvimos mucha suerte: saneó el grupo.

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