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Asturias será "clave" en el plan estatal de contingencia por el corte de gas ruso

La regasificadora de Gijón ampliará la capacidad de almacenamiento, las térmicas darán respaldo y las industrias se ofrecen a regular la demanda

El Gobierno de España asegura que el suministro de gas en el país está garantizado por la baja dependencia de Rusia y la amplia red de regasificadoras y de suministradores. Pese a ello, y a requerimiento de la Comisión Europea, el Ejecutivo está preparando un plan de contingencia de seguridad energética ante el peligro de que se cierre el grifo del gas ruso. En ese programa, Asturias jugará un papel clave porque va a permitir aumentar la capacidad de almacenamiento de gas a corto plazo con la puesta en marcha de la planta regasificadora de Gijón y porque puede ofrecer soluciones de respaldo en generación térmica con carbón y en gestión de la demanda de energía por el peso de su gran industria electrointensiva. Además, en el Principado está uno de los mayores depósitos estratégicos de combustibles del país.

La regasificadora de El Musel

Entrevistada por LA NUEVA ESPAÑA, la vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, adelantó que la puesta en marcha de la regasificadora de El Musel –construida hace diez años y hasta ahora sin uso– como centro logístico será "clave" en el plan de contingencia de seguridad energética. En primer lugar porque, según señaló Ribera, permitirá incrementar en un 6% la capacidad de almacenamiento de gas en España. Y en segundo lugar porque “dará cobertura solidaria a las necesidades de otros países que están en peores condiciones que España” en cuanto a dependencia del gas ruso, apuntó la Vicepresidenta, que destacó que “por la estructura del puerto de El Musel, por su capacidad de acogida, puede recibir grandísimos metaneros y facilitar la reexportación de gas en barco”. Por ese motivo, la puesta en marcha de la regasificadora de El Musel, prevista para finales de este año o principios del siguiente, se incluirá “como primera medida de apoyo a otros países de la Unión Europea en el plan de contingencia”, adelantó Ribera.

Las térmicas de carbón

Ante el riesgo de un menor suministro de gas y, sobre todo, de un fuerte incremento de su precio, el Ministerio para la Transición Ecológica ha pedido a Red Eléctrica de España, el operador de sistema eléctrico, que revalúe la necesidad o no de mantener abiertas las centrales térmicas de carbón que han solicitado el cierre de las instalaciones pero que aún no tienen la autorización definitiva. Interesa conocer la necesidad o no de prolongar la vida la térmica coruñesa de As Pontes, propiedad de Endesa, por su gran capacidad de generación al ser la central de carbón de mayor potencia de España, pero en la misma situación está también la central asturiana de Soto de Ribera, propiedad de EDP. La otra térmica de esta compañía en el Principado, la de Aboño, está operativa y ya no habría vuelta atrás para las centrales de Lada, propiedad de Iberdrola, y Narcea, propiedad de Naturgy, que ya están desconectadas del sistema eléctrico y pendientes del desmantelamiento de las instalaciones.

La industria electrointensiva

Teresa Ribera se reunió la semana pasada con representantes de las principales compañías energéticas, de las patronales de la industria, de las organizaciones de consumidores y de los sindicatos. La Vicepresidenta destacó la necesidad de adoptar, dentro de lo posible, medidas de eficiencia y ahorro energético e invitó a los asistentes a que hicieran propuestas para incluir en el plan de contingencia de seguridad energética que prepara el Gobierno y que enviará a la Comisión Europea. La Asociación de Empresas con Gran Consumo de Energía (AEGE), a la que pertenecen compañías con fuerte peso en Asturias –como es el caso de ArcelorMittal, Asturiana de Zinc o Nippon Gases, la antigua Praxair– planteó ya en ese encuentro recuperar el antiguo sistema de interrumpibilidad, un mecanismo de regulación de la demanda energética por el cual los grandes consumidores de electricidad se ofrecen, a cambio de una remuneración económica, a desconectarse de la red en caso de necesidad del sistema. Un mecanismo que estuvo vigente hasta junio de 2020 y en el que durante años tuvo gran protagonismo la industria electrointensiva asturiana, que en las subastas de Red Eléctrica obtenía buena parte de los bloques de mayor potencia interrumpible.

El almacén estratégico de combustible

Teresa Ribera señaló a LA NUEVA ESPAÑA que "otra de las materias primas energéticas que se exporta de Rusia hacia Europa en una cuantía muy notable es el diesel, y esto pone en alerta su disponibilidad en algunos países de la UE". El Ministerio para la Transición Ecológica ya ordenó, con carácter transitorio, reducir la obligación de mantenimiento de existencias mínimas de seguridad de productos petrolíferos en España por la situación geopolítica en Europa como consecuencia de la invasión de Ucrania por parte de Rusia. Esas existencias mínimas, que gestiona la corporación Cores, se almacenan en grandes depósitos como el de Petróleos Asturianos en el puerto de El Musel, uno de los mayores del Norte de España. El pasado marzo, en el marco del Plan de Respuesta Coordinado de la Agencia Internacional de la Energía, el Gobierno acordó la liberación de dos millones de barriles de petróleo de las existencias mínimas de seguridad existentes en España, pasando la obligación de 92 días equivalentes a 89,4. En junio, en una nueva acción coordinada, el Gobierno ordenó una nueva reducción hasta los 86,4 días con el objetivo de aliviar la tensión de los mercados y los efectos de un suministro inestable de petróleo crudo y sus derivados procedentes de Rusia. En esa ocasión se liberaron 2,3 millones de barriles de petróleo. Una parte de la reserva energética se almacena en las instalaciones de las empresas petrolíferas y de otra parte se encarga la corporación Cores, que utiliza instalaciones propias y arrendadas. Entre estas últimas están las instalaciones de Petróleos Asturianos en El Musel, con reservas para cubrir dos días la demanda de todo el país.

Alemania llena sus depósitos de gas, recurre a las centrales de carbón y llama al ahorro


La guerra en Ucrania ha puesto de manifiesto la alta dependencia de Alemania del gas ruso, que las renovables no podrán solventar a corto plazo, por lo que el Gobierno busca ahora llenar depósitos, diversificar suministros, recurrir a centrales de carbón y petróleo, además de llamar a la población y a la industria al ahorro. Las tareas regulares de mantenimiento del gasoducto Nord Stream, en principio hasta el próximo jueves y por el que últimamente ya fluía tan solo un 40% del volumen habitual –según Moscú, debido a la falta de una turbina–, y el temor a que Rusia no restablezca el flujo una vez finalizadas, acrecientan la preocupación en Alemania de cara al próximo invierno. Desde el pasado 23 de junio está en vigor el nivel de alerta del plan de emergencia del gas, el segundo de tres niveles, declarado entonces ante la disminución del suministro procedente de Rusia y los elevados precios de la energía. El pasado lunes, fecha de inicio de las tareas de mantenimiento del Nord Stream 1, el gobierno aseguró que la seguridad del suministro está garantizada y que por el momento no se plantea declarar el próximo nivel del plan de emergencia, que implicaría la intervención del Estado en el mercado para regular el flujo. El ministro de Economía y Clima, Robert Habeck, cuestionó la prioridad prevista, dado el caso, para los consumidores sobre la industria en caso de escasez de gas al subrayar que los hogares también deben hacer su contribución.

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