Suscríbete La Nueva España

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Transportistas

El transporte sube los precios por la crisis del gasoil, con las tecnologías alternativas "en el aire"

La falta de red impide considerar el hidrógeno como un sustituto incluso en los transportes ligeros | La cofradía coruñesa señala que los pescadores rechazan hacer inversiones por la falta de perspectivas de negocio en el futuro

José Manuel Reimúndez, presidente de la Asociación de Transportes Ligeros. Agencias

El diésel está un 45% más caro que hace un año en los surtidores coruñeses, casi un 9% por encima de la gasolina, y en las próximas décadas el carburante se hará haciendo cada vez menos viable por el fin de las reservas y las políticas europeas. Pero por el momento es un combustible imprescindible en el transporte coruñéscuyas empresas no confían en alternativas verdes para sus motores. El sector también advierte de que, aunque las empresas puedan mantenerse en el mercado incrementando sus precios, el incremento se traslada al consumidor final.

“Ahora la ley obliga a repercutir el coste del alza del gasoil en los clientes”, explica Alfredo Candales, gerente de Pocomaco, resumiendo el sentir de las empresas de logística de su polígono. Antes se encontraban con “un agujero negro cuando el combustible subía”. En los picos de coste de la década pasada, señala Candales, “los clientes no aceptaban la subida de tarifa”, pero ahora que la legislación obliga el diésel “es un problema menor: repercutes el coste”. La logística, señala Candales, está más preocupada “por todo el resto de suministros” cuyas subidas son “más difíciles” de trasladar: “la luz, que ha tenido una subida brutal, la ropa laboral, las carretillas elevadoras, las máquinas de etiquetaje...”.

El presidente de la Cooperativa de Camiones Basculantes (Codebas), Juan Ramón Torres, explica que entre sus asociados, que operan sobre todo en el Puerto, el alza del diésel también se traslada a la cadena. “O el sector cae o se ve obligado a repercutir en el cliente, es insostenible si no, y este a su vez se lo pasa al cliente final”, lo que aumenta una inflación ya por encima del 10%.

Pero el investigador del CSIC Antonio Turiel, que mañana estará en Paideia dando una charla sobre el futuro de la energía, considera que el problema del diésel en el futuro no será solo de precio, sino que habrá escasez, pues cae la producción global. Turiel considera que la crisis de falta de suministro está “a punto de llegar” a los países europeos.

“Sería el colapso de la economía mundial”, afirma tajante la vicepresidenta de la patronal del transporte Acotrades, Lucía Loureiro “puesto que el 99,9% del transporte se mueve a gasoil”. Si el litro de diésel continúa la tendencia de estos años y sigue aumentando, señala, “seguirán subiendo aún más los precios de absolutamente todo”, por lo que “quiero pensar que se pondrán medidas” si el Gobierno quiere evitar que “la inflación se dispare todavía más”.

Para poner coto al incremento de los precios, Loureiro pide acciones como aumentar el bono al precio para los que lo emplean de manera profesional: “está claro que el transporte necesita de mayores medidas puesto que es quien más consume”.

La alternativa sería sustituir los motores diésel por otros de energías limpias, pero Torres señala que, por el momento, “está todo en el aire". Según indica, “se habla de la pila de hidrógeno, de la electricidad, las casas de camiones ya lo empiezan a promocionar”, pero “yo creo que no es viable” por el momento. La explicación, señala, está en la falta de una red de lugares en los que repostar. “No hay estaciones de hidrógeno, ahora dicen que van a montar una en el Puerto, y a los coches eléctricos les está pasando que tienen que recogerlos grúas en Pedrafita y llevarlos a recargar” ante los embotellamientos: “La infraestructura no está hecha”.

Además, indica, hay cuestiones técnicas difíciles de evitar. Una de ellas es la “orografía” de Galicia. “Mover un camión aquí no es igual a hacerlo en Castellón o por ahí, el consumo es mucho mayor”, considera el presidente de Codebas, que cree que “no hay nada que pueda suplir al diésel en el transporte industrial”, aunque quizás por ciudad “pueda trabajar el eléctrico”.

“Lo eléctrico no es rentable”

Pero el presidente de la Asociación de Transportes Ligeros, José Manuel Reimúndez, defiende que el diésel sigue sin competidor incluso entre los vehículos de menor porte. “La subida del gasóleo vino para quedarse”, indica Reimúndez, que añade que “muchos transportistas están parando” por ello. Pero al tiempo señala que “en el vehículo eléctrico no podemos confiar: no hay dónde cargar y no es rentable”. Además de poco práctico. “Si tienes un servicio de 24 horas no puedes estar pendiente de cargar el vehículo cuando vuelvas a la nave”, argumenta.

A esto se suman los altos costes de hacer el reemplazo, explica el transportista: “No todo el mundo puede comprarlo, no puedes decirle a una empresa que cambie diez, veinte, treinta, vehículos, o uno, cuando a lo mejor aún estás pagando la letra del que tienes actualmente”.

Reimúndez carga contra la gestión pública del sector, pues señala que sufre la “competencia ilegal” de “furgonetas viejas y sin rotular”. Critica que ya no sea un requisito tener un vehículo nuevo para dedicarse al transporte, pues están entrando en el transporte personas “con vehículos que vendimos nosotros hace diez años”. También señala que las administraciones, “los primeros que deberían dar ejemplo”, mantienen parques de vehículos antiguos sin emprender la renovación.

La venta de barcos, “parada”

Otro sector que no puede prescindir del diésel es el de la pesca. El patrón mayor de la cofradía coruñesa, Felipe Canosa, indica que la crisis del gasoil y el trasvase a nuevas tecnologías “sinceramente no creo que vaya a ser de la noche a la mañana”. Mientras, llevan un año sufriendo el alza del combustible —pararon en marzo, provocando escasez de pescado fresco—, y, al contrario que en el transporte, los pescadores no pueden subir automáticamente el precio de su producto, que se subasta en la lonja.

El aumento del precio, señala Canosa, les ha causado un “desarreglo, todo es un poco más justo de lo que era y las ganancias son menores”. ¿Y qué pasará a medio plazo? Según el patrón mayor coruñés, no parece haber mucha confianza para invertir: “la cosa está bastante parada en cuanto a la venta de barcos, hay gente que está con idea de vender y no mucha que se quiera meter”, explica. Además del alza del diésel, Canosa explica que el sector se ve perjudicado por trabas administrativas y pagos de tasas.

Compartir el artículo

stats