El rendimiento de los depósitos bancarios tardará en mejorar pese a la subida de tipos
El exceso de liquidez frena la rentabilidad de las cuentas bancarias, aunque el euríbor y el coste de los préstamos han entrado en la senda alcista

El rendimiento de los depósitos bancarios tardará en mejorar pese a la subida de tipos / JAIME GALINDO
El alza rauda de los tipos oficiales de interés tardará en mejorar la remuneración de los depósitos bancarios. Aunque algunas entidades (fundamentalmente, de pequeño tamaño, de capital extranjero, determinadas financieras de base tecnológica y neobancos, así como alguna versión digital de algún gran grupo español) han abierto la espita de la carrera por trasladar la subida de las tasas de interés a las cuentas de pasivo de sus clientes, la previsión en los grandes bancos cotizados es que la repercusión del endurecimiento de la política monetaria en la rentabilidad del ahorro, bien en productos a la vista o a plazo, aún se va a demorar. "Los subiremos lo más tarde que podamos", admitió un profesional del sector. La gran abundancia de liquidez en poder de la banca hace innecesario por ahora que las entidades de referencia se planteen una "guerra" de pasivo al viejo estilo.
En realidad, el mercado financiero reaccionó con rapidez al fin de la era de los bajos tipos de interés. Pero su traslación ha sido asimétrica según el lado del balance de que se trate.
De hecho, los mercados se anticiparon a los designios más restrictivos del Banco Central Europeo (BCE) y, meses antes de que la autoridad monetaria decidiera emprender su cruzada contra la inflación y frenar la depreciación del euro frente al dólar –lo que está contribuyendo a elevar el coste de la energía y las materias primas, con la consiguiente importación de inflación, y al debilitamiento del saldo por cuenta corriente–, el interés interbancario empezó a repuntar con rapidez.
El euríbor (el tipo de interés al que los bancos se prestan dinero entre sí, y que es uno de los principales índices de referencia para las hipotecas y otros préstamos) inició su escalada en diciembre. Tras marcar entonces valores mínimos (-0,502%), el euríbor emprendió una remontada que le llevó a tasas positivas en abril, tres meses antes de que el BCE subiera sus tipos por vez primera en once años. El mes pasado el euríbor cerró en el 2,629%, su media mensual más alta desde diciembre de 2008 y el 31,45% superior al tipo principal de refinanciación, que el BCE situó la semana pasada en el 2%.
La banca también reflejó esta tendencia. El tipo sintético de préstamos y créditos para nuevas operaciones que recopila el Banco de España arroja un incremento del coste del 72,45% en nueve meses: si en diciembre se situaba en 1,67%, en septiembre estaba ya en el 2,88%.
Por el contrario, la rentabilidad de los depósitos, aunque ha mejorado en ese tiempo el 66,66% (casi seis puntos menos), sigue en tasas prácticamente inapreciables: la rentabilidad del ahorro a la vista pasó del 0,03% de media al 0,05%. Y, en el caso de los depósitos a plazo, el tipo medio ponderado ha pasado del 0,04% al 0,08% en los últimos tres meses para los particulares y del 0,70% al 0,74% para las empresas.
El BCE endurece las condiciones de sus inyecciones a la banca, lo que puede ayudar a mejorar el trato al ahorro
Esta disparidad entre la rentabilidad del pasivo y del activo explica que el conjunto de la banca haya declarado un notable crecimientos de sus márgenes y de sus beneficios en los nueve primeros meses del ejercicio.
El rendimiento del pasivo ni tan siquiera es homogéneo. Los depósitos de las empresas se remuneran al 0,05% su rentabilidad ha mejorado en dos centésimas desde hace algo más de un año. Es cierto, no obstante, que a las grandes empresas se les llegó a aplicar hasta hace escasos meses intereses negativos por sus depósitos bancarios cuando el BCE también cobraba a la banca por aparcar su exceso de liquidez en la ventanilla del eurobanco.
Pero mientras para las sociedades mercantiles la remuneración ha mejorado, para los clientes individuales y las familias persiste en el 0,02% desde agosto de 2021.
Lo que subyace en esta política bancaria es la gigantesca liquidez existente en el sistema financiero. El ahorro depositado en la banca tanto a la vista como en plazos de hasta dos años supera los 1,318 billones de euros, lo que equivale al 109,42% del PIB español según el valor de la producción con la que la economía española cerró el último ejercicio. El 75,40% de ese ahorro (994.300 millones) pertenece a clientes individuales.
De modo que, aunque mucho dinero migró en los últimos años a los fondos de inversión para escapar de la trampa de la nula rentabilidad de las cuentas bancarias, aun asumiendo mayor riesgo, el sector sigue rebosando de recursos de pasivo. Esta tendencia al ahorro se disparó durante la pandemia y los confinamientos por los cierres de la hostelería y la cancelación de viajes durante gran parte de 2020. Pero desde entonces, los recursos depositados en cuenta bancarias siguieron creciendo y aumentaron en 103.763 millones (el 8,5%).

Tipos de interés
Esta sobreabundancia explica que el dinero que la banca española aparca en la llamada facilidad de depósito del BCE haya superado por vez primera el billón de euros.
A ello también contribuyen las inyecciones de liquidez que realizó el BCE a la banca durante la pandemia con las llamadas operaciones de refinanciación a plazo más largo con objetivo específico (TLTRO-III) y cuya finalidad era incentivar el crédito bancario. Esa liquidez llegó a tener interés negativo: el BCE pagaba a la banca hasta el 0,3% por prestarle ese dinero. Este mecanismo se convirtió en una gran fuente de beneficios para el sector bancario porque desde la subida de las tasas en julio la banca ha estado colocado en las cuentas del BCE al 0,75% de interés parte de los 2,1 billones que aún no ha devuelto de las TLTRO y que el BCE le había proporcionado a un tipo mucho más bajo e incluso negativo.
Ahora, y tras la tercera subida consecutiva por el BCE de sus tres tasas oficiales de interés el pasado día 27, la retribución de la facilidad de depósito (en la que los bancos aparcan el dinero que les sobra) se ha duplicado: pasó del 0,75% vigente hasta ahora al 1,5%. Esto significa que los beneficios "caídos del cielo" que obtiene la banca con el arbitraje del dinero procedente del BCE podrían también doblarse sin asumir riesgo alguno. Para impedirlo, la autoridad bancaria endurecerá las condiciones de las TLTRO: a partir del día 23 la banca deberá pagar un interés por estos recursos en función de cómo evolucionen las tasas de referencia. Con ello resta atractivo a este instrumento y además facilitará su devolución (el 55% de las TLTRO vencen antes de junio) instaurando más opciones de amortización anticipada.
Con esta decisión, el BCE también se garantiza el drenaje de liquidez en el sistema, devolviendo la coherencia a su política monetaria, de modo que todas sus acciones sean acordes con el giro que ha introducido en su estrategia al pasar desde la beligerancia expansiva a la contracción restrictiva para frenar la inflación. Este movimiento también podría dar una oportunidad de mejora a la rentabilidad de los depósitos bancarios.
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