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AZSA prevé inversiones en electrolisis, fotovoltaica y recuperación de calor

La compañía aspira a ser más eficiente en energía, pero alerta de que su "continuidad siempre estará en riesgo" por el alto coste eléctrico

Nueva planta de electrolisis de Asturiana de Zinc.

Asturiana de Zinc (AZSA) se está planteando acometer a medio plazo una nueva inversión en el proceso de electrolisis de su factoría de San Juan de Nieva (Castrillón) para que la modulación de la producción, adaptándola a las franjas horarias de menor coste energético, no le entrañe, como hasta ahora, mermas del volumen de fabricación del 50% en aquellas horas en las que reduce el consumo eléctrico por la mayor carestía de este insumo.

La inversión en estudio, cuyo importe no fue precisado, sería de menor cuantía que los más de 100 millones que la compañía invirtió en la nueva planta de electrolisis, que entró en actividad en julio y que sustituyó a las dos instalaciones de 1960 y 1974 que operaban hasta entonces, señaló el presidente de AZSA, Carlos Navalpotro, en un foro organizado en el Congreso de los Diputados por la Asociación Española de Empresas con Gran Consumo de Energía (AEGE).

AZSA, una de las empresas españolas más intensivas en consumo eléctrico (precisa dos millones de megavatios al año), ha estado ajustando su producción desde 2021 para reducir su exposición a los períodos horarios de precios máximos. Esto causó que en 2021 redujera su producción por vez primera en trece años. Desde septiembre, y ante el nuevo aumento de los precios energéticos, la producción se reduce a la mitad durante muchas horas del día, con el consiguiente impacto financiero. La nueva inversión permitiría al grupo disponer de capacidad ociosa para atenuar esas caídas de producción.

La compañía, filial del grupo suizo Glencore, también está considerando acometer una inversión para dotarse entre 2023 y 2024 de una instalación fotovoltaica que ocuparía 200.000 metros cuadrados en los antiguos depósitos de residuos del grupo en El Espartal. Con ello aspira a autoabastecerse del 0,6% de la energía eléctrica que consume. Adicionalmente, la empresa castrillonense está analizando la opción de acometer un plan para la recuperación de calor en sus plantas de ácidos.

Todas estas medidas contribuirían a mejorar la eficiencia energética de la factoría, como ya ocurrió con la construcción de la nueva planta de electrolisis, que también permitió aumentar la capacidad productiva y la seguridad.

La empresa mantiene el compromiso de reducir sus emisiones de CO2 en el 15% en 2026, a la mitad en 2035 y suprimirlas en 2050.

La compañía ya tiene en vigor un contrato de compra de energía a largo plazo, que entró en vigor en diciembre, y ha pactado otro que lo hará en 2025 para dotarse de un precio de la energía más estable, asumible y predecible.

Pese a este empeño, el presidente de AZSA alertó de que la "continuidad" de la empresa "siempre está en peligro si las autoridades no toman medidas" ante el elevado coste de la energía.

Asturiana de Zinc, con una capacidad de producción anual superior a 510.000 toneladas de zinc vendible, da ocupación a más de 1.000 empleados y a más de 300 contratistas.

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