La Junta General del Principado tiene previsto aprobar hoy la ley que alumbre la Agencia de Ciencia, Competitividad Empresarial e Innovación. Este nuevo organismo asumirá las competencias que hasta ahora ha tenido el Instituto para el Desarrollo Económico (Idepa) con el objetivo de canalizar todas las políticas de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) de Asturias. A partir de su publicación en el BOPA, la Consejería de Ciencia, Innovación y Universidad tendrá un plazo de seis meses para poner a funcionar el nuevo ente, con una plantilla de más de 50 trabajadores. "Lo que queremos con la Agencia es que las políticas de I+D trasciendan legislaturas", aseguró el pasado lunes el consejero, Borja Sánchez, durante el desayuno informativo "Los retos de la transformación digital", organizado por LA NUEVA ESPAÑA. En el encuentro también participaron Pablo Coca, director de desarrollo de negocio y operaciones del Centro Tecnológico de la Información y la Comunicación (CTIC), y Román Benito, director de Open Banking de Unicaja.

Los datos de la oficina europea de estadísticas, Eurostat, señalan que Asturias es la cuarta comunidad autónoma de España donde hay un mayor impacto de alta tecnología: un 4% del PIB regional y un 3,8% del empleo. "Las cifras de Eurostat certifican que Asturias parte de una posición muy buena en el ámbito tecnológico. Estamos muy cerca del País Vasco, aunque más lejos de Madrid y Cataluña. Pero, en cualquier caso, partimos de una situación buena, y ahora lo que nos toca desde el lado de la Administración es definir las herramientas con las que seguir potenciando la alta tecnología y mirar hacia regiones en las que el empleo tecnológico es del 12% o 13%, como sucede en algunas zonas de Reino Unido", afirma Sánchez, que anima a la administración pública y a las empresas a "plantear objetivos ambiciosos". "¿Por qué no podemos caminar hacia esas cifras del 12%? Es cierto que esos porcentajes se dan en zonas metropolitanas, pero no olvidemos que el área de Oviedo, Gijón y Avilés es la séptima aglomeración urbana de España", destaca.

No obstante, en el sector no es oro todo lo que reluce. La semana pasada, el Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó los datos de gasto en I+D por habitante en 2021, que arrojan un resultado más bien negativo para Asturias: 203,01 euros, por debajo de la media nacional y en el sexto puesto por la cola, sólo por encima de Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura, Baleares y Canarias.

El consejero de Ciencia hizo una valoración de esos datos. "No podemos confundir innovación con I+D, como hace mucha gente. No todos los ámbitos funcionan con una linealidad de I+D+i; ésta opera linealmente en el ámbito biomédico y poco más. En el resto de sectores, a nivel global tan sólo el 10% de la innovación procede de la I+D+i", explicó. En cualquier caso, Sánchez sostuvo que "el dato realmente indicativo será el dato de inversión en I+D en relación al PIB, porque eso refleja la estructura de la economía". En 2021 el gasto total en Asturias aumentó un 5,4%, y el consejero considera que "hay que seguir por esa senda de crecimiento". "España tiene el objetivo de que en 2030 el porcentaje sea del 3%, del que el 1,25% sea inversión pública y el 1,75%, privada. Es verdad que en Asturias todavía no hemos alcanzado los niveles de inversión previos a la crisis financiera, pero confío en que la aparición de la Agencia y el Contrato Programa con el que cuenta la Universidad de Oviedo, y consolidando anualmente una mayor partida presupuestaria, contribuyan a ello", manifestó.

"Sí es cierto que tenemos que ser capaces de aprovechar el poder transformador que tiene la I+D para la economía. Y ahí Asturias está creciendo poco a poco", aseguró Sánchez, que insistió en el papel de la futura Agencia de Ciencia. "Antes la región no tenía un mecanismo de gestión administrativa de la I+D, por lo que, por muchos recursos económicos que se quisieran poner, carecíamos de un recurso eficaz para sacar año tras año los diferentes programas", indicó el dirigente, que remarcó que ese será precisamente la misión de la nueva entidad: "Con ella queremos ligar la innovación con la promoción económica".

Uno de los aspectos más esenciales y a veces más delicados de la innovación tecnológica es el lapso de tiempo desde que se inicia un proyecto hasta que florecen sus beneficios económicos. Pablo Coca, del CTIC, señaló que "a nivel microeconómico, un ciclo transformador necesita un mínimo de tres años para que se vean resultados". Coca recordó que las inversiones en I+D "son políticas de larga duración, y ahí la clave es la estabilidad", y puso ejemplos tanto de España como del extranjero: "En el País Vasco y en los países nórdicos las políticas de I+D están asumidas como políticas de Estado que trascienden los vaivenes parlamentarios y los ciclos políticos. En esos países, las competencias de innovación están al más alto nivel". El directivo del CTIC alabó el organigrama del Principado en ese sentido: "En Asturias ya estamos a nivel de Consejería, que permiten hacer cosas que no se podrían hacer, por ejemplo, con una dirección general".

Román Benito, de Unicaja, manifestó su coincidencia con los profesionales del sector tecnológico del Reino Unido "cuando recelan respecto al ROI (retorno de la inversión, por sus siglas en inglés), porque muchas veces uno no sabe cuándo esa inversión podrá generar un beneficio, si es que lo genera". "Los británicos prefieren hablar del VOI (valor de la inversión), porque eso ya se refiere a otra cosa, al modo en que esa inversión va a aumentar el valor general de mi empresa, mi hospital o mi universidad", matizó.

Pablo Coca, Borja Sánchez y Román Benito, durante el encuentro con LA NUEVA ESPAÑA. | Miki López

Pablo Coca, Borja Sánchez y Román Benito, durante el encuentro con LA NUEVA ESPAÑA. | Miki López

Respecto a los tiempos de maduración, Sánchez puso el ejemplo de la empresa de la que es fundador, Microviable Therapeutics: "Las investigaciones que sirvieron de base para fundar esa empresa comenzaron en 2009, la empresa se fundó en 2016 y ahora en 2022 es cuando estamos dando un empujón, pasando los diez trabajadores". A nivel de Asturias, el consejero insistió en la importancia de que la Agencia "trascienda legislaturas" porque, de otro modo, "no podremos aprovecharla". Además, explicó, "lo deseable es que los programas de la Agencia estén acompasados con el marco financiero plurianual de la Unión Europea". "En 2027 vamos a tener una oportunidad única de alinearnos, porque nuestro siguiente plan de Ciencia y Tecnología operará de 2023 a 2027, y a partir de entonces podremos alinearnos con la siguiente estrategia europea, que irá hasta 2033", avanzó.

El consejero defendió la implicación de las administraciones públicas en las innovaciones, incluso las más osadas. "A los fondos de capital riesgo, el riesgo no les gusta demasiado. Por lo tanto, las administraciones públicas tenemos que apoyar las ideas verdaderamente disruptivas, obviamente siempre que tengan una buena base tecnológica, y aquí la Agencia va a tener mucho que decir. Ojo, si una administración hace esa apuesta y salen beneficios, lógicamente la administración debe participar de los mismos", aseguró.

En un momento en que muchas regiones compiten por atraer talento tecnológico, ¿qué puede ofrecer Asturias? "La forma en que las empresas atraen talento y en que los empleados se quieren relacionar con las empresas están cambiando drásticamente. Ya no vale trabajar de cualquier manera y a cualquier precio. Tenemos que desactivar de nuestro cerebro la frase de ‘es que esto siempre se ha hecho así’. Ahora es prácticamente el talento el que le pone las condiciones a las empresas. Para cocinar todos estos ingredientes, Asturias tiene una palanca tremenda: su singularidad como región en calidad de vida y su condición de paraíso climático", destacó Benito. "Yo no me preocuparía tanto por cuestiones como si somos un millón de habitantes, si ya no somos un millón… Eso no me preocupa; no por ser más grandes necesariamente vamos a ir mejor", aseguró.

Borja Sánchez se mostró de acuerdo con esta última afirmación. "Cuando me hablan de la pérdida del millón de habitantes, siempre respondo que cuál es la población ideal que debe tener Asturias. El problema no es tanto ese como la distribución geográfica y la tasa de actividad. En esa tasa, no nos queda más remedio que tratar de converger con la media nacional y crear una buena base tecnológica", subrayó. Según el consejero, "Asturias ya es una región atractiva que está atrayendo gente" y "el Gobierno asturiano lleva tiempo con una campaña para atraer nómadas digitales y teletrabajadores". Sánchez apuntó también a la cuestión "clave" de la llegada del AVE va a ser clave: "Hay que posicionarse ya. Si logramos a atraer teletrabajadores, podremos atraer también empresas".

Para Pablo Coca, un aspecto esencial es "superar el municipalismo" y adoptar "la escala de Asturias". "Por sus características, Asturias puede crear muy rápidamente una cadena de valor. Por ejemplo, tenemos una única universidad, lo cual no es un tema menor, porque canaliza todas las conexiones con los centros tecnológicos y las empresas. Ahora el gran reto es posar y consolidar nuestra rapidez para lanzar iniciativas".

Una iniciativa en la que el Principado ha puesto esperanzas es la candidatura de Gijón a albergar la Agencia de Inteligencia Artificial. Así lo explicó Sánchez: "Hemos planteado una candidatura de región que no tiene nada que envidiar al resto de regiones competidoras. Por ejemplo, tenemos la ventaja de que no tenemos la capa legislativa de la diputación".