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Empresas

Inditex año I, después de Pablo Isla

Hoy se cumple el aniversario del anuncio de la marcha del expresidente de la multinacional gallega | Desde entonces se han producido cambios en la compañía para que todo siga igual

Pablo Isla. Miguel Vidal

Aún no había amanecido cuando Inditex anunció, hace hoy un año, el relevo en lo más alto de su cúpula (el cambio se haría efectivo el 30 de marzo). Pasaban las siete y media de la mañana del 30 de noviembre cuando la multinacional enviaba una “información privilegiada” a la Comisión Nacional del Mercado de Valores. El acuerdo se había tomado el día anterior y para que no se filtrase, aunque solo un grupo muy reducido de personas conocía la decisión, se decidió hacer pública la noticia antes de la apertura de la jornada bursátil. Lo habitual en la compañía es hacerlo una vez han cerrado los mercados, como ocurrió el pasado 25 de octubre, cuando informó de que había alcanzado un acuerdo inicial para la venta de su negocio en Rusia al grupo Daher.

La comunicación de hace un año tenía seis puntos. En el primero se notificaba que el Consejo de Administración aceptaba “la renuncia” presentada por Pablo Isla como presidente y miembro del Consejo de Administración “en el contexto de su desvinculación de mutuo acuerdo”. El segundo era la designación de Marta Ortega como presidenta. Y el cuarto, el nombramiento de Óscar García Maceiras, como consejero ejecutivo y consejero delegado. A partir de ese momento, se han producido cambios en el grupo textil con el objetivo de que todo siga igual. La fuerte cultura de la empresa, implantada por el fundador desde sus inicios, ha evitado que las mudanzas apenas se hayan notado en el día a día.

Entre los acontecimientos que no cambian destacan los resultados económicos. El pasado marzo, última aparición pública de Pablo Isla al mando de la firma gallega, se anunciaron las cifras del ejercicio 2021: 3.243 millones de ganancias y 27.716 millones en ventas. En septiembre, ya con Marta Ortega y Óscar García Maceiras al frente, Inditex logró un beneficio histórico en el primer semestre de 1.794 millones, un 41% más que en el mismo periodo del año anterior.

Sin prisa, pero tampoco sin pausa se han producido también salidas y relevos en los mandos intermedios. La pasada semana se anunció que Carlos Crespo, hombre de confianza de Isla en la multinacional, dejará la empresa a finales de año. Fue el consejero delegado entre julio de 2019 y noviembre de 2021. Ayer se conoció que la compañía renueva su dirección en Francia. Son cambios para que todo siga, más o menos, igual, y que la maquinaria no se pare.

Aunque parece que todo continua igual, no es así. Durante la etapa de Pablo Isla se puso el objetivo, sobre todo, en los resultados económicos: ventas, crecimiento, márgenes, beneficios… Aunque la nueva cúpula no obvia esta faceta, muy importante en la sede de Arteixo, sí que tanto Marta Ortega como Óscar García Maceiras también han centrado el foco en los trabajadores que hacen que la firma sea lo que es en la actualidad y en que, aunque podría haberse olvidado, la multinacional es una empresa de moda, que es lo que también siempre ha reivindicado Amancio Ortega. “Inditex siempre ha sido, antes que cualquier otra cosa, personas. Personas que trabajan con mucha dedicación. Personas que jamás se rinden, personas que no se conforman y que buscan siempre mejorar en todo lo que hacen”, proclamó Marta Ortega en su primera aparición pública como presidenta el pasado julio durante la junta general de accionistas. Y sobre el mensaje de que son una firma de moda, en el mismo acto recordó que la compañía tiene “el deseo continuo de acercar la ilusión y la belleza de la moda a millones de personas en todo el mundo”. Un mantra en el que insistió García Maceiras en la misma comparecencia: “Somos una empresa de moda, y como tal apelamos a la emoción de nuestros clientes a través de la creatividad, del diseño, de la calidad, de la sostenibilidad y de la belleza de nuestras tiendas”. Y que reiteró el pasado octubre durante su intervención en el Congreso del Instituto de la Empresa Familiar, que se celebró en Cáceres. “Aspiramos a seguir siendo una empresa de moda que apela a la emoción de nuestros clientes para ofrecerles aquello que desean en todo momento”, reconoció.

Y mientras el grupo continua con su idea de seguir cambiando para que todo se mantenga igual, el que fue el capitán del barcoPablo Isla, durante 17 años, ha bajado el ritmo, pero como reconoció en su despedida en marzo no se ha frenado: “No me voy a retirar, evidentemente”. Eso sí, ahora tiene más tiempo para, por ejemplo, ver el Mundial de fútbol o seguir a su Real Madrid.

En este último año solo ha realizado tres apariciones públicas: dos fueron sendas fotos enviadas a los medios —muy en su línea de estar alejado lo máximo posible de los focos— para anunciar en abril que era el nuevo presidente del consejo rector de IE University y que acababa de crear en agosto la productora Fonte Films. La tercera, ya presencial, fue en el South Summit Madrid, el mayor evento español de emprendimiento, que se celebró el pasado junio.

Se pueden contar con los dedos de ambas manos las veces que Pablo Isla, durante sus 17 años en Inditex, ha hablado de forma pública al margen de lo que eran las presentaciones de resultados o las juntas generales de accionistas. Por eso, sus palabras cobraban gran relevancia cuando lo hacía fuera de la multinacional. En el South Summit aseguró que “cuando el principal objetivo de una gran empresa no solo es tener beneficios sino también mejorar el sector y la sociedad en general, entonces la innovación surge de una manera prácticamente natural”. O que “la innovación es un estado mental” y que “no hay que obsesionarse con el éxito, sino con hacer las cosas lo mejor posible. El resto ya vendrá”. Esa es la idea que empuja a Inditex antes de Isla y después de Isla.

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