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El dueño de la cervecera Damm entra en Unicaja en medio del pulso interno

Carceller, exconsejero de Hidrocantábrico, toma el 1% del banco que pilota Manuel Menéndez

Demetrio Carceller.

Demetrio Carceller. / Yago González

Yago González

Yago González

Oviedo

El presidente de la cervecera Damm, Demetrio Carceller, ha irrumpido en el accionariado de Unicaja justo cuando la entidad financiera (que absorbió a Liberbank) se encuentra en plena remodelación de su cúpula directiva. El consejero delegado es el asturiano Manuel Menéndez, cuya revaluación en el cargo antes del 31 de julio pende de un hilo, dado que la Fundación Unicaja tumbó la semana pasada el nombramiento de dos consejeros independientes presuntamente afines a él.

El paquete accionarial de Carceller ronda el 1%, y fuentes de su entorno han asegurado que su intención es seguir comprando capital del banco. El empresario es también vicepresidente de Ebro Foods (tiene una participación del 11,68%) y el primer accionista de Sacyr, con un 14,59%. Asimismo, presidente la petrolera Disa.

Los hermanos Carceller –Demetrio, José, Lourdes, María y Carmen– destacan entre los mayores propietarios de tierras de España, con fincas situadas principalmente en Andalucía y Extremadura. El patrimonio familiar asciende a 1.865 millones de euros, el vigésimo segundo mayor del país. La familia fue accionista en Asturias de Hidroeléctrica del Cantábrico en los años 90, y Demetrio Carceller llegó a estar en el consejo de administración de la eléctrica, presidida por Manuel Menéndez desde 2001.

Los grandes accionistas de Unicaja son la Fundación Unicaja (30,2%), la familia Mayoral (5%), el fondo Oceanwood (7,41%) y el promotor de centros comerciales Tomás Olivo (5,18%).

El próximo julio, el presidente de Unicaja, Manuel Azuaga, deberá ceder sus poderes ejecutivos al consejero delegado que acuerde el consejo de administración. Los últimos acontecimientos en la junta de accionistas inclinan la balanza hacia el sector contrario a la continuidad del asturiano Manuel Menéndez.

La Fundación Bancaria Unicaja, enfrentada al ejecutivo asturiano y a la mayoría de consejo, tumbó el pasado día 30 el nombramiento de los dos consejeros independientes propuestos por el órgano de administración (Isidoro Unda, ex presidente de Crédito y Caución, y Maite Costa, ex presidenta de la Comisión Nacional de Energía). El veto a ambos independientes por su supuesta afinidad a Manuel Menéndez salió adelante por mayoría y con el respaldo explícito de las acciones en manos de los sindicatos. Se estima que la posición beligerante de la Fundación pudo haber sido secundada por otros accionistas relevantes, en particular por los inversores Mayoral y Tomás Olivo.

Al cese de ambos vocales independientes se sumó el nombramiento de los cuatro nuevos consejeros que postuló la Fundación para reemplazar a los cuatro que hasta ahora representaban a esta institución, y a los que el nuevo patronato de la Fundación también tilda de afines al sector asturiano.

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