Entrevista | Íñigo Cabal Presidente de la Asociación de la Empresa Familiar Asturiana (Aefas)

"La burocracia lastra a las empresas y perjudica tanto o más a la Administración"

"Los asturianos tenemos que ser optimistas y creérnoslo: la región tiene casi todo para triunfar, falta cerrar el círculo con la fiscalidad"

Íñigo Cabal

Íñigo Cabal / Mario Canteli

Pablo Castaño

Pablo Castaño

La Asociación de la Empresa Familiar Asturiana (Aefas), que agrupa a casi 200 compañías con más de 23.000 puestos de trabajo, celebró esta semana en Oviedo su asamblea anual. Desde hace un año, el economista Íñigo Cabal Alonso, director general de Geinco Grupo, preside la organización.

–Ha llegado al ecuador de su mandato. ¿Qué balance hace?

–Muy positivo. Es un verdadero gusto estar en esta asociación, que el próximo año va a cumplir 25 años, y presidirla. Hay unos intereses compartidos de manera unánime en defensa de la empresa familiar y de su continuidad, y me siento muy arropado.

–¿Y que planes tiene para este segundo año?

–Yo siempre hablo de perseverar. Debemos hacerlo con nuestros objetivos porque no podemos decir que se hayan culminado.

–¿Qué falta?

–Tenemos que conseguir que cale en nuestras familias empresarias los principios de continuidad, de formación y de apego al territorio para seguir tirando de esta comunidad. Y continuamos persiguiendo el tema de la fiscalidad, que es uno de nuestros objetivos fundamentales: intentar conseguir que no estemos diferenciados con el resto de territorios. Es una batalla en la que estamos en comunicación continua con el Gobierno regional, que nos escucha y nos recibe, y eso nos satisface.

–Sin embargo, según la encuesta interna de la asamblea de Aefas, la principal preocupación de las empresas familiares es ahora la falta de personal.

–Si, pero la segunda es la fiscalidad. No ha dejado de preocupar. Como nosotros somos empresas de larga trayectoria que queremos continuar, que somos conservadoras, que tenemos plantillas fijas muy estables, eso nos hace dotarnos de solvencias financieras para aguantar las crisis, lo que nos puede lastrar fiscalmente. Por tener una tesorería excesiva se nos perjudicar en la interpretación para aplicar el impuesto de sucesiones y donaciones.

En empleos cualificados hay serias dificultades para encontrar personal pese a las cifras de parados

–Pero en Asturias, en las transmisiones de empresas familiares de padres a hijos, hay una bonificación del 99% del tributo.

–Existe esa bonificación, pero luego está el criterio de interpretación de bienes afectos y no afectos.

–¿A qué se refiere?

–Cuando hay una tesorería excesiva, Hacienda considera que hay una parte que no necesitas y sobre ella no te aplica la bonificación. Quienes salen perjudicadas son las comunidades donde sigue aplicándose el impuesto, como Asturias. Y me preocupan de manera especial las empresas familiares en tercera generación, la de los primos, porque esos accionistas no tienen ninguna bonificación en el impuesto de sucesiones y donaciones, y en un momento de relevo generacional ese motivo puede poner en peligro la continuidad de la empresa.

–El Gobierno regional defiende una armonización del impuesto a nivel nacional.

–Nosotros también queremos armonizar, pero que sea a la baja. Y mientras que armonizamos y no, ¿qué pasa con las empresas asturianas?

–Dígalo usted.

–La fiscalidad diferenciada con nuestros vecinos tiene un doble efecto. Por una parte está el peligro que supone para la continuidad de algunas empresas, porque los accionistas se van a ver perjudicados y en un momento determinado pueden decidir vender o cerrar las empresa. Y en segundo lugar, esta competencia fiscal nos perjudica para la atracción de nuevos proyectos. El presupuesto del Principado son 6.300 millones y el 50% de la recaudación viene vía IVA e IRPF y está ligada al empleo, la actividad y el consumo. En el momento que estamos perdiendo en atracción de proyectos, estamos perdiendo la parte más importante de la recaudación impositiva del Principado.

Hay que dar el paso de medir los procesos administrativos y ver los ratios por funcionario

–La otra gran preocupación de la empresa familiar es la dificultad para encontrar personal. ¿Cómo es posible en un región con más de 54.700 parados?

–El Servicio Público de Empleo tendrá que remangarse y ponerse a casar esa demanda y oferta. Lo cierto es que con empleos cualificados hay serias dificultades para encontrar personal.

–Entonces no es un problema de falta de mano de obra, es un problema de cualificación.

–Falta mano de obra para determinados puestos.

–En las experiencias de FP dual en Asturias no hubo mucha participación de las empresas.

–Bueno, a partir de septiembre ya no se hablará de FP dual, llegará una nueva FP con parte de formación en las empresas y creo que va a ser muy positivo porque vamos a acercar la educación al mundo empresarial y vamos a casar nuestras necesidades. Además será una manera de hacer una primera selección de personal. Es una apuesta muy buena por parte del Principado y creo que saldrá bien.

–¿Es la solución a esa falta de personal cualificado?

–Tiene que ayudar. No sé en que medida, el tiempo lo dirá, pero en ningún caso será negativo.

La economía asturiana va bien, está siendo un buen año y la bajada de tipos ayudará

–El Gobierno regional dice que le ha declarado la guerra a la burocracia. ¿Lo notan?

–Ha iniciado la guerra, pero hay mucho camino por delante. La burocracia nos lastra a las empresas y perjudica, tanto o más, a la propia Administración. No puede ser que para estar actualizado a nivel de normativa tengas que leerte 700 páginas diarias de boletines oficiales. La consejería de Ciencia ha tomado una iniciativa muy buena que es la oficina de atención a la empresa. Es un primer paso. Nosotros también hemos hecho propuestas.

–¿En qué sentido?

–Van muy enfocadas a empezar la simplificación administrativa con la medición de los procesos. Estamos en la era del dato y hoy en día se pueden implementar herramientas de recogida con una gran sencillez. Mientras que las administraciones no tengan la información de lo que se tarda en cada uno de los procesos administrativos será muy difícil corregirlos. Hay que clasificar los expedientes por grado de complejidad y una vez hecho ver cuantos se resuelven y cual es el ratio por funcionario. A partir de ahí las administraciones se empezarán a mirar unas a otras y si una va mejor que otra, se irán poniendo objetivos.

–¿Introducir competencia entre administraciones?

–Se motivará a los departamentos para ser más ágiles y más eficientes. Hay que dar el paso de medir los procesos administrativos y a partir de ahí aplicar la ley del sector público que dice que hay que incentivar a los funcionarios en función de la actividad.

–¿Comparte que las grandes inversiones tengan ventajas con la ley de proyectos estratégicos?

–De un gran proyecto tractor se beneficia la comunidad autónoma, los ciudadanos y las empresas locales. Hay que darles prioridad.

Dos años ocupando la presidencia de Aefas se llevan muy bien, pero tres... ya veremos

–Pero las pequeñas empresas pueden pensar que si la Administración es rápida para esos proyectos puede serlo para todos.

–Los recursos son los que son. Hay que priorizar esos proyectos estratégicos y a la par reducir burocracia.

–Fondos europeos. ¿Se notan?

–Están tardando. Hay grandes proyectos que acabarán viendo la luz y tendrán ayudas. Pero a la pequeña empresa no llegan.

–El BCE rebaja tipos. ¿Cómo afectará en Asturias?

–Va ser positivo. La economía va bien. El turismo está tirando y está siendo un buen año. Nuestra encuesta interna lo demuestra. El porcentaje de optimismo dentro de la empresa familiar es importantísimo. Que bajen los tipos de interés va ayudar en esa línea.

–Con optimismo y bajada de tipos. ¿Habrá más inversión?

–Si. Tenemos un cóctel que puede ser muy positivo. Hay optimismo en las empresas, demanda, inversión y ahora rebaja de tipos para estabilizarla. Hay que ser optimistas y los asturianos nos lo tenemos que creer: Asturias tiene absolutamente casi todo para triunfar, solo falta cerrar el círculo con la parte fiscal. Para invertir tenemos una zona centro llana, dos magníficos puertos, unas comunicaciones ya muy decentes, gastronomía, paisaje, clima... Falta muy poco.

–¿Será este su último año en la presidencia de Aefas?

–Mis antecesores estuvieron dos años, pero por estatutos pueden ser tres años y eso están intentando.

–¿Aceptará?

–Dos años se llevan muy bien, pero tres... ya veremos. De momento queda otro año.

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