La industria asturiana reduce empleo aunque aumenta el número de instalaciones

El censo de establecimientos creció desde el covid el 2,8% anual mientras que las plantillas encadenaron cuatro ejercicios a la baja

La industria asturiana reduce empleo aunque aumenta el número de instalaciones

La industria asturiana reduce empleo aunque aumenta el número de instalaciones / LNE

La industria asturiana ha seguido desde la pandemia una tendencia al alza en el número de instalaciones productivas mientras que el empleo ha observado una tendencia a la baja en el mismo periodo, según las últimas cuentas sectoriales difundidas por la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales (Sadei), que abarcan hasta el cierre del ejercicio 2022.

El número de establecimientos industriales –que es diferente a la cifra de empresas, dado que una misma compañía puede ser titular de varias instalaciones– creció en la región el 9,68% desde 2020 –el año del covid– hasta situar el censo de implantaciones productivas en 4.122, a razón de un incremento medio anual del 2,8%. Con ello, no solo se ha superado la cifra de 2019 (3.901), sino que tanto en 2021 como en 2022 se han establecido sendos récord sucesivos. En la serie estadística no hay referencias de que se hubiesen superado con anterioridad las 4.000 instalaciones en tiempos recientes.

El empleo industrial sumó por el contrario en 2022 cuatro años consecutivos de descenso: desde los 51.917 ocupados de 2018 la cifra de los trabajadores se redujo progresivamente hasta los 46.164, lo que supone una caída acumulada del 11,08%. Si la comparativa se hace respecto a 2019, el año previo a la pandemia, el retroceso fue del 9,12%.

El análisis de Sadei no ahonda en las causas, pero esta divergencia en la trayectoria de los centros de trabajo y del número de empleados podría deberse a la interiorización de procesos de automatización y mejoras de eficiencia, y la evolución del sector hacia modelos de negocio menos intensivos en mano de obra y más en equipamiento y tecnología, en cuyo caso debería deparar mejoras de productividad, que es una de las debilidades más acusadas de las economías desarrolladas, incluida España y en particular Asturias. El último estudio de la OCDE sobre este parámetro, difundido a comienzos de este mes, sitúa a Asturias como la cuarta comunidad con peor comportamiento en este indicador, aunque sus datos se refieren al conjunto de la economía –no solo a la industria– y a un periodo (2011-2019) previo al covid. Otro estudio, de Fedea y Consejo General de Economistas, dado a conocer en marzo, situó a Asturias en el décimo puesto entre las diecisiete comunidades autónomas.

Sin embargo, la asimetría entre el aumento de centros productivos y la merma del censo laboral parece indicar, por el contrario, que se está intensificando la atomización tradicional del tejido productivo regional, lo que iría precisamente en contra de las ganancias de productividad.De los datos de Sadei se desprende un aumento del número de empresas pequeñas.

La industria asturiana incrementó su facturación el 61,31% entre 2019 y 2022, hasta alcanzar una cifra inédita de 22.579 millones tras dos años consecutivos. Este dato debe no obstante relativizarse, dado que el incremento se produjo en dos ejercicios (2021 y 2022) de un alza inusitada de la inflación, agudizada en la industria por las crisis energética y de suministros, lo que también impactó por ello en los costes.

Aun así, el informe recoge una mejora del resultado de explotación del sector, que creció el 40,7% en 2022, tras situarse en los 1.391 millones frente a los 772 millones de 2021.

Previsiones

Mientras tanto, la última encuesta de clima industrial, que acaba de hacer pública Sadei, arroja en general la previsión de la industria asturiana de mantener los precios (100% de los encuestados), así como la cartera de pedidos y la producción (97% en ambos casos). El 3% restante espera aumentar tanto la contratación como la fabricación. En el caso del "stock" de productos terminados, el 96% estima la continuidad de las cifras actuales, el 3% prevé acrecentarlo y el 1% reducirlo.

En el caso de empleo, la previsión del sector fabril asturiano es conservar los volúmenes actuales en el 98% de los casos y reducir plantilla en el 2% restante.

Suscríbete para seguir leyendo