Entrevista | Joel García Presidente de la Confederación Asturiana de la Construcción (CAC-Asprocon)

"Somos una oportunidad para personas que vienen de otros países de forma ordenada"

"En los próximos presupuestos del Principado hay que recuperar la inversión de los años previos a la crisis y la vivienda debe ser prioritaria"

Joel García, en la sede central de CAC-Asprocon, en Oviedo.

Joel García, en la sede central de CAC-Asprocon, en Oviedo. / Pablo Solares

El valdesano Joel García Fernández (Muñás, 1980), fundador y gerente de CGS Asfaltos y Obra Civil, cumple seis años como presidente de la Confederación Asturiana de la Construcción (CAC-Asprocon). La semana pasada presidió la asamblea anual de la patronal y el pasado miércoles se reunió en Madrid con la ministra de Trabajo de Paraguay, Mónica Recalde, para poner en marcha con el país sudamericano el primer plan piloto de contratación en origen para cubrir vacantes en la construcción asturiana. Diez empresas de la región reclutarán en Paraguay a 40 albañiles y encofradores.

–Negocian la llegada de personal inmigrante cualificado para cubrir necesidades de mano de obra. ¿Los cursos de la Formación Laboral de la Construcción en Asturias no atraen a suficientes demandantes de empleo?

–Nosotros no tiramos la toalla en cuanto a la importancia de la formación. Somos un sector con necesidad de trabajadores cualificados, que es la mejor garantía de un buen salario. Tenemos una buena implicación con los sindicatos para atraer jóvenes y mujeres a la formación y al empleo, pero también somos una oportunidad para personas de otros países, con entrada legal y ordenada, que buscan una oportunidad para su vida laboral. Ofrecer empleo cualificado y bien retribuido será nuestro objetivo, no renunciamos a la formación.

–¿Cómo está evolucionando el sector en número de empresas y de trabajadores?

–Favorablemente. Desde 2015, muestra un aumento mantenido tanto en número de empresas como de trabajadores, situándonos ahora en los niveles de 2012. Contamos con más de 1.860 empresas y más de 27.000 trabajadores.

–Siguen demandando al Gobierno central obras de infraestructura. ¿Hay discriminación respecto a otras regiones?

–No planteamos ninguna reivindicación artificial. Es una exigencia justa de los compromisos del Estado con Asturias, que sufren retrasos, cambios, paralizaciones. Pedimos un calendario de ejecución claro y no renunciamos a ninguna de las contempladas en el documento Alianza por las infraestructuras. Ni chocamos ni competimos con ninguna otra comunidad, ni exigimos por encima de las posibilidades de nuestro país. Son obras que tienen compromiso y previsión presupuestaria. Repito, hablamos de justa exigencia.

–Defiende las infraestructuras regenerativas.

–Claro, se trata de adaptar lo construido a las nuevas condiciones ambientales y construir lo nuevo con esas exigencias: nuevos diseños, nuevas técnicas constructivas, nuevos materiales, adaptación a fenómenos climáticos extremos, al cambio climático, al ahorro energético y a la reducción de emisiones. Es el futuro que ya está aquí y tendremos éxito si estamos mejor preparados.

–En Asturias se demanda la supresión del peaje del Huerna, pero CAC-Asprocon, como la patronal nacional del sector, aboga por el cobro por uso de las autovías...

–Es compatible discutir sobre cómo se sufragan las autovías y reclamar el final de un agravio con la única comunicación con la meseta que tiene peaje. Estamos en una situación de desigualdad y la desigualdad afecta a la competitividad. La discusión sobre las distintas alternativas de pago por las infraestructuras está aún lejos de resolverse, pero no hay nada gratis. Y siempre hay soluciones que son más justas que otras. Que pague más quien más las usa.

–En la asamblea defendió que se remunere bien a los políticos para poder exigirles. El discurso habitual es que cobran mucho…

–Un poco raro que diga esto, pero es una convicción personal. Siempre fui partidario de la justa retribución por el trabajo. Y con el de los políticos no hago una excepción. Un trabajo que creo que es difícil y a veces injustamente considerado, también creo que mejorando su retribución, incentivaríamos a los más cualificados a dar un paso hacia la política. Todo tiene sus ventajas, creo que todos mejoraríamos, incluso ellos mismos.

–Rechazó los extremismos en Europa. ¿Propugna la moderación?

–Creo que la moderación es una buena manera de ir por la vida. Lejos de extremismos, sin duda. Nada bueno se construye con la confrontación y el enfrentamiento, solo discordia. En Europa, los acuerdos y los consensos traen paz y permiten bienestar. También nos vendría bien a nosotros. Al mundo empresarial le sienta bien el acuerdo y la paz social.

–Afeó que el presupuesto europeo apenas represente el 1,27% del PIB del área mientras que el Gobierno federal de EE UU maneja el 20%. ¿Aumentarlo, como usted pide, al 3% en la UE no generaría reacciones antieuropeas en un tiempo en que se reclaman insistentemente rebajas fiscales?

–Bueno, puse el ejemplo para llamar la atención sobre la conveniencia de contar con más recursos europeos, más inversión. Si hablamos de la necesidad de modernizar y de asegurar los sectores productivos y la industria, hay que incluir a las infraestructuras y a la vivienda entre las prioridades. Con más o menos diferencias de partida, al final este será el debate europeo, o competimos y garantizamos soberanía o seremos dependientes de otras economías que sí invierten. Europa compite con China, con Estados Unidos y con otras economías emergentes y hay que recordar la situación de dependencia que vivimos en la pandemia.

–En España se ha optado por la prórroga presupuestaria este año, pero se anuncia la elaboración del proyecto para 2025. ¿La prórroga perjudica al sector?

–Sin duda, mejor tener presupuesto aprobado que prórroga. Sin presupuestos no hay actuaciones nuevas, aunque los compromisos más reclamados en Asturias cuentan con previsión presupuestaria. Lo que queremos es que se agilicen, que se desbloquean. No tener aprobado el presupuesto también está relacionado con la estabilidad política. A nosotros nos gusta la estabilidad.

–¿Qué esperan del próximo presupuesto del Principado?

–Lo que queremos en este caso también es que se apruebe, que se pongan los recursos al servicio de la economía. No hemos bajado nuestro nivel de exigencia, aunque la nuestra, además de justa quiera ser respetuosa. Insistimos mucho en que hay que recuperar la inversión de los años anteriores a la crisis y que la vivienda es prioritaria y está pidiendo una política. Además, se recomienda que la inversión en conservar y mantener la red viaria sea más o menos el 3% de su valor patrimonial. Nuestra red está valorada en unos 6.000 millones de euros, así que es fácil apreciar el déficit de inversión que arrastramos. Es verdad que el presupuesto crece y es comprensible que nosotros queramos que lo haga más rápido. Y sería bueno mejorar en muchos ámbitos la eficiencia del gasto, que permitiría hacer más con lo mismo, y a veces no ceder a exigencias que parecen confundir el exceso y el privilegio con la justicia.

–¿Sigue habiendo cuellos de botella en las tramitaciones de los fondos europeos?

–Cuando se ponen a nuestra disposición recursos, cuando se ponen sobre la mesa, hay que utilizarlos. Hay que ser eficaces, ágiles, en la ejecución. Incluso cuando las cosas van razonablemente bien, siempre hay margen de mejora. Hay que seguir impulsando la mejora. Hay que continuar luchando contra la burocracia, mejorar los trámites, hacerlos más claros y cuando hay problemas solucionables abordarlos con rapidez. Los retrasos cuestan dinero y mucho mal humor.

–¿Considera conveniente la ley de proyectos singulares para acelerar las inversiones tractoras en la región?

–Hombre, nosotros queremos que se nos oiga, que nuestras opiniones sean tenidas en cuenta, ser influyentes, pero no hasta el punto de cuestionar las decisiones legislativas. Nuestro sector, los empresarios de la CAC, ven bien las leyes que favorecen la actividad económica, el empleo. Lo que nos importa es que sean beneficiosas y que ayuden a mejorar a nuestra comunidad.

–La ley de calidad ambiental está aprobada, pero falta el reglamento. ¿Les inquieta?

–La Ley de calidad nos parece una buena iniciativa. Hay que seguir trabajando en esa dirección, en su desarrollo reglamentario, que puede resolver algunos problemas de interpretación que afectan a la ejecución de infraestructuras o a la gestión de los residuos de construcción.

–¿El precio de la vivienda en Asturias está ajustado?

–Bueno, es un dato que no es tan negativo como en otras partes. En el tema de vivienda, sin pretender simplificar el problema, siempre hay al menos dos partes, los constructores y promotores por un lado, y por otra los compradores. Para que los intereses de unos y otros no se vean perjudicados, hace falta una política. No dejaremos de insistir en que se necesita suelo para edificar de forma asequible económicamente, y luego hay que construirlo, hay que vender o alquilar la vivienda construida, y se necesitan compradores o arrendadores con capacidad económica. Además, hay que garantizar el acceso a la vivienda a mucha gente. Esto pide una política y nosotros sabemos de lo nuestro. Ahí pueden contar con nosotros. Hay muchos componentes: planes urbanísticos más ágiles, claridad en la calificación de la vivienda de protección, incentivos a la construcción, a la compra, al alquiler... Son muchas cosas y cuanto antes nos pongamos a ello, mejor.

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