Partha Dasgupta | Economista, premio Fronteras del Conocimiento

"Deberemos reducir un poco nuestro nivel de vida en beneficio del planeta"

"Necesitamos incentivos para cambiar los hábitos de consumo y el único en el que puedo pensar es en los precios"

Partha Dasgupta. | Fundación BBVA

Partha Dasgupta. | Fundación BBVA

Martí Saballs

Martí Saballs

La sociedad debe a Sir Partha Dasgupta (Dhaka, Bangladesh, 1942) haber desarrollado el corpus económico alrededor del peso que los ecosistemas deben tener para trazar el crecimiento. Su obra "La economía de la biodiversidad", encargada por el Gobierno británico en 2021, es el mapa de ruta que evidencia la urgencia para intentar salvar el planeta. El tiempo para lograrlo empieza a escasear y el candidato a Nobel de Economía que acaba de recibir el premio Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA, admite su pesimismo.

–La mayoría del 80% de los grandes ecosistemas del mundo que usted define se encuentran en países de dudosa o nula credibilidad democrática, que han sufrido o tienen gobernantes a quienes no les preocupa esta riqueza natural. ¿Le preocupa?

–Una solución sería pagar a estos países para que protegieran su capital natural. En algunos ya ocurre. Los Gobiernos subsidian a los granjeros para que cuiden el terreno. Por ejemplo, quien vive río abajo paga a quien vive río arriba. Éste tiene unos derechos de propiedad del que nos aprovechamos, pero queremos que cuide el ecosistema que le rodea y evitar que lo destruya.

–¿Quién controlará el buen uso de la gestión de estas ayudas? –Quien vive río abajo deberá controlar esta gestión. Si no queremos que Brasil deforeste el Amazonas, el resto del mundo tiene que pagar a Brasil. El Amazonas es un bien público. Todos nos beneficiamos de las grandes reservas forestales. Pueden convertirse estos bosques en fundaciones, en capital de la humanidad.

–¿Y se les paga a través de la ONU, se crea un fondo especial?

Sí, por supuesto. He propuesto crear una organización internacional con la autoridad de fiscalizar el uso de los Océanos. Hay billones de euros en mercaderías que navegan a través de los océanos y no pagan nada. Los océanos son de todos. Si obligamos a pagar una renta a todos estos buques, podemos usar los ingresos generados para pagar a Brasil, Indonesia, Congo, etcétera, para que no deforesten. –¿Es usted más optimista hoy que en 2021, cuando escribió el libro sobre la economía de la biodiversidad encargado por el Gobierno británico?

–No ha tenido ningún efecto en el Gobierno británico. Pero sí ha tenido una repercusión en ciertos ámbitos ya que evidencia aquello que se olvida en el discurso económico clásico. No se trata sólo del clima, sino que mi argumento va mucho más allá: es el tratamiento y el valor de los recursos naturales.

–La lucha contra el cambio climático y la defensa de los recursos, ¿no son cara y cruz de la misma moneda?–

Sí, por eso no se pueden aislar. Sería peligroso.

–La regeneración de las ciudades occidentales demuestran que en Occidente sí se han hecho muy bien algunos proyectos.

–¿Pero cómo se ha hecho? La regulación ha sido esencial, como los precios, que se aplican a través de la regulación fiscal. En definitiva, disponer de un Buen Gobierno del que carecemos a nivel global. Sí hemos sido buenos, sobre todo desde la Segunda Guerra Mundial, en coordinar problemas. Por ejemplo, control de tráfico aéreo o el sistema de ondas. Es maravilloso como se han gestionado. Donde somos malos ha sido en el nivel de competencia para el uso de los recursos.–

¿Acabaremos valorando de otra forma el crecimiento económico?

–El término PIB (y per cápita) seguirá teniendo un extraordinario peso por la competencia entre países. Es la moneda para negociar con otros países. Basta con ver cómo lo ha usado China. Tiene un efecto político y afecta sobre las inversiones en otros países, especialmente en el control de los recursos naturales. Es una competición por la mutua destrucción.–No son buenas noticias.

–La política está errada. Este PIB no tiene en cuenta la minería del capital natural. Solo se analiza una parte de la riqueza generada. No se valora los efectos de la destrucción.

¿Qué podemos hacer como ciudadanos para ayudar más? –Necesitamos incentivos para cambiar nuestros hábitos de consumo y el único en el que puedo pensar es en los precios. Si hay demasiados artículos en los supermercados es porque son demasiado baratos. Suena terrible, pero es así. Por eso se malgasta tanta comida. Hay que encarecer los productos. Hay que pagar más por el capital natural. Lo hacemos a veces cuando hay congestiones. Un ejemplo: en la entrada en las grandes ciudades. O si hay congestión turística, crear una tasa específica.

–Subir los precios para desincentivar o cambiar los hábitos...

–El consumidor no es aislado. Seguimos modas. Basta con ver cómo viste la mayoría. Lo difícil es pensar cómo lograr un movimiento coordinado de unos hábitos de consumo a otros. ¿Cómo podemos dejar de comer vacuno? ¿O pasar de vestir pantalones de talle estrecho a amplio? Seguimos unos a otros, pero no podemos predecirlo. ¿Y cómo se puede lograr este efecto en el uso de los recursos naturales? ¿Es un tema generacional? En mi familia hay vegetarianos y no vegetarianos. Puede depender de la educación o, incluso, pueden usarse las celebridades. ¿Podemos pensar en Taylor Swift defendiendo no comprar más de un pantalón cada dos años (risas)? Al final, solo puedo pensar en el uso del precio.

–Hay informes que estiman que la población mundial se estabilizará alrededor de 10.000 millones. ¿Cómo valora la evolución demográfica?

–Es positivo que se estabilice. La gente vivirá más tiempo y tendrá que trabajar más años. La edad de jubilación tendrá que retrasarse dependiendo de la esperanza de vida. Yo mismo todavía trabajo. Si tenemos que renunciar a algunas cosas en nuestro nivel de vida para mantener baja la demanda total que hacemos a la naturaleza, entonces deberíamos hacerlo por el planeta. Estamos demandando al planeta más de lo que nos puede ofrecer. Al final del día queremos reducir la presión humana sobre la biosfera.

–Si tuviera que elegir aquello que le preocupa más cara al futuro...

Tenemos que ser conscientes de lo que hacemos. Y no pagamos por muchas cosas que usamos.

Suscríbete para seguir leyendo