Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Un gigante eléctrico con poca demanda propia

Extremadura consolida su peso en el mapa eléctrico

La región, segunda en generación de electricidad y líder en potencia fotovoltaica, afronta el debate sobre el futuro de Almaraz mientras busca atraer centros de datos e industria para reducir la enorme brecha entre lo que produce y lo que consume

Trabajos de recarga en la Unidad I de la central nuclear de Almaraz, en Cáceres.

Trabajos de recarga en la Unidad I de la central nuclear de Almaraz, en Cáceres. / DAVID PAGE / E. BARAJAS

Cáceres

Año a año, Extremadura ha ido ganando protagonismo en el mapa de la generación eléctrica española. A la producción que sale de los dos reactores de la Central Nuclear de Almaraz desde hace más de cuatro décadas y a un importante parque hidroeléctrico, se le ha sumado la creciente implantación de la energía solar, primero térmica, y luego fotovoltaica. De esta última, es la comunidad autónoma con mayor potencia instalada. En 2024, la región rompió la barrera de los 30 millones de megavatios-hora producidos y pasó a ser la segunda que más electricidad aporta al sistema, cerca del 12% nacional.

Pese a la importancia ascendente de las fuentes verdes, la nuclear sigue suponiendo prácticamente la mitad de la electricidad con origen en territorio extremeño. Esta tecnología se encuentra en estos momentos en el centro del debate, con un horizonte de funcionamiento para las plantas atómicas españolas que acaba en 2035. Un calendario que abre la central de Almaraz, en apenas dos años. Las empresas propietarias de la instalación (Iberdrola, Endesa y Naturgy), que han venido exigiendo en repetidas ocasiones que se les reduzca la carga fiscal que soportan para hacer viable su operación, han formalizado finalmente su solicitud de continuidad dejando al margen esta cuestión, en la que ha encontrado una negativa frontal del Gobierno central. Mayor receptividad ha habido en la Junta de Extremadura, cuya presidenta, María Guardiola, ha prometido una rebaja progresiva hasta el 50% de la ecotasa que abona Almaraz. La continuidad ha sido solicitada también vía parlamentaria y aunque el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ahora se muestra a alargar la vida de la planta hasta 2030, habrá que esperar la respuesta definitiva.

En cuanto a la demanda, con una población que, por poco, supera el millón de habitantes y un déficit de industria electrointensiva, la región no ha hecho más que ensanchar su brecha entre generación y consumo eléctricos. La primera multiplicó prácticamente por 6,5 al segundo en 2024. Con 4.805 gigavatios por hora, se movió en unos niveles similares a 2023. Ninguna otra comunidad autónoma llega a aproximarse a este balance tan desproporcionado, ni en términos absolutos ni relativos.

Si a una demanda hasta ahora baja y a una capacidad de producción eléctrica muy alta, se le agrega la disponibilidad de terrenos y agua, Extremadura se dibuja como una candidata ideal para convertirse en destino preferente de proyectos como los centros de datos. Siempre, eso sí, que estos factores se acompañen de las infraestructuras necesarias para que en la región las autopistas eléctricas no sean solo de salida.

Tracking Pixel Contents