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PESTE PORCINA AFRICANA

El sector del consumo prevé una caída de precios del jamón y otros derivados del cerdo por la peste porcina africana

Desde septiembre, el precio de la carne de cerdo ha bajado un 10%

Imagen de archivo de una fábrica de jamones en España.

Imagen de archivo de una fábrica de jamones en España. / Santi García - Archivo

Marcos Rodríguez

Marcos Rodríguez

El reciente brote de peste porcina africana detectado en jabalíes en la zona de Collserola (Barcelona), que ha obligado a bloquear un tercio de los certificados de exportación de carne de cerdo española, ha disparado las alarmas en el sector porcino.

Sin embargo, y contra lo que muchos podrían esperar, las fuentes consultadas del sector del consumo por EL PERIÓDICO apuntan a que el impacto sobre los precios del jamón y otros derivados del cerdo en el mercado doméstico podría ser nulo, o incluso a la baja.

Según estos interlocutores, en los dos últimos meses, desde septiembre, el precio de la carne de cerdo ya había experimentado una bajada cercana al 10 %. Y aunque el brote y las restricciones internacionales sí podrían alterar flujos comerciales, no prevén una subida de precios: más bien al contrario.

Más de 8.000 millones de euros en juego

España es el primer productor de carne de cerdo de la Unión Europea, y el valor de sus exportaciones ronda los 8.800 millones de euros anuales.

Tras detectarse los primeros casos en jabalíes, el Gobierno ha bloqueado unos 120 certificados sanitarios de exportación hacia cerca de 40 países. Entre ellos, mercados muy relevantes como México o Taiwán han suspendido la entrada de carne y productos porcinos españoles.

Algunos grandes importadores, como China, han aceptado la "regionalización", es decir, la prohibición solo de carne procedente de la zona afectada, lo que permite que se sigan enviando productos de otras regiones españolas.

Con todo, la incertidumbre sigue presente: hasta que no se restablezca el estatus sanitario, muchos mercados internacionales permanecerán cautos, lo que podría frenar el comercio exterior del porcino español durante meses.

El precio en España podría incluso bajar

Las fuentes del consumo aludidas indican que hay dos factores clave que podrían suavizar o incluso disminuir los precios:

  • Excedente de oferta interna: al frenarse las exportaciones, parte de la producción que habría ido al extranjero queda disponible para el mercado nacional. Ese exceso de oferta presiona a la baja en el precio.
  • Tendencia previa a la baja: como señalábamos, el precio de la carne de cerdo ya llevaba dos meses bajando, con una caída estimada del 10%. Este ajuste pre-brote sugiere que el mercado doméstico ya estaba en un proceso de corrección de precios.

Por eso, a pesar de la crisis sanitaria y comercial, no hay, todavía, señales de que vaya a producirse una subida generalizada del coste del jamón, la paleta, el lomo o los embutidos.

Impacto en los distintos actores afectados

Para el ciudadano medio, la buena noticia: el precio de los productos porcinos —desde filetes hasta jamones— no debería dispararse. De hecho, existe una posibilidad real de que se mantenga estable o, como decimos, incluso siga bajando.

Los mataderos, productores y empresas cárnicas orientadas a exportación sí tienen una situación más delicada. El bloqueo de mercados externos podría recortar ingresos, obligar a ajustar producción o buscar mercados alternativos.

Luego, el sector agroalimentario español en su conjunto se abre un periodo de tensión, con un balance entre proteger el estatus sanitario, recuperar mercados exportadores y evitar un desbordamiento de oferta interna que dañe la rentabilidad.

Fuerte golpe para la exportación de carne de cerdo

Lo que sí queda claro es que el actual brote de peste porcina africana representa un golpe serio para la exportación española de carne de cerdo.

Pero, desde el punto de vista del consumidor doméstico, la reacción económica no tiene por qué ser dramática. Con la oferta interna potencialmente aumentada y una tendencia previa a la baja en precios, los derivados del cerdo (jamón, embutidos, lomo, etc.) podrían seguir a precios similares o incluso algo menores en las próximas semanas.

El verdadero riesgo, sin embargo, recae en el equilibrio del sector: lograr que la caída de ventas al exterior no se traduzca en una pérdida de rentabilidad que afecte a productores, industriales y cadena logística. La clave estará en la capacidad de reconvertir volúmenes para el consumo interno y en la rapidez para reactivar los mercados externos respetando las exigencias sanitarias.

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