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Despiden a una transportista que vendía por Vinted ropa que robaba de una marca de lujo española y que ganó más de 40.000 euros ilícitos

La justicia reconoce que los hechos que se le imputan "suponen una quiebra grave de la buena fe contractual"

Un usuario utilizando Vinted

Un usuario utilizando Vinted / VICTORIA ROVIRA / EPC

Aprovechaba su puesto de transportista para, supuestamente, quedarse con la ropa que conseguía en el almacén de una marca de lujo española y venderla por Vinted consiguiendo así un sobresueldo. Este es el caso que acaba de hacer público el Tribunal Superior de Justicia de Castilla La Mancha en una sentencia que reconoce la procedencia del despedido de una trabajadora que servía a una empresa textil con sede en Talavera de la Reina.

Los jueces hacen suyos los argumentos que en su día había expuesto la empresa a la hora de despedir a la trabajadora. La setencnai está fechada en noviembre del año pasado y en ella se refleja como la acusada sustraía prendas del taller donde trabajaba para venderlas luego a través de la plataforma online Vinted (utilizada por millones de personas para deshacerse de prendas de segunda mano). Según los magistrados para llevar a cabo este enriquecimiento ilícito la mujer contaba con el perfil de su hermano y de otra hermana. Al menos, parece ser, no lo vendía bajo su nombre.

La trabajadora fue contratada como maquinista auxiliar en el año 2019 por lo que "tenía acceso directo a la nave donde se almadcenaban muestras de las prendas confeccionadas para distintas marcas". Estas prendas en principio no se comercializan y solo se po´dian encontrar en la empresa fabricante.

Más de 40.000 euros de estafa

La investigación se inició tras la denuncia de un cliente que detectó a la venta en Vinted prendas que reconoció como muestras exclusivas. Las pesquisas policiales permitieron vincular las prendas al perfil de Vinted administrado por el hermano de la trabajadora, en el que se ofrecían más de un centenar de artículos. La policía identificó además a otra hermana como modelo de algunas de las prendas.

El tribunal considera acreditado que las prendas, valoradas en cerca de 40.000 euros, salieron del taller sin autorización y que la trabajadora fue la única persona con acceso directo al lugar desde el que pudieron sustraerse, descartando la intervención de terceros.

En su resolución, la Sala rechaza los argumentos de la defensa, que sostenía que no existía prueba directa de la sustracción, y subraya que los indicios existentes son suficientes para destruir la presunción de inocencia en el ámbito laboral.

"Quiebra de la buena fé"

El fallo recuerda que los comportamientos de hurto o apropiación indebida suponen una quiebra grave de la buena fe contractual y generan una pérdida de confianza que justifica el despido disciplinario, incluso con independencia del valor económico de lo sustraído.

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