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Un cristalero de 44 años logra una pensión de incapacidad permanente vitalicia: tiene una depresión grave que le impedirá volver a trabajar

Se retira 20 años antes de la edad de jubilación y con 1.300 euros mensuales

Billetes de euro.

Billetes de euro. / Freepik

Tiene 44 años pero no puede volver a trabajar nunca más a pesar de que le quedan 20 años para jubilarse. Para que se cuide y trate de superar la depresión que padece los jueces le acaban de conceder una pensión de más de 1.300 euros mensuales que cobrará de por vida. Se trta del caso de un cristalero que ya se puede retirar.

El caso lo vio en un primer momento el Tribunal Superior de Justicia de Cantabria. Fueron los magistrados de esta sala los que concedieron la incapacidad permanente absoluta al trabajador al considerar que "su cuadro depresivo persistente autolítica pasiva y deterioro funcional severo le incapacitan para cualquier actividad laboral".

La sentencia fue dictada hace apenas unos días, el 6 de febrero de este año. La SAla de lo Social desestima por su parte el recurso del Instituto Nacional de Seguridad Social que habían impugnado la resolución del juzgado de Santander que concedía esta pensión y que ahora se confirma. El trabajador arrastraba desde hacía tiempo un historial clínico marcado por un trastorno de depresión grave que le había llevado a consumir benzodiacepinas. "Según recoge la sentencia, presenta ánimo bajo crónico, llanto frecuente, abandono de autocuidados, alteraciones del sueño, aislamiento social y pensamientos repetitivos de muerte que le provocan intensa angustia. En abril de 2025 precisó ingreso hospitalario", recalcan.

Aunque el demandante también padece una artrosis avanzada en la rodilla izquierda con limitación de movilidad, la Sala destaca que es la patología psiquiátrica la que tiene mayor impacto incapacitante. La incapacidad permanente absoluta no exige que el trabajador carezca por completo de aptitudes físicas, recuerda el tribunal, sino que basta con que no pueda desempeñar ninguna actividad laboral con un mínimo de eficacia, rendimiento o profesionalidad. En este caso, el Tribunal Superior de Justicia de Cantabría concluye que el déficit de concentración, la lentitud psicomotriz, la angustia constante y la ideación autolítica son incompatibles incluso con trabajos livianos o sedentarios.

La sentencia confirma el derecho del trabajador a percibir una pensión vitalicia equivalente al 100 % de su base reguladora, fijada en 1.331,72 euros mensuales, con efectos económicos desde el 20 de febrero de 2024. La resolución no descarta que la situación pueda revisarse en el futuro si se produjera una mejoría significativa, conforme a la Ley General de la Seguridad Social.

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