Despedida una trabajadora de McDonalds por robar dinero de los bolsos de sus compañeros
La empresa llegó a colocar cámaras para vigilar a la empleada

McDonalds
R. P.
El Tribunal Supremo acaba de declarar firme el despido de una empleada de la famosa cadena de hamburgueserías McDonald’s acusada de robar dinero de los bolsos de sus compañeras. Los magistrados encargados del caso aceptan la expulsión de la trabajadora tras avalar el uso de cámaras ocultas instaladas por la empresa para descubrir al responsable de los hurtos. La Sala de lo Social del Tribunal Supremo no entra en la denuncia a revisar el fondo del asunto porque inadmite el recurso de casación para unificación de doctrina presentado por la trabajadora, lo que en la práctica confirma la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid que ya había considerado procedente el cese.
El caso se originó después de que varias trabajadoras denunciaran que venían sufriendo sustracciones de dinero en sus bolsos dentro del centro de trabajo. Ante esas sospechas, la empresa colocó durante un tiempo limitado, entre el 28 de octubre y el 21 de noviembre de 2019, dos cámaras de videovigilancia ocultas enfocadas estratégicamente hacia los bolsos de las empleadas afectadas. Además, impregnó algunos billetes con violeta de genciana para facilitar la identificación de quien manipulase el dinero.
Según recoge la resolución, el visionado de las grabaciones permitió comprobar que la trabajadora despedida había abierto el bolso y cogido dinero de la cartera de al menos dos compañeras. También se constató que tenía las manos y las mangas de la camisa manchadas con el tinte azul utilizado en los billetes, una circunstancia que reforzó las sospechas de la empresa.
La empleada sostuvo en su demanda que se había vulnerado su derecho a la intimidad porque las cámaras se instalaron sin información previa a los trabajadores. Sin embargo, tanto el juzgado de instancia como el Tribunal Superior de Justicia de Madrid concluyeron que la medida fue proporcionada, al entender que estaba justificada por sospechas fundadas de hurtos reiterados, que era idónea para descubrir quién era la autora y que además resultaba necesaria, ya que sin ese sistema no se habría podido alcanzar el objetivo perseguido. La sentencia también destacaba que en el establecimiento ya existían cámaras visibles y distintivos informativos de videovigilancia, aunque en este caso se optó por dispositivos ocultos y temporales para esclarecer unos hechos concretos.
El Supremo no aprecia contradicción entre esta resolución y otra sentencia aportada por la defensa de la trabajadora, relativa a un vigilante de seguridad grabado con cámaras ocultas en una sala de control. En ese otro supuesto, explica el auto, la vigilancia encubierta fue considerada desproporcionada porque ya existían medios ordinarios suficientes para controlar la actividad del empleado, mientras que en el caso de McDonald’s las cámaras ocultas eran la única forma eficaz de identificar al autor de los robos denunciados por la plantilla.
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