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Buenas noticias para los nacidos entre 1960 y 1970 porque podrán cobrar más en su pensión

Cuando termine el actual sistema progresivo de tramos en 2027, los trabajadores nacidos desde 1960 tendrán como referencia general la jubilación a los 67 años

Un jubilado

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R. P.

Varios expertos llevan tiempo avisando de los cambios que tendrán que tener en cuenta las personas nacidas entre 1960 y 1970 cuando llegue el momento de solicitar la pensión de jubilación. Para quienes aspiren a cobrar el 100% de la base reguladora, será necesario cumplir una serie de requisitos vinculados principalmente a la edad de retiro y al periodo cotizado a la Seguridad Social.

A partir de 2027, cuando finalice el actual calendario progresivo, los trabajadores nacidos desde 1960 tendrán como edad ordinaria de jubilación los 67 años. No obstante, también podrán retrasar su salida del mercado laboral si desean mejorar su prestación. Para acceder al 100% de la pensión antes de esa edad, será imprescindible haber cotizado al menos 38 años y 6 meses.

Por tanto, quienes no alcancen ese tiempo mínimo de cotización tendrán que esperar hasta los 67 años si quieren cobrar la totalidad de la pensión que les corresponda. A este escenario se añade el sistema de cálculo de la prestación, que contempla dos fórmulas. La vía tradicional toma como referencia los últimos 25 años cotizados, mientras que el nuevo modelo permite computar los últimos 29 años, descartando los dos ejercicios menos favorables para el trabajador.

También es importante aclarar que tener derecho al 100% de la base reguladora no equivale automáticamente a percibir la pensión máxima. El importe final está condicionado por otros factores y por los topes establecidos cada año en el sistema público. Además, en este contexto aparece el Mecanismo de Equidad Intergeneracional, conocido como MEI, una medida pensada para reforzar la sostenibilidad de las pensiones ante la jubilación de generaciones muy numerosas.

Los trabajadores de estas edades deberán mirar con especial cuidado las condiciones de la jubilación anticipada, especialmente cuando se solicite de forma voluntaria. Adelantar el retiro puede reducir de manera directa la cantidad que se cobra cada mes, ya que los coeficientes reductores se aplican sobre la cuantía de la pensión y no sobre la base reguladora. Esto puede suponer una rebaja relevante en la prestación definitiva.

Actualmente, el sistema español recoge distintas modalidades de jubilación para adaptarse a situaciones laborales muy diferentes. La jubilación anticipada permite dejar de trabajar antes de cumplir la edad legal, aunque a cambio se aplican recortes en la pensión. Esta opción puede ser voluntaria o forzosa, y también existen reglas específicas para determinados colectivos profesionales, como policías, bomberos, mineros, ferroviarios o trabajadores del mar, entre otros.

Otra alternativa es la jubilación parcial, que permite empezar a cobrar una parte de la pensión mientras se mantiene un empleo a tiempo parcial. En este caso, el trabajador reduce su jornada y su salario, y recibe una parte de la prestación que le corresponde. Para muchas personas, esta fórmula actúa como un paso intermedio entre la actividad laboral plena y la retirada definitiva.

La jubilación activa ofrece también la posibilidad de seguir trabajando mientras se percibe una parte de la pensión. Es una modalidad especialmente utilizada por autónomos y por profesionales que quieren continuar con su actividad tras alcanzar la edad de jubilación. En términos generales, quienes se acogen a esta vía pueden cobrar el 50% de la pensión, aunque los autónomos pueden llegar al 100% si cumplen determinados requisitos, como tener al menos un trabajador contratado.

La jubilación flexible está pensada para quienes ya se han jubilado y deciden volver a trabajar. Esta modalidad permite compatibilizar una actividad profesional con el cobro de la pensión, ajustando la cantidad que se percibe mientras se generan nuevos ingresos. También puede servir para quienes desean complementar su economía o mantenerse vinculados al mercado laboral.

La jubilación demorada, por su parte, se dirige a los trabajadores que optan por continuar en activo una vez alcanzada la edad ordinaria de retiro. Esta opción puede resultar interesante por los incentivos económicos que ofrece, ya que retrasar la jubilación permite aumentar la pensión futura. Para muchos trabajadores, supone una forma de mejorar la prestación y seguir desarrollando su actividad profesional durante más tiempo.

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